El día con ocaso

Ignacio Chiesa
Edición fotográfica: Dante Cosenza
Edición fotográfica: Dante Cosenza Fuente: LA NACION
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28 de marzo de 2019  

BERLÍN.- El crepúsculo de la mañana y el crepúsculo de la tarde son iguales. Basta solamente con una de esas noches "en blanco" para convencernos de que no sabemos si es de día o de noche. Lo mismo le pasa a la historia con mayúsculas. Aquello que parece accidental, contingente, resulta de pronto algo completamente necesario. Y lo que parecía un ocaso se revela después como el despuntar de otro día.

Igual que siempre (e igual que todos los hombres), Alemania (es decir, Europa) vive horas difíciles. La Puerta de Brandenburgo es un emblema, ya no germánico, sino continental, Miren ese sol. ¿Qué es? ¿Sale o se hunde? No lo sabemos, y es mejor así. Europa se subordina entera a esa puerta. Y vale la pena detenerse un segundo en esta rara ambigüedad: qué raro es que exista belleza tanto en la decadencia como en el nacimiento.

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