Burla

Fuente: Reuters - Crédito: Edición fotográfica Dante Cosenza
María José Rodríguez Murguiondo
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16 de julio de 2019  

PASEO DE LOS INGLESES, NIZA.- Los emojis tienen tal poder de condensación de sentido que con su mera presencia hacen innecesaria cualquier explicación de qué se pretende transmitir. Las caras de este hombre y esta mujer sentados en un banco en el Paseo de los Ingleses, Niza, en este día soleado y veraniego también son muy elocuentes. Él está cruzado de brazos, serio, y hasta se podría especular con que no muy divertido. Ella está concentrada en su celular, ceñuda, parcialmente oculta tras unos amplios anteojos negros. El paracaídas con la resplandeciente y colorida carita feliz que se despliega a sus espaldas parece una burla, por la discordancia que manifiesta. Todo indicaría que ellos no se han percatado de su presencia. Y por eso son ajenos a ese símbolo que se ha posado allí para exacerbar la adustez de ambos. Tal vez si giraran y lo vieran les arrancaría una sonrisa. O, tal vez, intensificaría su disgusto por la ironía del contraste.

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