La situación ambiental argentina

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31 de octubre de 2000  

LA Fundación Vida Silvestre Argentina presentó a las autoridades un informe sobre la situación ambiental de nuestro país. La publicación contiene un diagnóstico de cada región ecológica argentina y el análisis de los mayores problemas en el nivel nacional. Incluye, además, la opinión de más de cincuenta especialistas en este tema y los resultados de una encuesta que respondieron unas ocho mil personas sobre los problemas ambientales en el país.

Entre las recomendaciones generales que presenta y que fueron sometidas a consenso con otras ONG e instituciones, se destaca la necesidad de reglamentar el artículo 41 de la Constitución nacional, que reconoce a todos los habitantes el derecho a un ambiente sano, así como la importancia de revertir la dispersión de responsabilidades ambientales, un problema que, si bien existe desde hace muchos años, se ha acentuado en la primera etapa de la administración federal.

Para esto, podría ser clave jerarquizar la posición del tema ambiental en el gabinete nacional, de modo de articular mejor las políticas de diversos organismos que manejan el destino de los recursos que tenemos en nuestros bosques, en el mar y en muchos otros ambientes naturales.

El estímulo a los procesos de producción limpia para prevenir la contaminación en sus fuentes, la promoción de mecanismos de certificación voluntaria para productos ambiental y socialmente sustentables y la importancia de mantener un liderazgo regional, por parte de nuestro país, en los foros ambientales internacionales, tales como la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, son otros elementos de las conclusiones globales presentadas. Pero a las acciones de corto y mediano plazo hay que complementarlas con otras de largo aliento. Incorporar en todos los niveles del sistema educativo la búsqueda de soluciones a los problemas ambientales de cada región es una herramienta que debe ser tenida en cuenta.

Cuando un gobierno refuerza su acción hacia el objetivo de aumentar el nivel de empleo, es bueno que escuche opiniones independientes sobre cuáles son algunas oportunidades para generar más empleos de modo permanente. Para esto, los ambientalistas han acuñado un término: sustentabilidad. La palabra se asocia a un hecho que, por más evidente que parezca, aún no ha sido plenamente incorporado en la mente de los planificadores. En efecto, prever nuevas fuentes de trabajo basándose en el uso destructivo de los recursos naturales las convertirá en fuentes de empleo efímeras.

Desde la recordada reunión de Río de Janeiro en 1992, los importantes principios acordados por la Argentina y muchas otras naciones han sido, por diversos motivos, escasamente instrumentados. En nuestro país, por ejemplo, la creación de un consejo nacional de desarrollo sustentable con la participación y dirección de ONG, según lo estipulado en la Agenda 21 -cuyo cumplimiento constituye una obligación internacional- es un objetivo que debería y puede ser concretado a la brevedad.

Desarrollar una agenda ambiental nacional, que comprometa no sólo a los sectores gubernamentales sino también a los no gubernamentales, teniendo en cuenta el papel creciente que están adoptando las ONG y las empresas, es un camino que debe ser recorrido. Como señala Vida Silvestre, los problemas ambientales afectan la producción nacional y la calidad de vida de los argentinos de hoy y de las próximas generaciones. Ya es hora, entonces, de que la situación ambiental de la Argentina sea tratada como una cuestión de Estado.

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