La visión de futuro, clave para el aporte de la agricultura al desarrollo

Axel Labourt
Axel Labourt LA NACION
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13 de enero de 2021  • 15:34

Hoy, quizás como nunca antes, todos los sectores productivos de la Argentina, y a nivel global también, necesitamos tener una visión de futuro que trascienda la coyuntura. Podría ser solo un decir, apenas un slogan más, pero en un doble click descubriremos que en verdad es mucho más que eso: la visión de futuro, aplicada al día a día, es el recurso crucial para que aquellos que tenemos responsabilidades de liderazgo podamos hacer nuestro aporte al desarrollo.

En la agenda de nuestro sector, la agricultura y los agronegocios, los temas desafiantes para la industria, los temas de la agricultura que viene, están vinculados a la seguridad alimentaria, al cambio climático, a la conservación de la tierra y los recursos naturales, a la inclusión, diversidad y equidad.

Son estos los grandes desafíos en los que trabajamos, que trascienden los obstáculos circunstanciales, y que constituyen parte sustancial de la agenda del desarrollo global en la que estamos insertos. No debemos descuidarlos.

El futuro nos interpela con un dato clave: las Naciones Unidas estiman que para 2050 los agricultores necesitarán producir más del 60 % de alimento, forraje y producción de biocombustibles que en 2012. Esto se basa en una población que se espera que crezca a nueve mil millones dentro de los próximos 30 años.

En tanto, el presente nos abre los ojos: vivimos en el período más abundante de la historia, pero una de cada nueve personas a nivel global no tiene suficiente comida para alimentarse. Según la FAO, hay más de 820 millones de personas que padecen hambre en todo el mundo.

¿Cómo afrontar el presente y el futuro? La respuesta está en la ciencia, en el conocimiento aplicado a soluciones innovadoras que creen valor para la sociedad y garanticen la sostenibilidad. El consumo responsable es otra asignatura pendiente.

Hoy podemos afirmar que la tecnología agrícola está preparada para cerrar la brecha y hacer que los alimentos sean más nutritivos y que el uso de las tierras agrícolas sea más eficiente, cuando se les exige a los agricultores que produzcan mayores rendimientos con menos recursos, dentro de un entorno de condiciones climáticas cambiantes.

La sostenibidad implica compromisos conscientes. La agricultura debe trabajar para reducir la propia huella, el propio impacto ambiental. Debemos reducir las emisiones de gas, minimizar los desechos, conservar el agua y bajar el consumo de energía. En Corteva ya empezamos ese camino, con objetivos trazados a 2030 que nos involucran a nosotros y a nuestros socios y comunidades. Defendemos la agricultura de clima positivo, a través del uso del secuestro de carbono y otros medios para eliminar mayor cantidad de carbono de la atmósfera de la que emitimos. Podemos lograr esto sin sacrificar la productividad de los productores o la rentabilidad en desarrollo.

Al mismo tiempo, las organizaciones debemos capacitar y transferir conocimiento y experiencia para que los productores, grandes y pequeños, puedan proteger sus tierras y aumentar la productividad mientras, en paralelo, disminuyen el uso de los recursos naturales. Debemos escuchar a los productores y aprender de ellos para convertirnos en verdaderos defensores de sus intereses y desarrollar los productos y servicios que les permitan producir cosechas abundantes y negocios saludables.

La agriculura debe también hacer su aporte a la igualdad y la equidad, contribuyendo a cerrar brechas de género. Valorar y aceptar la diferencia es la clave para la inclusión en la diversidad, para crear un ambiente de respeto con iguales oportunidad para el desarrollo. Debemos identificar y trabajar para reducir cualquier barrera estructural o sesgo inconsciente que pueda existir en el sector. Para ello, hay que comenzar por hacerlos explícitos y educarnos en las diferencias. No podemos seguir ignorando esa agenda, como si no existiese.

En todos los escenarios, ante todos los desafíos, la conclusión es siempre la misma: atendamos el hoy, sin descuidar el mañana. La capacidad de gestionar el presente mirando el futuro es lo que nos permite planificar, empoderarnos y, con perspectiva, resiginifcar el contexto para visualizar las oportunidades que siempre se abren.

* El autor es presidente de Corteva Agriscience para el Cono Sur

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