Los empujoncitos de Cass Sunstein

Fernando García
Fernando García PARA LA NACION
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17 de marzo de 2019  

Cass Sunstein es un hombre largo y flaco que lleva un traje un poco menos que estándar y la corbata anudada con escaso esmero. De visita en Buenos Aires, antes de someterse a una sesión de fotos había estado reunido en un amplio despacho de la Casa Rosada junto a un grupo llamado Revolución Vial, con el que compartió sus experiencias en las mejoras en el tránsito en las que trabajó al comando de la OIRA (Oficina de Información y Asuntos Regulatorios de la Casa Blanca), como asesor de Barack Obama entre 2009 y 2012. Pero Sunstein no es un especialista en tránsito sino un experto en economía del comportamiento con un radar que lo habilita a tener opinión de peso en un abanico tan diverso que va de los impuestos y los derechos de los animales a la cibercultura o el matrimonio. Temas que se despliegan a lo largo de una bibliografía extensa en la que se destacan Nudge: Improving Decissions about Health, Wealth and Happiness (editado en español por Taurus como Un pequeño empujón), coescrito con el profesor Richard Thaler, y su último título, The World According to Star Wars (El mundo de acuerdo con Star Wars, sin traducción aún).

Es alguien, al fin, que ha estado en uno de los cuatro asientos del Marine One, el helicóptero presidencial del líder más poderoso del mundo.

Sunstein había conocido a Obama cuando daba clase, como él, en la Universidad de Chicago. Una tarde recorrían una librería cercana al campus y Sunstein tuvo una visión. Le dijo: "Vos podrías ser un buen presidente en el futuro". Años después, con el ruido de las aspas del helicóptero sobre sus cabezas, Obama le recordó a Sunstein aquel dialogo casual. "Lo tenía totalmente olvidado, pero él, en cambio, tiene una memoria prodigiosa", dice Sunstein. Mientras remontaban vuelo, el primer presidente afroamericano de Estados Unidos insistió: "¿Cómo pudiste imaginar algo así?". A lo que Sunstein respondió: "Era una posibilidad. ¡Lo que nunca imaginé es que yo estaría sentado a tu lado en este helicóptero!"

La idea de nudge, empujoncito, se volvió viral. Como asesor, Sunstein definió muchas de las políticas públicas de Obama (que, aclara, Trump preserva más de lo que se cree y dice); devino luego una especie de gurú para el entonces primer ministro inglés David Cameron e inspiró oficinas gubernamentales similares a la OIRA en Australia y Alemania.

Sunstein cuenta que trabajaba con Thaler en un paper académico donde hablaban del "paternalismo libertario", como idea del uso que hacemos de nuestras libertades mediados por las decisiones del gobierno y las empresas privadas. Los autores llamaban a estos actores los "arquitectos de elección" (padres, líderes religiosos, profesores, médicos) que influyen en nuestras elecciones de todos los días. Los nudge o empujoncitos están pues en el centro de la relación entre los individuos y estos "arquitectos de elección".

Sunstein buscaba hacer equilibrio entre los demócratas y los republicanos. Para él un Welfare State (Estado de bienestar) no deviene necesariamente en Nanny State (Estado niñera) como sí pensaría un economista liberal ultraortodoxo. Los conservadores ingleses hicieron un dogma de su best seller. Al punto que el diario The Guardian publicó una lista con las diez ideas del libro que Cameron había tomado al pie de la letra. Entre las medidas de Obama inspirada por sus nudge, Sunstein elige el programa de almuerzos gratuitos en las escuelas para chicos en la línea de pobreza que implementó desde la OIRA.

Sunstein se ha mostrado bastante crítico acerca de la influencia que Internet tiene en nuestra vida democrática. Ya en 2001 había alertado sobre los riesgos de una "ciberbalcanización", homologando la crisis étnica y política en la antigua Yugoslavia con los nichos que se producían en la Red y que podían aislar a las personas en sus propias certidumbres. Volvió sobre el tema en su libro #Republic, donde analiza el impacto de las redes sociales en los valores democráticos. ¿Propone una mayor injerencia del Estado en Internet? "Quiero ser cauto acerca de un mayor control público, porque si eso se deriva a una suerte de censura no es una buena idea. Pero la protección de la privacidad de los usuarios y de la democracia misma justifican un rol activo del gobierno. No puede haber una ley online distinta. Si usas Internet para actividades terroristas o para perseguir a alguien por su raza, sexo o condición social, el Estado tiene que actuar con firmeza".

A fines de los 70, Sunstein era un joven de Concorde, Massachussets, que como muchos otros quedó absorbido por el estreno de Star Wars. En sus retinas aún titila la imagen de la nave madre en la pantalla y la aparición de un mundo fantástico que parecía traer esperanza tras la larga pesadilla del post-Vietnam. La obra de George Lucas es para él un espejo de nuestro mundo, donde las fuerzas democratizadoras suelen chocar con impulsos imperiales y autoritarios. Pero no cree que alguien ocupe hoy el temerario lugar de Darth Vader: "Simplemente hay algunas personas que pasan demasiado tiempo en el lado oscuro de la fuerza".

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