Eduardo Levy Yeyati. "La formación de la dirigencia en el país es escasa"

El director de la Escuela de Gobierno de la UTDT afirma que, sin información, cualquiera sostiene cualquier cosa sin sonrojarse
Astrid Pikielny
(0)
21 de abril de 2019  

Eduardo Levy Yeyati, ingeniero civil de la UBA y doctor en Economía de la Universidad de Pennsylvania, es el actual decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, cuya misión, dice, es contribuir a la mejora de las políticas públicas en la Argentina y en todos los países de donde vienen sus estudiantes. "Pero hay que distinguir entre el hacedor de políticas y el político -aclara-. Uno estudia y adapta ideas del mundo, evalúa y calibra su implementación. El otro las adopta y las viabiliza. El primero es un experto, un funcionario, un practitioner. El segundo es un decisor informado. Los dos son esenciales, y en la escuela tenemos ofertas diferenciadas para ambos".

-¿Tomaron como modelo alguna experiencia de otro país?

-No creo que haya un modelo, sino aprendizajes. Por ejemplo, yo tomo ideas de la escuela Kennedy de Harvard, donde enseño, pero las adapto mucho a nuestro contexto y a nuestros estudiantes. Tenemos posgrados de 6 meses a 2 años, especializaciones y maestrías en políticas públicas, economía urbana y educación. Y creamos un centro de políticas públicas, el CEPE, en el que muchos de nuestros alumnos se forman en la práctica. Pero también ofrecemos cursos ejecutivos en áreas tan variadas como empleo, evaluación de impacto, neuroeducación o big data, diseñados para profesionales activos interesados en avances en temas específicos. Y creamos varios programas crossover diseñados para formar políticos, e incluso empresarios y periodistas, que sienten que el debate mejoraría mucho con más formación y mejor información.

-¿Qué capacidades, destrezas y conocimientos debería tener un líder político hoy?

-Sin ser experto en el tema, se me ocurren dos definiciones. Por un lado, un líder encabeza un partido, un movimiento, eventualmente un país. Para encabezar, requiere apoyos, y para estos, además de carisma, precisa ser receptivo a las demandas y aspiraciones de sus seguidores. Por otro lado, líder viene de leader, que se asocia al guía que camina adelante, se informa y se anticipa, tiene una visión, que no es el mínimo común denominador de las de sus seguidores, y con esta visión marca el camino. Es fácil ver cómo ambas definiciones, liderar en la acción o en la representación, en algún punto se contradicen. Creo que la mayoría de los líderes exitosos son del primer tipo, pero que los esenciales son los del segundo. Y a estos aspiramos a formar en la escuela de Gobierno.

-¿Cómo evalúa la formación de la dirigencia argentina?

-Creo que es variada pero, en general, escasa. Probablemente se deba a que el debate político se ha vuelto tribal y descuida la calidad de la información y los argumentos. Por otro lado, las políticas y la información pública en el país son bastante pobres, incluso en relación a nuestros vecinos, tal vez por un tic cultural de anticiparnos a lo que nos dice la evidencia, o por temor a lo que revelará. Lo cierto es que, sin información, cualquiera sostiene cualquier cosa sin sonrojarse: ¿para qué invertir tiempo en estudiar los temas? Aun así, hay muchos políticos con interés en formarse. Un comentario final: tan importante como el líder es el hacedor, el funcionario, el sujeto ausente de un Estado diezmado por cambios improvisados y afinidades partidarias. Nuestra escuela también forma a mucha gente joven con pasión y compromiso por lo público que hoy buscan su espacio y su tiempo y que, con una reforma del Estado inteligente, serían el cerebro y el músculo de la política pública.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.