Las mejores universidades de la región

Andrés Oppenheimer
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11 de octubre de 2011  

MIAMI

Un nuevo ranking de las mejores universidades de América latina revela que Brasil ocupa el primer puesto en la región, con la mejor institución de altos estudios y 65 de las 200 mejor calificadas. Lo que es más, el estudio sugiere que Brasil podría convertirse en "la próxima superpotencia universitaria".

¿Es serio este ranking regional o fue diseñado para producir titulares en la región en medio de una creciente competencia entre empresas que producen rankings de educación superior para promover sus servicios de consultoría? Antes de abordar ese tema, echemos un vistazo a los resultados del nuevo índice.

El nuevo ranking de universidades latinoamericanas QS (el primero de la empresa británica que abarca únicamente universidades de la región) califica a la Universidad de San Pablo, Brasil, de la número uno de América latina, seguida por la Universidad Católica de Chile en el segundo puesto, la Universidad de Campiñas (Unicamp) de Brasil en el tercero, la Universidad de Chile en el cuarto, y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el quinto puesto.

La Universidad de Los Andes, de Colombia, ocupa el sexto lugar; el Itesm de México, el séptimo, y la Universidad de Buenos Aires, el octavo. En total, Brasil tiene 65 de las 200 mejores universidades que figuran en el ranking, seguido por México, con 35; Chile y la Argentina, con 25 cada uno; Colombia, con 21; Perú, con seis, y Venezuela, con cinco.

El ranking universitario latinoamericano QS se publica poco después de que un grupo de países latinoamericanos, fastidiados por la baja posición que sus universidades ocupaban en los rankings mundiales, anunciaron que elaborarían su propia lista de las mejores universidades con el auspicio de la Organización Educativa, Científica y Cultural de las Naciones Unidas (Unesco).

En una entrevista telefónica, Danny Byrne, uno de los encargados del ranking regional del QS, me señaló que la inscripción universitaria de Brasil se ha triplicado en la última década y que sus universidades tienen el mayor porcentaje de profesores con doctorados de la región. Cuando le pregunté por la metodología de QS, Byrne me dijo que sus rankings le otorgan un 40% de valor a la reputación académica; 20%, a la proporción de estudiantes por cada docente; 20, al número de veces que cada universidad es citada en las publicaciones científicas internacionales; 10, a las evaluaciones de los empresarios, y porcentajes menores al número de profesores internacionales y estudiantes extranjeros.

Mientras el ranking QS les da un mayor peso que otros a las evaluaciones de empleadores, otros rankings conocidos, como el del suplemento de Educación Superior del Times, de Londres, y el ranking realizado por la Universidad Jiai Tong de Shanghai, atribuyen mayor peso a la investigación y a las citas científicas en publicaciones internacionales, dijo Byrne.

La mayoría de los expertos en educación coinciden en que Brasil se está moviendo rápidamente para mejorar sus estándares educativos. Pocas semanas atrás, el gobierno de Brasil anunció que enviará 100.000 estudiantes de ciencia e ingeniería a obtener grados avanzados en las mejores universidades del mundo, en un esfuerzo por ponerse a la altura de China y de la India.

Y el ministro de educación brasileño, Fernando Haddad, me dijo en una entrevista reciente que Brasil planea ampliar su año escolar de 200 a 220 días. En comparación, los años escolares de casi todos los países latinoamericanos son de 180 días, sin contar las huelgas docentes.

Mi opinión: El nuevo ranking latinoamericano de QS pinta un cuadro incompleto, porque no pone a las universidades de la región en un contexto mundial. El hecho es, lamentablemente, que ni siquiera la mejor universidad latinoamericana figura entre las mejores 100 del mundo en ningún ranking mundial de importancia, incluido el de QS. En el ranking QS de las mejores universidades del mundo, publicado pocas semanas atrás, la Universidad de San Pablo, la número uno de América latina, ocupa el puesto 169. De manera semejante, el ranking del suplemento de Educación Superior del Times no incluye ninguna universidad latinoamericana entre las mejores 200 del mundo, y el de la Universidad de Shanghai sitúa a la Universidad de São Paulo en la categoría de las 100-150 mejores del mundo.

Por lo tanto, el nuevo ranking latinoamericano de QS no le hace ningún favor a América latina. Me temo que podría alimentar la autocomplacencia. Brasil, como la octava economía más grande del mundo, tendría que tener universidades entre las primeras docenas de las mejores instituciones de educación superior del mundo.

En una economía global, las universidades latinoamericanas no deberían ser comparadas entre sí, sino con sus pares en China, Corea del Sur, Singapur y otros países cuyas universidades figuran entre las mejores 50 del mundo en todos los rankings. De otra manera, estarán compitiendo en un campeonato regional, corriendo el riesgo de quedarse cada vez más atrás de los mejores del mundo.

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