Un basural

Ariel Torres
Ariel Torres LA NACION
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8 de octubre de 2019  

Es cosa cotidiana, pero, sabrán disculpar, no me entra en la cabeza. Con la gracia del que ha perfeccionado su arte mediante la práctica, un conductor arroja por la ventanilla un bollo de papel. Ahí va, más basura a la vía pública. No hay ni un solo patrón entre los perpetradores. Ni la edad ni el modelo o tipo de vehículo. Solo el desprecio por los demás y por el espacio en el que todos vivimos, y, por supuesto, la ausencia de penalizaciones.

Ahora demos vuelta el tablero. Cada vez que veo a uno de estos sembradores seriales de desperdicios pienso en las decenas de miles de automovilistas que, por el contrario, llevamos una bolsita o metemos el dichoso papelito en alguno de los muchos espacios internos del coche y lo desechamos en casa o en la oficina. La razón por la que pienso esto es que si todos hiciéramos eso de arrojar basura por la ventanilla, entonces estaríamos sepultados de envoltorios diversos, formularios, servilletas usadas, latas de gaseosa y atados de cigarrillos vacíos. La minoría incapaz de seguir las reglas más elementales de convivencia quizá todavía ni se enteró de que los espacios públicos forman parte de eso que llaman, con voz en cuello, "nuestro país", "nuestra Nación". ¿Será por eso que los ensucian?

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