Monstruo

Víctor Hugo Ghitta
Fuente: AFP - Crédito: Arun Sankar
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16 de mayo de 2019  

CHENNAI, INDIA.- Siempre hay una razón para volver a la infancia. Quizás ese impulso esté en quien observa antes de que este se encuentre con su objeto. La memoria hará el resto. Pero vayamos al punto. Una de las escenas más paradójicas de Las aventuras de Pinocho es aquella en que el muñeco es devorado por la ballena llamada Monstruo. Es un momento aterrador, pero la paradoja consiste en que en el interior del cetáceo está el padre de Pinocho, el carpintero Gepetto, a quien su hijo ha ido a rescatar tras desviarse en el País de los Juguetes. A la felicidad del reencuentro puede sucederle la tragedia. Carlo Collodi, el autor, era ante todo un moralista, y las abundantes enseñanzas que dejó en esa obra educaron a varias generaciones. Ambos se salvan gracias a un estornudo, pero eso lo sabemos después. En la panza del barco, dos pescadores indios descansan. La luz guía a la memoria y sus asociaciones en su capricho.

Edición fotográfica de Dante Cosenza

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