La necesidad de que la gente vuelva a confiar en la Justicia

Modificar la composición de la Corte Suprema podría obstaculizar la promoción de profundas reformas en el Poder Judicial
Adrián Ventura
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25 de mayo de 2003  

Hay dos formas de enfrentar, en estos momentos, la gestión del Ministerio de Justicia: caracterizarla por intentar cambiar la composición de la Corte Suprema o bien procuparse por promover profundas reformas en el Poder Judicial.

Alguien puede preguntarse si no es posible perseguir ambos objetivos en forma simultánea. Para algunos, se tratan de consignas excluyentes. Gustavo Beliz cree lo contrario: "Hay que darle a la gente el Poder Judicial que merece", dijo a LA NACION.

Beliz, que llega a la cartera de Justicia sin antecedentes en el área, viene acompañado de una imagen de transparencia y de buenas intenciones. Pero para lograr aquella doble meta, requiere demostrar, además, que tiene apego a la instituciones y pericia para manejarse con el Poder Judicial, un sector nada fácil.

Hace tiempo que Beliz le confesó a algunos de sus interlocutores que desea modificar la composición del máximo tribunal, un objetivo que le plantea el presidente Néstor Kirchner y que ya Beliz manifestó públicamente, hace dos años. Esta semana, sin embargo, cuando Beliz concurrió al Ministerio de Justicia, donde se reunió con el ministro saliente, Juan José Alvarez, tanto él como sus colaboradores escucharon el reiterado consejo de que se maneje con prudencia.

Alvarez le explicó a Beliz los peligros de embestir nuevamente contra el tribunal. Precisamente el ex intendente de Hurlingham devenido ministro fue quien, durante el último año, tuvo que hacerse cargo de apaciguar la abierta confrontación que había surgido entre la Corte y el Poder Ejecutivo luego de que el presidente Duhalde decidió enjuiciar a todo el tribunal.

Alvarez vio cómo los jueces, tras abroquelarse, amenazaron con derribar la política económica oficial, frente a lo cual aquél comenzó una negociación que le permitió ganar tiempo.

Hay, también, otro motivo para la prudencia: quienes conocen la Justicia saben que es imposible llevar adelante una reforma importante sin contar con el apoyo de la Corte.

No se trata de pretender que el tribunal planifique una estrategia. El asunto ya está sobrediagnosticado y las propuestas fueron muy bien recogidas por la Mesa del Diálogo para la Justicia, que, con el respaldo de la cartera de Justicia, Conciencia, Foro de Estudio para la Administración de Justicia, Argenjus y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, sesionó una vez más el viernes último.

Los cambios propuestos se resumen en pocas líneas: garantizar la independencia de la Justicia; asegurar el financiamiento del sector, habitualmente insuficiente; revisar el funcionamiento del Consejo de la Magistratura; introducir mecanismos para la evaluación del desempeño de los tribunales; flexibilizar la burocracia, para adaptarla a oficinas más modernas, y redifinir la competencia de la Corte.

Germán Garavano, titular del Programa de Reforma Judicial y secretario de la Mesa del Diálogo, fue uno de los hombres que le aconsejó al nuevo equipo "no perder energías con la Corte, para poder impulsar una reforma a fondo". También el presidente del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, Hugo Germano, hizo hincapié en "la necesidad de que Beliz lleve al plano de ejecución las conclusiones de la Mesa del Diálogo".

Beliz le aseguró a LA NACION que está dispuesto a recoger esas ideas. Y aunque el viernes último no concurrió a la invitación de la Mesa del Diálogo -sí lo hicieron dos de sus futuros funcionarios, Abel Fleitas Ortiz de Rozas y al fiscal Norberto Quantin-, hizo saber que esta semana recibirá a sus integrantes en su flamante despacho.

De paso sea dicho, Fleitas, un conocido abogado de cuño peronista, es el único de los hombres de Beliz capacitado para dialogar con los sectores más importantes de la Justicia. "De todas maneras, se acabaron las operaciones encubiertas", aclara Beliz.

Quantin, por su parte, es un fiscal de trayectoria intachable, que estará a cargo de la Secretaría de Seguridad. Es decisión de Kirchner que esa área siga en Justicia y que no vuelva al Ministerio de Interior. Otro fiscal, Pablo Lanusse, ocupará la Secretaría de Justicia. Evidentemente, Beliz apostó a nombres relacionados con la transparencia.

"El desafío que Beliz tiene por delante es reformar la Justicia, para que la gente vuelva a confiar en el Poder Judicial", afirma Héctor Chayer, titular del Foro de Estudios para la Administración de Justicia (Fores). Esto requiere capacidad de gestión. Mucho más aún teniendo en cuenta que Beliz no está dispuesto a renunciar a su objetivo de mejorar la cara más vislble de la Justicia: la Corte.

Intentará que en un plazo no mayor a dos meses, varios jueces -supuestamente Julio Nazareno, la cara más visible del menemismo en la Corte, y Guillermo López, quizá el juez menemista más cuestionado en los ámbitos del propio tribunal- renuncien.

Beliz está dispuesto a hacer los cambios sin encarar un ataque masivo contra todo el tribunal. Pero también la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados recobrará mucho dinamismo, movilizando decenas de expedientes.

Del equilibrio que consiga Beliz dependerá el éxito de su gestión .

El ministro

Ex periodista

Tiene 40 años. Estudió Derecho en la UBA y ejerció el periodismo durante los ochenta. Como redactor deportivo para la revista El Gráfico, Beliz se había contactado con el entonces gobernador de La Rioja, Carlos Menem, y así comenzó una relación que perduró tiempo más tarde, ya como redactor de Política, en La Razón.

Portazo histórico

En 1993, y luego de nueve meses como ministro del Interior de Menem, renunció ruidosamente, calificando de "nido de víboras" al entorno menemista. Previo al portazo, se lo señalaba como la persona que le escribía los discursos al presidente.

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