Qué barbaridad

Ariel Torres
Ariel Torres LA NACION
(0)
12 de mayo de 2020  

Jamás me tomaría la pandemia en broma, aunque todos, con o sin Tik Tok, con o sin la Play, estamos buscando aligerar un poco la angustia y el encierro. Por eso, hoy, pongámosle a esto una pizca de humor.

¿Cuándo fue la última vez que prometí afeitarme? ¿El viernes? ¿Cuál viernes? No, en serio, ¿qué nos pasa a los hombres en estos días de aislamiento? Emancipados de la práctica cotidiana de afeitarnos, pasamos por alto que tarde o temprano vamos a salir a hacer alguna comprita o apareceremos en Zoom o en la tele, vía Skype. Y ahí estamos, casi todos con unas barbas de semanas, desaliñados o prolijos, pero, mal que nos pese, con unos añitos de más. Sí, muchachos, hagámonos cargo, la barba nos suma edad. O, como mínimo, nos disfraza con el curtido arquetipo del capitán de alta mar.

Hay honrosas excepciones, por supuesto, pero el aislamiento parece haber dejado en claro algo de una vez por todas. La mayoría de los hombres detestamos afeitarnos. No me pregunten las razones, porque solo conozco las mías. A mí me aburre soberanamente. No sé qué les ocurrirá a los demás, pero o nos ponemos las pilas y nos rasuramos como siempre o pronto esto va a parecerse a la Navidad, con clones de Papá Noel por doquier.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.