La estrategia del fiscal

Fernando Laborda
Fernando Laborda LA NACION
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24 de marzo de 2000  

Dirigentes de la Alianza están convencidos de que la campaña de Aníbal Ibarra deberá apelar al miedo y contagiarle dramatismo a la opinión pública para asegurar la victoria ante Domingo Cavallo.

"Debemos lograr que ningún porteño llegue a pensar que votando a Cavallo estará apoyando al presidente De la Rúa." Tal frase, dicha por un hombre del radicalismo, tal vez sea la clave para entender la estrategia a la que recurrirá la Alianza en las semanas previas a los comicios para jefe de gobierno metropolitano.

El ex ministro de Economía y padre de la convertibilidad se ha preocupado por dejar en claro que, si llega al Gobierno de la Ciudad, ayudará a De la Rúa "más que un dirigente del Frepaso con ideas de izquierda". De ese modo, intenta anticiparse a la probable nacionalización de los comicios por parte de los aliancistas.

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Los hombres del Presidente saben que, en estas elecciones, no sólo estará en juego el sillón de Torcuato de Alvear, sino también buena parte del futuro del gobierno nacional en su relación con la oposición y con otros resortes de poder. Un triunfo de la Alianza en los comicios más importantes hasta las elecciones legislativas de 2001 sería una señal de fortaleza para De la Rúa. En cambio, una derrota en el distrito que siempre cobijó al actual jefe del Estado constituiría un síntoma de debilidad para su gobierno, especialmente en circunstancias tan frágiles para el oficialismo en el Congreso.

Aunque aún no está resuelto el grado de exposición que tendrá el primer mandatario en la campaña, sí se descuenta que, de una forma u otra De la Rúa estará presente en ella. "El partido del 7 de mayo es demasiado importante como para salir a jugar con suplentes", apuntó un diputado radical.

Entretanto, Ibarra ha dado en los últimos días varios pasos dirigidos a despojarse del mote de blando que le endilga Cavallo. El más importante es el anuncio de su plan de seguridad para la ciudad, junto con su eslogan Un fiscal contra el delito .

Hubo una jugada menos clara, como la exclusión del especialista en derecho penal Eugenio Raúl Zaffaroni de la lista de legisladores porteños. La explicación oficial fue que De la Rúa lo requería en el Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi), aunque el dirigente frepasista aspira a suceder al menemista Miguel Romero en la Defensoría General de la Nación. Pero la lectura política es que la presencia de Zaffaroni en la nómina de candidatos pegaría a Ibarra a una posición ultragarantista en materia de seguridad de la que podría sacar rédito Cavallo, en momentos en que el auge de la delincuencia preocupa tanto a los porteños.

El optimismo predomina en la Alianza. Sin embargo, no faltan dirigentes que temen que el giro en el discurso de Ibarra termine teniendo tan malos resultados como el cosechado en la República de Weimar por los socialdemócratas alemanes, quienes, asustados por la popularidad de Hitler, derechizaron su mensaje y fueron directo al fracaso.

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