La nueva arquitectura financiera

Por Stephany Griffith-Jones Para LA NACION
(0)
25 de junio de 2002  

BRIGHTON.- La actual crisis argentina demuestra, por si todavía hiciera falta demostrarlo, la persistencia de las crisis en los mercados emergentes. En verdad, esas crisis han sido tan frecuentes en los últimos años que casi se diría que las damos por supuestas. En la década del 90, cuarenta mercados emergentes (el 33 por ciento de los países en desarrollo) experimentaron graves apuros financieros. Es hora, pues, de preguntarse qué pasos viables se han dado para crear una arquitectura financiera capaz de contener y reducir esta cifra.

Creo que ha habido un avance real, pero insuficiente y asimétrico. Entre los acontecimientos positivos, están la expansión y adaptación de los nuevos recursos para préstamos del Fondo Monetario Internacional destinados a prevenir y manejar las crisis, así como un aumento de los recursos totales del Fondo. Asimismo, se han efectuado importantes reformas institucionales, entre otras, la creación del Foro de Estabilidad Financiera.

Fundado por el Grupo de los 7 a comienzos de 1999, a partir de una iniciativa británica, y desarrollado por Hans Tietmeier, ex presidente del Bundesbank, el Foro tratará de identificar las causas del riesgo sistémico y elaborar una regulación financiera coherente para los diversos países y sectores financieros.

A los siete miembros fundadores, se sumaron este año Australia, Holanda, Hong Kong y Singapur. Además de los representantes nacionales, integran el Foro organizaciones internacionales que se ocupan de la estabilidad financiera. En su primer año de funcionamiento, el Foro nombró cinco grupos de trabajo para que examinaran las instituciones altamente endeudadas, los flujos de capital, los centros financieros offshore y otros temas relacionados con la estabilidad financiera internacional. No obstante, en conjunto, no se ha avanzado lo suficiente. Los tiempos exigen un sistema financiero internacional que apoye el crecimiento y el desarrollo, en vez de socavarlos.

Algunos requisitos

Las medidas internacionales necesarias para afianzar dicho sistema ya han sido delineadas por los logros individuales que alcanzaron varios países en estas últimas décadas, al crear bancos centrales, agencias reguladoras y otras instituciones que ayudaran a administrar el rápido crecimiento de la banca privada y los mercados financieros. Es indispensable -y cada día más apremiante, dada la globalización veloz y, al parecer, incesante del capital privado- establecer un paralelo con esta evolución en el plano nacional y desarrollar una arquitectura financiera que cumpla funciones similares en el ámbito internacional.

Tal arquitectura requiere:

  • Una transparencia apropiada y la regulación internacional de los mercados de préstamo y de capital. Esta última debería desalentar las grandes oleadas de capitales a corto plazo hacia países en desarrollo porque su retirada suele provocar crisis.
  • La provisión de suficiente liquidez oficial cuando uno o varios países enfrenten apuros económicos. Una propuesta valiosa es modificar la Línea de Crédito de Contingencia (que nunca fue utilizada desde su creación, hace ya dos años) de manera tal que cualquier país pueda usarla en tiempos de crisis, siempre y cuando haya merecido un informe positivo en su consulta anual con el FMI.
  • Un mecanismo general de resolución de problemas de endeudamiento nacionales que se activaría al estallar las crisis.
  • Otro hecho contribuye a distorsionar el progreso logrado en la reforma del sistema financiero internacional: no se ha permitido una participación suficiente de los países en desarrollo, sobre todo los latinoamericanos, en los debates decisivos y en las instituciones donde se toman las decisiones. Por ejemplo, América Latina tiene poca voz en los Comités de Basilea y en el Foro de Estabilidad Financiera.

    ¡Un Foro sin las economías emergentes de América Latina es algo así como un Hamlet sin el príncipe! Sería más sensato hacer participar, en forma rotativa, a unos pocos países con mercados emergentes. Los temas en discusión afectan profundamente sus economías. Además, al haber recaído en ellos el peso de las crisis recientes, pueden ofrecer opiniones valiosas y profundas sobre la inestabilidad financiera.

    En toda América Latina, los que dictan las políticas temen que la eventual insuficiencia de los cambios en la arquitectura financiera internacional entrañe un grave riesgo de crisis frecuentes y costosas. Eso no sólo afectaría profundamente la economía y la política de esos países, como sucede hoy en la Argentina: también podría amenazar el bien público que es una estabilidad financiera global.

    © Project Syndicate y LA NACION

    (Traducción de Zoraida J. Valcárcel)

    Stephany Griffith-Jones es profesora del Instituto de Estudios del Desarrollo (IDS) de la Universidad de Sussex.

    ADEMÁS

    MÁS leídas ahora

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.