Hacia otra parte

Diana Fernández Irusta
Edición fotográfica: Dante Cosenza
Edición fotográfica: Dante Cosenza Fuente: AP - Crédito: Ebrahim Noroozi
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9 de septiembre de 2019  

TEHERAN, Irán.- Nada en lo humano es uniforme. Aunque lo intenten. Sin que importen los dogmas, el ejercicio de la fuerza o la trampa de la sugestión. Se lo puede ocultar, comprimir, asfixiar, desplazar; pero nada es suficiente para borrar el pequeño germen, la luz de eso que cada uno es. Único. Irrepetible. Miren aquí la marea oscura, sin rasgos, sin cuerpo, sin piel. Mujeres empeñosamente borroneadas bajo el pliegue omnipotente de tantos metros de tela. Y los cuatro rostros que emergen, aún más poderosos en medio del anonimato forzado. Estas mujeres participan en una ceremonia de luto, en una mezquita de Teherán. Cantan, y en cada una de ellas vibra una historia distinta, un gesto único, una emoción diferente. Hasta la que apenas se deja ver, allá hacia la izquierda: solo el minúsculo rastro de una mejilla y la mirada, autónoma, que va hacia otra parte.

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