La pregunta es cómo vivir de la milonga

Marina Gambier
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28 de agosto de 2013  

"La pista es mala"; "el puntaje debería estar disponible en todas las instancias, incluso en las rondas clasificatorias"; "las milongas no contaron con un espacio para promocionar sus actividades", "el Mundial y Festival de Tango deberían celebrarse en fechas separadas, porque la danza y la música mueven públicos distintos". Tales fueron algunos de los reclamos que se escucharon entre los tangueros argentinos que asistieron al Mundial.

Y es cierto: si se analiza con lupa la organización del evento, siempre habrá quejas por hacer. Es cierto que queda mucho camino por recorrer para que el balance final conforme a todos los actores del circuito, pero va queriendo.

Ya es bastante que la cita mayor del tango porteño no se haya discontinuado. Respecto de la danza, este año vimos buenos espectáculos (aunque pocos y no sabemos con qué criterio los eligieron), hubo variedad de clases gratuitas a cargo de reconocidos maestros, y el certamen, como siempre, consagra a dos parejas que se llevan 40.000 pesos cada una más un título que representa la promesa de un futuro profesional, la zanahoria que persiguen los bailarines jóvenes. Para la mayoría, el Mundial es una gran vidriera, una oportunidad para salir del mercado local y proyectarse internacionalmente, es decir, alcanzar la única forma de vivir del tango. Porque acá, en la Argentina, no pasa nada. Y es ahí donde deberían encolumnarse los reclamos: el Mundial está buenísimo, pero no alcanza con dos semanas al año. La "soja porteña" merece más espacios, esfuerzos y difusión oficial.

Mientras tanto, hay mucho por rescatar de esta edición. Una pareja de argentinos se quedó con el título de Tango de Pista, lo que nos asegura la "potestad" del fenómeno. Hubo récord de inscriptos, creció la participación del interior del país (con un aceptable nivel de baile) y las parejas que llegaron a la final en el Luna Park pudieron mostrarse individualmente por primera vez ante el tribunal, cosa justa y que antes no sucedía. El sistema de puntaje también es más transparente. Como el año anterior, al término del encuentro una pantalla gigante exhibirá la evaluación de cada miembro del jurado, que en cualquier caso, seguirá siendo tan subjetiva como inapelable, ya que se trata de un baile popular. Por eso creo que el auténtico Campeón Mundial de Tango todavía no ganó ningún premio y es probable que nunca se presente a ningún concurso.

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