La peligrosa pelea con el FMI

Martín Dinatale
Martín Dinatale LA NACION
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25 de enero de 2002  

Un simple juego de presiones, la decisión real de cambiar el modelo económico o un "acto suicida". Cualquiera de estas variables podría aplicarse hoy para comprender los alcances del cruce que protagonizó el gobierno de Duhalde con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Y cualquiera de las tres opciones que más se ajuste a ese enfrentamiento resultará peligrosa para la histórica crisis que transita Argentina.

No son pocos los funcionarios de la Casa Rosada, que conocen a Duhalde desde hace años y que se sorprendieron por el nivel de enfrentamiento que el jefe del Estado abrió con el FMI. Ni siquiera en los peores días de la trastabillada relación de Domingo Cavallo con el organismo financiero internacional se vio un escenario tan beligerante.

"Alguien tenía que responder las barbaridades que dice el FMI", se excusaron en el Gobierno ante los dichos del titular del FMI, Horst Köhler, que dijo que la Argentina "no tendrá éxito sin sufrimientos".

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, salió al cruce de Köhler, al advertir que "los argentinos no necesitamos que nadie nos diga a nosotros cómo tenemos que sufrir". Pero la respuesta de Duhalde hacia el FMI era más dura y Capitanich tuvo que suavizarla. En la reunión de gabinete de anteayer Duhalde había sido terminante con el FMI: "Ellos tienen que entender que no queremos seguir sus recetas porque no queremos que la gente se siga muriendo de hambre", dijo.

La disputa de Duhalde con el FMI pudo ser leída de distintas maneras, según el escenario desde donde se la mire: en el Gobierno creen que podría tratarse de un simple juego de presiones para después negociar con mayor facilidad una ayuda financiera externa del FMI.

Sin embargo, no faltan los funcionarios que descartan esta hipótesis y aseguran que la pulseada FMI-Gobierno responde a "un cambio real" del modelo económico y de la relación con el Fondo. Para sustentar esa teoría ponen como ejemplo la aprobación en el Senado de la modificación a la ley de quiebras, donde Duhalde optó por proteger a las empresas nacionales endeudadas en desmedro de los acreedores externos.

Desde el sector financiero ven como "muy peligroso" el enfrentamiento con el FMI y se observa como una mala señal hacia el exterior la modificación de la carta orgánica del Banco Central que permitirá a esta entidad emitir moneda sin respaldo del dólar. Creen que esto provocará una hiperinflación.

El FMI espera de la Argentina un presupuesto creíble que no contemple "contabilidad creativa". Los técnicos del Fondo ya cuestionaron la proyección de crecimiento elaborada por Jorge Remes Lenicov.

A la vez, en medio de sus duras declaraciones Köhler insistió en contar lo antes posible con un programa económico "sustentable" del gobierno duhaldista. Hasta no ver ello, el FMI seguirá pensando que la administración Duhalde podría derivar en "puro populismo".

En la intimidad, Duhalde reconoce que la economía no remontará sin una ayuda externa. Se habló de pedir un crédito de 10.000 o 15.000 millones de dólares. Los EE.UU. dijeron que la ayuda sólo se haría por medio del FMI. Ante ello, un enfrentamiento mayor con el Fondo podría ser "suicida".

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