La ONU y Cancillería: el debate ético que abrió Malcorra

Martín Dinatale
Martín Dinatale LA NACION
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25 de mayo de 2016  • 00:15

Oficializada por Mauricio Macri la candidatura de la canciller Susana Malcorra para competir por la secretaría general de Naciones Unidas un profundo debate se abrió en las últimas horas en la diplomacia argentina y en diversos sectores de la política local sobre un dilema ético-filosófico: la supuesta incompatibilidad del cargo de canciller con la postulación por la ONU que empezó a caminar la funcionaria favorita del Gobierno.

Malcorra conoce este debate y las armas de sus adversarios internos. No por casualidad, apenas unos minutos después de oficializada su candidatura por parte de Macri aclaró en su cuenta de Twitter: "Hasta que la @ONU_es decida quién será su próximo Secretario General, el 100% de mi tiempo estará abocado a mi tarea como Canciller". Malcorra no piensa renunciar a su cargo y en el caso de ser electa para la ONU prevé una "transición ordenada" entre la elección de octubre y la eventual asunción en diciembre.

La canciller argentina ya estuvo casi un mes afuera del país en una gira que buscó plasmar el mandato del Presidente: mostrar una nueva imagen de la Argentina ante el mundo. Pero la línea entre los gestos como canciller y candidata a la ONU suelen ser tan difusos como los destinos y frases que elige Malcorra. En Líbano, por ejemplo, hace una semana visitó a un grupo de Cascos Blancos argentinos que trabaja por los refugiados sirios y dijo que le gustaría liderar unas Naciones Unidas "más cercana a la gente y más lejana de la burocracia". Alguien podrá decir que está en campaña. Otros, que se trata de un viaje propio de una canciller que visita a sus funcionarios en un destino complejo.

¿Podrá encarar Malcorra su postulación para suceder a Ban Ki-oon y al mismo tiempo evitar críticas sobre un oculto interés en cada decisión que tome como canciller?

Podrá encarar Malcorra su postulación para suceder a Ban Ki-oon y al mismo tiempo evitar críticas sobre un oculto interés en cada decisión que tome como canciller?

No existe ley ni reglamento alguno que le impida a Malcorra ser canciller y candidata a la ONU al mismo tiempo. En tal caso, en los próximos meses cada uno de los movimientos serán examinados con lupa por sus adversarios y por cuestiones de ética o prurito político deberá cuidarse de no utilizar su cargo de canciller como trampolín visible hacia la ONU.

"Las campañas son duras,muchos viajes. Una licencia sería razonable", dijo a LA NACION el ex embajador argentino en Brasil Juan Pablo Lolhé, quien, sin embargo, aclaró: "La de Malcorra es una candidatura del país que la propone. Aquí no sería incompatible depende del Presidente y de la candidata".

Algo similar opinó el ex embajador argentino en la ONU, César Mayoral: "No hay incompatiblidad. La decisión corresponde al gobierno que la propone", destacó.

Hay quienes sostienen que antes de ser designada por Macri como canciller, cuando aún se ocupaba de la jefatura de gabinete de Ban Ki-moon, Malcorra le advirtió al entonces candidato presidencial de Cambiemos que aceptaba el cargo de canciller con la condición de que la libere luego de postularse para liderar la ONU.

"La candidatura debía ser una consecuencia de su actividad como canciller. Pero aquí fue al revés. Cuando asumió ya tenia el compromiso del Presidente para que la presente como candidata", abonó a este teoría el ex embajador argentino Felipe Fridman.

El camino para acceder a la secretaría general de la ONU no será fácil para Malcorra. Compite con nueve candidatos y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas conformado por 15 miembros tiene que votar en forma unánime por el postulante para luego llevar el nombre al pleno de la Asamblea.Un sólo veto en ese consejo dejarán afuera a cualquier candidato. Malcorra visitó en las últimas semanas algunos países que tendrán peso en el Consejo de Seguridad como Rusia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Algunos críticos de la canciller entrevieron en esos destinos un interés oculto de Malcorra por sumar voluntades en su favor para la ONU. Cerca de la canciller niegan tajantemente esa idea.

¿Debería pedir licencia Malcorra hasta tanto se defina la elección?

"Es muy delicado poder llevar las dos funciones en paralelo adecuadamente ya que hay riesgo de conflicto de intereses entre los intereses argentinos y los de las cinco potencias con poder de veto en el Consejo de Seguridad que necesariamente deben apoyar su candidatura por consenso", dijo a LA NACION Irma Arguello, una de las mayores expertas argentinas en seguridad nuclear y directora de la fundación No-Proliferación para la Seguridad Global (NPS Global).

¿Debería pedir licencia Malcorra hasta tanto se defina la elección?

"Nada de ello: ni Scioli, Macri o Massa dejaron sus cargos para ser candidatos", sostuvo Sebastián Velezquén, asesor en temas internacionales del massismo, quien añadió: "Si gana no sería un reconocimiento al gobierno de Macri. Seria un reconocimiento al país", dijo.

Un sector de la Cancillería empieza a quejarse por las ausencias prolongadas de Malcorra y las decisiones pendientes de nombramientos y cuestiones administrativas que no resuelve la canciller. Algunos seguidores de sus tuits cuestionan el "doble rol de Malcorra y sus intereses creados". En adelante, seguramente habrá más críticas. El camino a la ONU será más complejo del que pensaba la propia Malcorra.

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