Los creyentes y la crisis social

José Ignacio López
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27 de agosto de 2001  

No importa el escenario, hayan sido la Iglesia Metodista Central, la sede donde se congregan los obispos argentinos, el Teatro Coliseo o tantos otros rincones de la gran ciudad o del país donde se manifiestan la pobreza, la marginación, la soledad.

Cualquiera que sea el lugar, lo que importa es que hombres y mujeres de fe se unen en defensa de la dignidad de los demás y comparten la solidaridad. Es que si la magnitud de la crisis social a todos interpela hondamente, de un modo particular cuestiona a los creyentes, sea cual sea el signo de su fe. Son acuciantes los requerimientos, nuevas las demandas y parecen crujir o reclamar cambios acordes de las estructuras de asistencia y promoción social que aquí y allá despliegan la Iglesia Católica, las confesiones cristianas y los otros credos.

Las expresiones de esa reacción interreligiosa, algunas sin precedente, comenzaron a multiplicarse. Y bien testimonia el fenómeno que se procura rescatar lo ocurrido semanas atrás en la Iglesia Metodista Central, cuando la jerarquía católica y el Consejo Nacional Cristiano Evangélico, antes que estudiar juntos el proyecto de ley de libertad religiosa, optaron por poner en acto esa sensibilidad ecuménica para coordinar o crear servicios eficaces que permitan llevar pan y medicamentos a muchos hogares y a tantos que no tienen cobijo.

Otro claro signo fue el reencuentro en acciones comunes de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata y la comunidad Bet El, fundada hace casi 40 años por el rabino Marshall T. Meyer, quien, precisamente, supo tomar el mensaje social y humano del judaísmo y plasmarlo en un enfoque ético y espiritual capaz de renovar la religiosidad.

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La convicción de que la vida es un don inigualable de Dios y de que el ser humano, creado a su imagen y semejanza, tiene una dignidad inviolable, ya había impulsado en otros tiempos la acción compartida de judíos y evangélicos en defensa de los derechos humanos. Ahora los congregó la acción social: el jueves último, en el Teatro Coliseo, se realizó un concierto a total beneficio de las obras de la comunidad Bet El y de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata.

Muchos y variados son los emprendimientos destinatarios del gesto interreligioso. Entre otros, el Hogar Germán Frers, de Baradero; la Ayuda al Niño de la Calle, en San Justo, y decenas de escuelas, jardines de infantes e instituciones médicas que expresan la caridad de esa comunidad cristiana heredera de aquellos inmigrantes evangélicos de Alemania, Suiza, Austria y las regiones del Volga, que comenzaron a llegar a estas tierras allá por 1843.

En el caso de Bet El, el proyecto Hineni permite que 500 personas retiren semanalmente bolsas de alimentos y comida y otras cien cenen en el comedor; en otros emprendimientos, es la acción educativa y de promoción la que testimonia el mensaje de mejoramiento y reparación.

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