Las abejas y el globo aerostático

Ariel Torres
Ariel Torres LA NACION
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9 de octubre de 2019  

Una querida amiga, con una genuina preocupación por el medio ambiente, me envió el otro día un artículo publicado en un portal web. Se aseguraba allí que "el Instituto Earthwatch concluyó en el último debate de la Sociedad Geográfica Real de Londres, que las abejas son el ser vivo más importante del planeta [sic]."

Por supuesto, se me encendieron todas las alarmas. El fin de semana había estado mirando mis lavandas, repletas de abejas domésticas. ¿Pero por qué las abejas melíferas eran más importantes que los otros polinizadores? Aparte de esta observación, consideré otro factor. Aunque es muy difícil establecer el número de especies que habitan la Tierra, la cifra, estiman, es descomunal. Va de dos millones a un billón. Solo en Lifemap ( http://lifemap-ncbi.univ-lyon1.fr), sitio que recomiendo enfáticamente y que ofrece además una app móvil, se enumeran entre 880.000 y dos millones. Me pareció un poco surrealista que Earthwatch estableciera un ser vivo como el más importante de semejante catálogo.

Así que les escribí. Amy Crosweller, gerente de comunicaciones de Earthwatch Europa, me respondió casi de inmediato. "La declaración parece provenir de un debate que se celebró hace más de siete años en la Sociedad Geográfica Real, en Londres -dijo-. Se llamó el Debate del Globo Aerostático, cuya premisa era que si tenés un globo aerostático y solo podés salvar una especie de una muerte segura, ¿cuál elegirías? No tenemos registro de quién era el orador, pero representó a las abejas como la especie por salvar y ganó el voto de la audiencia".

Esto del debate del globo aerostático tal vez requiere alguna aclaración. Es un tipo de discusión en la que los oradores intentan demostrar por qué no deben ser arrojados de un globo que está perdiendo altura y hay que deshacerse de todo lo posible para no estrellarse. En el caso de la Sociedad Geográfica Real, el doctor George McGavin defendió a las abejas y ganó el voto de la audiencia. Punto para las abejas, pero sin ningún rigor científico. Como puso Crosweller en su mail: "Las abejas son muy importantes, pero no tenemos evidencia científica de que sean el ser vivo más importante del planeta". Ni podrían tener tal evidencia, como se verá enseguida. Otro dato significativo, antes: "Nos ha sorprendido bastante cuánta atención ha recibido esta historia -observó también Crosweller-, dada la cantidad de tiempo que transcurrió desde que tuvo lugar el evento". En rigor, el debate fue el 20 de noviembre de 2008, y esta suerte de fake news bienintencionada sigue zumbando.

Pero por muy bienintencionada que sea, conduce a una simplificación preocupante. Casi todos los polinizadores están amenazados, y todavía más los que no han sido domesticados. Los insectos en general están siendo afectados por el cambio climático, la destrucción de sus hábitats y demás. Oh, vaya, esto le ocurre a casi todo bicho que se mueve, y no hablo solo de insectos. Hay aquí una idea que, aunque la conciencia ambiental esté cobrando cada vez más relevancia, cuesta instalar. En la naturaleza nada está de más y todo está relacionado. Cuando una especie desaparece, se produce un agujero en la tela. Se deshilacha la vida. No es la abeja. Son 20.000 especies de abejas. No son hormigas. Son 22.000 especies de hormigas. Y la lista sigue hasta bordar un tapiz colosal e inabarcable. El tapiz no nos tiene en el centro ni en la cúspide. El tapiz, de hecho, carece de un centro. O de una cúspide.

El planeta ha atravesado varias extinciones masivas. Algunas, catastróficas. La vida se repuso, transformada. Es otra lección. Nosotros, los humanos, somos parte de ese telar. No tenemos -ni estamos cerca de tener- la más remota posibilidad de vivir fuera de su urdimbre infatigable. Seguiré plantando lavandas, pero, sobre todo, seguiré sintiéndome parte de algo de un orden superior, sin el cual no podríamos existir. Como las abejas, las hormigas o las mariposas.

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