Más transparencia para la Corte Suprema

Por Albino Gómez Para LA NACION
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27 de febrero de 2004  

Nadie ignora que la publicidad de los actos de gobierno es un componente fundamental para la consolidación de un Estado de Derecho y constituye una conquista sobre el autoritarismo. Como es sabido, la palabra "público", en determinado sentido, se contrapone a la palabra "privado" - ius publicum, ius privatum - y en su otra acepción, a "secreto". Desde ese punto de vista, "público" se puede aplicar a lo que resulta manifiesto, evidente, visible.

En una democracia constitucional, las autoridades, responsables de tomar decisiones respecto de políticas públicas, son mandatarias de los ciudadanos que depositaron en ellas su confianza. Y para que esta delegación posea verdaderamente su carácter democrático debe desarrollarse bajo los principios de transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad política.

Los mecanismos de la democracia participativa incluyen como una de sus prioridades más importantes que los ciudadanos cuenten con la información necesaria para poder participar del proceso de decisión y de control.

Se dice de la Justicia que es el poder más joven de la República, porque de los tres poderes del Estado, el Judicial fue el último en instalarse.

El Ejecutivo funcionó desde el 5 de marzo de 1854, cuando Justo José de Urquiza asumió la presidencia de la Confederación, en Paraná.

Las dos Cámaras legislativas se reunieron el 22 de octubre del mismo año. Nuestra Corte Suprema de Justicia, en cambio, debió esperar para contar con vida plena hasta 1863, diez años después de haber sido creada por la Constitución de Santa Fe. La primera Corte, designada por Urquiza a fines de 1854, nunca llegó a reunirse.

El general Bartolomé Mitre asumió la presidencia de la Nación el 12 de octubre de 1862. Cuatro días más tarde, el Congreso dictó la ley 27, por la cual se disponía la organización de la justicia federal.

Decía el texto de la ley citada: "La Corte será integrada por cinco vocales y un procurador general, y a ella quedarán subordinados los jueces seccionales que determine el Poder Ejecutivo".

El 17 de octubre, el Senado prestó acuerdo a las seis designaciones propuestas por el Poder Ejecutivo. El 18, el presidente Mitre emitió un decreto por el que se nombraba la primera Corte Suprema argentina. El 15 de noviembre, los cuatro vocales y el procurador juraron en el despacho presidencial, ante el Presidente y sus cinco ministros. Labró las actas el escribano mayor de Gobierno de la provincia de Buenos aires. Al día siguiente, el ministro de Justicia, Eduardo Fresco, envió una circular a los gobernadores de provincia, comunicándoles el acontecimiento con estas palabras: "De esta manera, por primera vez en la República, vendrán a estar constituidos en ejercicio los tres altos poderes en que la sociedad moderna ha delegado la soberanía del pueblo, y de cuya independencia y equilibrio dependen la libertad y la conservación de los derechos que ella ha conquistado".

Para tener una clara idea del contexto histórico-jurídico-político en que este comienzo se desarrollaba, tengamos en cuenta las palabras del propio general Bartolomé Mitre, cuando, en 1863, decía que en esos momentos la Justicia era "letra muerta", era sólo "el programa de un derecho", y que debía convertirse en "un hecho".

El doctor Julio Oyhanarte, que fue un brillante ministro de la Corte Suprema, dijo en una oportunidad que este difícil cometido recayó, ante todo, en los miembros de aquel primer tribunal, y que su deber inmediato y esencial consistió en crear en la gente uno de los presupuestos de la vida civilizada: el sentimiento de constitucionalidad, es decir, la convencida y espontánea aceptación de una norma suprema de convivencia que fuese algo así como el símbolo de la voluntad que todos tenemos de vivir juntos y realizar, sin estorbarnos, sin agredirnos, aceptándonos y respetándonos, solidariamente, un destino común.

Por ello, agregaba el doctor Oyhanarte, los primeros jueces de la Corte fueron en busca de ese sentimiento y, por eso, una de las grandes metas que se propusieron fue "sacralizar" la Constitución. Con esa palabra quería expresar el deseo de tomarla como el arca de todas las libertades, de todas las garantías individuales, como el objetivo primordial de las leyes y la condición esencial de todos los fallos que fueran a dictarse.

Es ése el contexto en el que comenzó a actuar la Corte. Sus sesiones se realizaban en un caserón de la calle Bolívar esquina Moreno. El 11 de octubre de 1863, por una acordada, dictó su reglamento interno, y el 15 de octubre libró su primera sentencia. Por esa razón, éste fue el día elegido para celebrar los aniversarios del máximo tribunal argentino.

En septiembre del año siguiente, 1864, se comenzó a editar la colección de Fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación , que sigue publicándose hasta la fecha.

En el prefacio al primer tomo de Fallos... , el entonces secretario del tribunal, José M. Guastavino, señaló -hace de esto casi 140 años- que las decisiones de la Corte Suprema, que tienen "el carácter y la autoridad de ley obligatoria para todos los Estados y para todos los individuos, es preciso que sean conocidas del pueblo". Añadía el doctor Guastavino: "Al lado de la influencia y poder que ejercen sobre la garantía de los derechos y sobre la suerte y organización del país, es necesario agregar la publicidad, no sólo porque todos los que habitan el suelo de la República Argentina pueden ser en él heridos o respetados en sus derechos, sino también para levantar ante el tribunal de la Corte Suprema el poder de la opinión del pueblo, quien, a la par que gana en inteligencia con el estudio de las decisiones judiciales, con su censura hace práctica la responsabilidad de los jueces, los cuales ganan a su vez en respetabilidad y prestigio ante sus conciudadanos, según sean la ilustración y honradez que muestren en sus decisiones. De esta manera logra también el pueblo, por un medio indirecto, pero que obra poderosamente sobre el hombre, prevenir la corrupción de conciencia de sus jueces".

Casi un siglo y medio después

La Secretaría de Jurisprudencia del Tribunal dice que son estas mismas razones las que hoy, en el mundo global, determinan la exigencia de publicar los fallos de la Corte Suprema en Internet, con los fines de cumplir con eficacia el principio republicano de publicidad de los actos de gobierno y de satisfacer el derecho a la información de la sociedad, con la actual ventaja que nos brinda la singular velocidad de las nuevas tecnologías informáticas.

Así las cosas, cualquier usuario de la Red puede acceder rápidamente a las decisiones del máximo tribunal judicial, ya sea a través de la búsqueda en "Consulta de fallos", en la "Consulta de jurisprudencia", o en las "Novedades". El sitio en Internet tiene la siguiente dirección: www.csjn.gov.ar.

Respecto de los fallos, se podrá localizar -mediante datos como partes, fechas o palabras usadas en el texto- el ciento por ciento de los pronunciamientos del tribunal emitidos a partir de 1995.

En cuanto a la jurisprudencia, el usuario tendrá acceso al Sistema de Jurisprudencia de la Corte Suprema, que contiene los casos seleccionados y organizados en forma de sumarios para la publicación, desde 1863, a los cuales se llega a través de los recursos y herramientas previstos por el sistema. De este modo, es posible la obtención del fallo completo. Finalmente, con referencia a las novedades, se podrán encontrar datos sobre los casos recientes de mayor interés público.

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