Las editoriales independientes tienen su feria

En junio. Con más expositores, más días y más espacio, la Feria de Editores vuelve a apostar a los lectores fieles
Carolina Esses
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28 de mayo de 2017  

En aquella primera edición de la Feria de Editores llovió sin parar. Las calles se anegaron y Víctor Malumián y Hernán López Winnie -editores de Godot y organizadores de la feria- lo tomaron como una mala señal: quizá no tuviese sentido embarcarse en proyectos de este tipo. Habían convocado a otras veinte editoriales amigas cuyos editores se miraban a través de un salón vacío, entre pilas de libros, mientras esperaban que llegara algo de público. Tímidamente apareció el primer lector, y después el segundo, hasta que el bar de FM La Tribu se llenó de gente. Con los años y las sucesivas ferias ese público no dejó de crecer. A tal punto que, el año pasado, en plena crisis del segmento editorial, 6000 personas se acercaron a conocer la oferta de pequeñas editoriales argentinas, Chile, México, Uruguay y Colombia.

Crédito: Matías Moyano/ Gentileza Feria de Editores

La Feria de Editores tendrá su sexta edición el 9, 10 y 11 de junio, de 15 a 20, en Santos Dumont 4040.

Si pensamos en algún antecedente de esta feria, quizá la que los organizadores reconocen como más afín es La Furia del Libro, en Chile, que se desarrolla desde 2009. No sólo por cómo está pensada y armada, sino por que varios de sus integrantes participan de la Feria de Editores y varias editoriales argentinas lo hacen en La Furia. Este año, de las 300 editoriales independientes que Malumián y López Winnie tienen mapeadas, serán 140 las participantes (el año pasado fueron 85). También habrá 24 que vendrán del interior y 25 de América Latina y España. Y se sumará un día más a los dos habituales.

Esto no es una "contraferia"

"Creo que uno de los incentivos más interesantes para venir a visitar la feria es encontrar un montón de editoriales que quizá no tienen el recorrido comercial más eficaz, ya sea por el tamaño de la tirada, ya sea por problemas logísticos; y dejarse llevar por la charla con sus editores, conocer autores nuevos, escuchar recomendaciones", explica Malumián.

Lo fundamental sigue siendo lo mismo que en 2013: la presencia de los editores. Quien ofrece el libro es también quien decidió publicarlo, quien lo consideró tan valioso como para incorporarlo a su pequeño catálogo. Esto es algo que posiciona la feria no como una "contraferia" en relación con la tradicional Feria Internacional del Libro, sino como una propuesta diferente, mucho más acorde a los pequeños sellos que, incluso agrupados, no tienen demasiada visibilidad en la Feria Internacional.

Una de las editoriales que lleva varios años participando es Gourmet Musical. Nació en 2005 y publica exclusivamente libros de música. En su catálogo conviven títulos que exploran las canciones de Sandro, la Rusia de Mussorgsky y Rimsky Korsakov o la música en la obra Xul Solar. Leandro Donozo, su editor, participa de la feria desde su segunda edición. "Yo apunto a un lector al que le gusta un poco todo. Y ése es el público que encuentro en la feria. He ido a otras y no pasa lo mismo. Es gente que entiende nuestra propuesta, que se interesa por un catálogo diverso."

El público al que se refiere Donozo no es particularmente joven, vanguardista, académico o erudito. Se trata de lectores curiosos que intuyen que no todo está concentrado en las grandes editoriales, lectores reincidentes que saben que si determinada novela -poco cubierta por la prensa, por ejemplo, e inexistente en las mesas de novedades de las grandes cadenas- les gustó, es probable que el editor detrás de ese catálogo tenga alguna otra cosa interesante para ofrecer.

La propuesta es muy amplia. Habrá libros para niños, de cocina, ensayo, poesía, novela, crónica, diseño, cine. También charlas, una muestra de fotografía de Daniel Merle - 40 años en 24 fotos, curada por Alejandra López-, e incluso, por primera vez, un pequeño salón de derechos pensado junto a Victoria Rodriguez Lacrouts, de la Fundación TyPA.

Parece lógico que, si buena parte de la literatura argentina -y del ensayo extranjero en traducción local- se está publicando en estos sellos, la feria sea un espacio de encuentro no sólo entre el lector y el editor, sino también entre editores. Para los autores, saber que sus libros pueden ser descubiertos por algún editor del exterior no es poca cosa.

Las charlas programadas reflejan cierto estado de la cuestión en la literatura argentina: el auge de los géneros -el policial, la ciencia ficción, el terror-, la vitalidad del ensayo, la figura del autor gráfico, el tema de la violencia de género y su relación con el Estado. Dice Malumián: "La propuesta cultural se arma en conjunto con diversos editores, se charla mucho la temática y la lista de escritores que podrían ser interesantes para llevarla adelante. Los escritores que nos gusta escuchar. Después de todo, lo que nos une fundamentalmente es que somos todos lectores. ¿Qué nos gustaría escuchar? ¿A quién nos gustaría escuchar?" Algunos de los escritores que participan este año son Sonia Budassi, Luis Chitarroni, Mariana Dimópulos y el ilustrador y guionista Max Aguirre. El cierre está a cargo de Luis Gusmán, en una entrevista abierta.

Por más éxito que tenga la feria -ésta o las que durante el año se llevan a cabo en Capital y en las provincias- se sabe que la mejor manera de vender libros es a través de los libreros. También es conocida la crisis que está viviendo el sector y que afecta desde la edición hasta la comercialización del libro. Por eso, quien visite la feria va a poder llevarse un catálogo -que como todo catálogo será, dice Malumián, necesariamente incompleto, pero se irá mejorando año a año- con más de doscientas librerías de capital y del interior del país donde conseguir estos mismos libros.

Algunos datos prácticos: la entrada es gratuita y si bien muchas editoriales cuentan con la posibilidad de pagar con tarjeta de crédito, conviene ir con efectivo. Hay libros para todos los gustos y de todos los precios.

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