La princesa (del patinaje) está triste

Mariano Donadío
Mariano Donadío LA NACION
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10 de febrero de 2019  

Se la llamó "la Grace Kelly del patinaje artístico" por su cabello rubio, su boca pintada de rojo y su porte de princesa. Gracie Gold -hasta su nombre era un presagio de esplendor- era la gran promesa del patinaje artístico norteamericano. Una atleta altamente competitiva, obsesionada con la perfección.

Pero la golden girl de las pistas de hielo no llegó a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018: un estado depresivo provocado por el peso de las expectativas la llevó a comer sin control y a tapar los espejos de su departamento, a dormir durante un día entero y mantenerse despierta durante tres. Como parte de su proceso de recuperación, hace unas semanas decidió hablar en público para contar su historia, que es la de tantos atletas de elite agobiados por el peso de las exigencias sobrehumanas. Estaba vestida con un buzo holgado, porque todavía no se anima a mostrar su cuerpo. Contó de sus miedos a salir a la calle y sus fantasías de suicidio. "Quieres que la gente note el dolor que sientes para que vean que necesitas ayuda", dijo. "Pero no quieres pedir esa ayuda. Es un limbo terrible".

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