La "primavera árabe" llega al cine

Las protestas que conmovieron al mundo árabe y pusieron fin a regímenes que imponían la censura y limitaban las libertades individuales abrieron nuevas posibilidades expresivas para los cineastas y documentalistas de la región, que comienzan a reflejar en sus obras el nuevo clima político; llegar a públicos más numerosos es su nuevo objetivo
Vinita Bharadwaj
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30 de octubre de 2011  

DUBAI

Cuando los egipcios salieron a las calles de El Cairo, en enero pasado, en manifestaciones masivas que llevaron al fin del gobierno del presidente Hosni Mubarak, el cineasta Sherif El Bendary estaba entre los manifestantes.

El levantamiento permitió a varios cineastas captar imágenes en crudo de los tumultuosos hechos, en fuerte contraste con el tiempo en que enfrentaban obstáculos como la censura, las limitaciones a las libertades individuales y la falta de financiación.

"¿Las revoluciones de la "primavera árabe" cambiarán el cine árabe? Por supuesto", afirmó El Bendary, de 33 años, durante una entrevista telefónica. "Todo gran evento en la historia de un país, sea una revuelta o un tsunami, tiene un impacto poderoso en su gente. ¿Cómo lo cambiarán? Es difícil saberlo", agregó.

El Bendary estuvo en el circuito del festival de cine del Golfo este mes, mostrando sus documentales y compartiendo sus ideas sobre cómo los levantamientos han afectado al mundo del cine. Participó del reciente Festival de Cine de Abu Dhabi y, esta semana, presentó su documental de 53 minutos Camino al centro en el Tribeca Film Festival de Doha, que terminó el sábado pasado. El film es un retrato de un vecindario del centro de El Cairo, bosquejado a través de sus personajes y sus rutinas diarias.

"Para los cineastas árabes, los festivales en Abu Dhabi, Dubai y Doha son críticos", dijo. "Estos festivales siempre están dedicados al cine árabe. No es una sección especial limitada a una edición, como sucede con los festivales internacionales." Su corto, Toque de queda (Curfew) , fue parte del proyecto 18 días, del director egipcio Yousry Nasrallah, sobre la revolución egipcia. Fue presentado en Cannes y Abu Dhabi, uno de una decena de cortos sobre el levantamiento de enero. Toque de queda cuenta la historia de un abuelo y su nieto que se pierden durante el toque de queda nocturno.

A lo largo de los años, el interés internacional por el cine árabe ha ido en aumento, lo que condujo a una creciente aceptación global del cine de la región, tendencia que fue confirmada por ¿A dónde vamos ahora? , de Nadine Labkai. Este film ganó el Premio de la Elección del Público en el Festival de Cine Internacional de Toronto, el mes pasado.

Poco después de que las revoluciones comenzaron a atravesar Medio Oriente, los festivales de cine internacional se apresuraron a agregar películas que se refieren a los eventos, como Tahrir 2011: los buenos, los malos y el político , que se proyectó en festivales en Venecia y Toronto.

El Bendary comenzó a trabajar en su documental, que está en la competencia del festival de Doha, cuatro meses antes de la revolución. Pero recién comenzó a filmar después de la caída de Mubarak. "Todo cambió en Egipto, por lo que naturalmente el film se tuvo que adaptar", dijo. "No hay escenas directas de la revolución, pero los personajes se refieren a ella, aunque sea un film sobre un vecindario del centro."

Hania Mroue, principal programadora árabe del festival Tribeca, de Doha, señaló que los eventos políticos este año en la región no sólo están influyendo en los cineastas y su trabajo, sino que también están cambiando la manera en que los públicos se relacionan con el cine. "Los movimientos han tocado una cuerda emotiva de los pueblos árabes", observó Mroue. "Ahora la mayoría de los países en la fase posrevolucionaria están en una situación transitoria y todos buscamos respuestas, no en los discursos sino en las voces de la calle. El cine es un medio creativo y puede ofrecer distintas perspectivas fuera de los medios dominantes, usando enfoques no convencionales." El director Merzak Allouach, nacido en Argelia, se refiere al tema de las reacciones de la gente a los cambios históricos en su película Normal .

En la película, con el telón de fondo de la "primavera árabe", un cineasta reúne a un grupo de actores para mostrarles un documental justo cuando comenzaban los levantamientos en Túnez y Egipto. El director retratado en la película ha pasado dos años documentando la desilusión de los jóvenes que buscan expresar sus ideas artísticas.

Si bien Normal no se refiere directamente a la revolución, dijo Mroue, "es sobre el proceso de hacer una película en una ciudad que está en cambio constante y ese es el estado del mundo árabe hoy. Los cineastas árabes inspirados por las revoluciones tienen mucho material: la cuestión es qué van a hacer con él".

De cara al futuro

Es un problema para cineastas como Khadija al-Salami, de Yemen, que es, además, la agregada de prensa y cultural de la embajada yemenita en París.

Al-Salami, más conocida por documentales que se refieren a los derechos de las mujeres, filmó durante dos semanas en abril en Sana, la capital yemení, para un proyecto.

"Comencé filmando a estas mujeres increíblemente fuertes, que encabezaban las marchas", dijo por teléfono. "Estaban en las calles, en la «Plaza del Cambio», cerca de la Universidad de Sana y se ganaban su lugar en una sociedad dominada por los hombres".

"Quiero comparar mujeres yemeníes con mujeres tunecinas y los roles que tuvieron en las revoluciones", agregó la cineasta. "Será sobre mujeres y sus roles antes, durante y después de las revoluciones."

Al- Salami ya ha sufrido la oposición de partidos políticos que esperan que el presidente Ali Abdullah Sale renuncie. "Prefieren hablar de los derechos de las mujeres y su rol en el nuevo Yemen después de que se forme un gobierno y se estabilice el país", señaló al respecto. "Yo digo que tiene que ser ahora. Debemos discutir los derechos de las mujeres junto con las otras cuestiones y no esperar a la estabilidad."

Mientras tanto, Masoud Amralla Al Ali, director artístico del Festival Internacional de Cine de Dubai, que comienza en diciembre, rechaza por demasiado simple la idea de que la "primavera árabe" está generando un renacimiento cinematográfico en la región. "Los cineastas no necesitan una revolución para inspirarse", dijo en una entrevista días atrás.

"Hay restricciones en Irán, pero los artistas dicen lo que quieren decir de todos modos", afirmó. "El mundo se centra en los eventos de este año, pero ¿qué hay de los cineastas y los héroes que desafiaban a los regímenes mientras éstos tenían todo el poder?"

Al Ali dijo que los frutos artísticos de las revoluciones árabes se cosecharán dentro de muchos años, luego de que los cineastas hayan tenido tiempo de meditar y procesar los eventos. El Bendary concuerda. "Llevará tiempo comprender plenamente y analizar los efectos y explorar las libertades que resultan -si es que es así- de las conmociones", sostuvo.

"Liberarse de dictadores es maravilloso. La libertad de expresión aún mejor", expresó Bendary. "En Egipto ahora podemos decir lo que queramos contra los Mubarak, pero hay muchas más cuestiones que requieren nuestra tención."

"Espero que podamos sacarlos a luz a través del cine", agregó. "También espero que tengamos la libertad para llevar nuestro trabajo a públicos más amplios y que no siga limitado a los festivales de cine."

Traducción de Gabriel Zadunaisky

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