El amor en el siglo XXI: amar en tiempos de series

Fernando García
Fernando García PARA LA NACION
De la ciencia ficción de Black Mirror al presente inmediato de Love, las ansiedades del siglo XXI hacen un lugar a los avances de Eros
Mackenzie Davis en Black Mirror. San Junipero. Las series interrogan los modos de amar en un futuro cercano
Mackenzie Davis en Black Mirror. San Junipero. Las series interrogan los modos de amar en un futuro cercano
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14 de noviembre de 2020  • 00:00

Año 2000, todos te esperarán/Año 2000, te querrán conocer/Cómo será el amor, cómo será el dolor". Un Litto Nebbia jugando a la psicodelia futurista se hacía esa pregunta con Los Gatos en 1968. El 2000 era la cifra tecnológica del porvenir y el juglar beat quería saber si entonces habría lugar para lo que llamamos "amor".

Pues bien, pasaron más de cincuenta años y Love es el nombre de una comedia que Judd Apatow (EE.UU,) creó en esta nueva era donde las series parecen haber ocupado puestos de la literatura, el cine y la música pop al mismo tiempo. Hay una escena clave en la primera temporada (2016) donde vemos a Gus (Paul Rust) arrojando discos blue ray por la ventanilla de un viejo Mercedes mientras maldice a los gritos: "¡De donde salieron todas esas mentiras sobre el amor escritas en libros, canciones y películas"! Es un guiño de la serie que, como lo que va de Romeo y Julieta (1597) a Cuando Harry conoció a Sally (1989) o Amor Genuino cantada por Rosalía (2019), también tiene al amor en su centro. Un amor cuya correspondencia se registra en el chequeo maníaco del flamígero whatsapp donde el "visto" puede conducir a la ansiedad y la angustia.

Black Mirror. Hang the DJ. Las series interrogan los modos de amar en un futuro cercano
Black Mirror. Hang the DJ. Las series interrogan los modos de amar en un futuro cercano

Love como Please like me (Australia, 2013), Girls (también de Apatow, 2012) o Euphoria (EE.UU, 2019) documentan la cuestión amorosa siglo XXI en su tránsito por las redes sociales, las drogas o las identidades de género. Aparecen también retratos de familia astillados como los de Breaking Bad (2008) u Ozark (2017) que tienen en su núcleo la relación de mujeres con hombres que las involucran de la noche a la mañana en asuntos ilícitos de los que salen empoderadas. ¿El amor es más fuerte? Hasta ahí. Sino vean lo que le pasa a Birgitte Nyborg, la primera ministra de Borgen (Dinamarca, 2010) en su casa y en su cama. O cómo a las heroínas "desquiciantes" (como definió el ensayista francés Gérard Wacjman) como Jessica Jones, Carrie Mathison o Marcella el amor se les vuelve un boomerang sin retorno.

La distópica Black Mirror (Gran Bretaña, 2011) es, al fin, la que tiene algunas respuestas a la pregunta sobre el amor del futuro. Los vínculos encuentran en esta serie de culto una tecno-narrativa que ilustra con las ideas del ensayista inglés Mark Fisher sobre el "conservadurismo hedónico" en el que vivimos.

Black Mirror. CStriking Vipers
Black Mirror. CStriking Vipers

El episodio "Hang the Dj" (temporada 4) lleva la cuestión de las aplicaciones de citas a un paroxismo de vigilancia y control donde la historia de Frank y Amy, unidos y separados por un "sistema", reescribe "Romeo y Julieta" desde una perspectiva ballardiana. "Debería ser una locura antes del sistema", se pregunta ella. "La paralísis de la elección. Tantas opciones que no sabes cuál elegir", responde él. Hablan del amor en tiempos previos a este "sistema" de "emparejamiento" donde todos los tips de la cita romántica son sometidos a una ritualización siniestra. "San Junípero" (temporada 3) lleva a cabo esa idea de "te amaré por siempre" en el encuentro de dos mujeres en un más allá diseñado por una corporación a partir de una tecnología llamada "nostalgia de inmersión". En la vida real Yorkie sobrevive asistida por un respirador mientras Kelly transita los últimos años de su vida (tras vivir 49 años con un hombre) en una comunidad terapeútica. Se descubren jóvenes hacia 1987 en ese San Junípero que es a la vez cementerio (club) y purgatorio y en el que Kelly decide pasar la eternidad junto a Yorkie en base a un sistema que se alimenta de recuerdos. Y en "Striking Vipers" (temporada 5) dos viejos amigos (Karl y Danny) descubren una pulsión homoerótica a partir de un juego de realidad virtual donde se convierten en Roxette (mujer) y Lance (hombre), dos avatares de combate con los que terminan teniendo sexo como en un sueño. La experiencia hace que Danny pierda interés en Theo, su mujer, y que esta eleve la cuestión sobre la infidelidad: "¿Estás viendo a alguien?". Una pregunta clásica que en este escenario debe resignificarse.

La intriga aquella de Nebbia necesita un update. Black Mirror, que trabaja amplificando el presente (una sci-fi para pasado mañana) nos da algunas pistas. ¿Cómo será el amor entonces en 2045 cuando según la teoría de la singularidad enunciada por el tecnólogo Ray Kurzweil las máquinas superen al cerebro humano?

Nos vemos (nos amamos) en 25 años.

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