Un país cada vez más parecido a ella

Carlos M. Reymundo Roberts
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26 de abril de 2014  

Eso me pasa por tomarme algunos días. Apenas puse un pie en Buenos Aires tenía 20 encargos de la Presidenta. No soporta que sus colaboradores descansemos. En fin, tampoco fue tan dramático. Básicamente me pidió que me sumergiera de lleno en la realidad -leyendo los diarios, asistiendo a la presentación del Frente Amplio-UNEN , escuchando su cadena nacional- y que después le transmitiera mis impresiones. Eso hice, y con su autorización aquí reproduzco el informe. Verán que es recontra objetivo. Quiero decir: cumple con el objetivo de dejar tranquila a la señora. Ella sabe que le mentimos, pero le encanta.

Fui al debut del Frente Amplio , un verdadero fiasco. Por de pronto, se juntaron en el Broadway: nada del Obelisco, de River o el Luna Park. ¡El Broadway! Claro, para la ficción de que están unidos nada mejor que un teatro. Pobres. Buscapié Lilita, preocupada por la amenaza de que de allí pudiera salir una alianza, dejó caer hace algunas semanas la bomba Macri -un eventual acuerdo con Pro- y puso a temblar todo el edificio que estaban tratando de construir.

Me ubiqué al lado de Binner y le tiré de la lengua. Sólo conseguí que me dijera algo así como que "en el consenso de la pluralidad democrática, el debate conducente expresa la raíz social y popular". No le entendí. Abordé a Sanz, un tipo moderno, de cabeza abierta, para preguntarle por Macri. Me contestó que no sabía nada de nada: "Hace como 10 minutos que no hablo con él". La misma pregunta le hice a Margarita Stolbizer. Me dejó hablando solo. Entonces la perseguí y le pregunté por Lilita. Esta vez me resultó imposible alcanzarla. Pino fue más amable. "Siempre fui un soldado de Chávez, ¿cómo pretenden que me abrace con Macri? Si arreglan con él, pego el portazo. ¡Amo los portazos!" Lousteau, piola, descontracturado, tampoco le escapó a la pregunta. "¿Macri? Yo me fumé a Moreno, me entendés. Mido bien [es cierto, es altísimo], soy joven, tengo onda, me entendés. ¿Macri? Cualquiera..." Cometí el error de olvidarme de Ricardito Alfonsín, y entonces me mandó a su vocero con una gacetilla: "La inspiración progresista de la UCR no puede estar más alejada de la derecha privatizadora de Pro. Jamás habrá pacto con Macri". Pero el vocero me advirtió que eso de "jamás" era para la gilada.

Ya ven, en el Broadway no pasó nada. ¡No habló nadie! ¿Cómo van a debutar sin un solo orador? Cristina dividió la historia política argentina en antes y después de los discursos. Es raro que hayan desperdiciado el verbo levantatribunas de Binner, las denuncias de Lilita (con fecha y hora de los próximos cataclismos políticos y económicos), los gritos de Pino, el himno ochentoso de Ricardito, la tesis doctoral de Terragno, el arrorró progre de Margarita. Todo duró una hora. Tiraron globos, se mostraron juntos en el escenario y huyeron ordenadamente separados, pensando en Macri. Señora, tranquila. Para discurso de izquierda y alianza con el capital, nadie mejor que usted.

El miércoles me fui al acto del ferrocarril San Martín. En contraste con la pobreza dialéctica del Broadway, fue un prodigio de relato. Presentamos como nuevos los trenes que ya hace un año que están circulando. Buenísimo haberlo hecho ahora que no hace ni mucho calor ni mucho frío, porque no tienen aire acondicionado ni calefacción. Además, los eléctricos eran muy caros y tuvimos que comprar diésel. Buenísima también la encendida apología de la industria nacional que hizo Cristina frente a vagones importados de China. Muy oportuno que destacara la política ferroviaria del Gobierno en el momento en que asistimos al juicio oral por la tragedia de Once. Y fue interesante que aprovechara la cadena para, en amable mixtura, hablarnos dos o tres veces de Perón (meritoria reivindicación por venir de alguien que no puede perdonar al Perón que echó a los montoneros de la Plaza de Mayo), de Scalabrini Ortiz (ex Canning), de que implementar el SUBE le costó nada más que seis años, de empresarios que "están en pie de guerra" con el Gobierno y de que la inseguridad no es cosa de estos días, dato que dejó a la gente más tranquila. Porque el problema de la inseguridad no es que te roben y te maten (en abril, 23 asesinatos en 26 días): el problema es saber cuándo empezó.

Anteayer, en otro discurso, confesó que el arroz la constipa. Cuando baja a esas intimidades resulta entrañable. Es lo que espera la gente: una Presidenta que revele el funcionamiento de su aparato digestivo.

Otros datos sueltos que recogí esta semana. Un estudio hecho por un ex funcionario kirchnerista demostró que, para muchas personas, el gas costará en dólares hasta un 50% más que en 2001. Premisa falsa: acá el gas se paga en pesos. Los diarios informaron que el Indec ocultó las cifras de pobreza. Lo que no dijeron es que los que se ocultan son los pobres, y así es imposible contarlos. Según una investigación de José Crettaz publicada anteayer en LA NACION, cada vez hay más medios estatales, pero menos pluralismo. Vaya descubrimiento: ¡para eso los estatizamos! Último dato. Consultoras y bancos prevén para este año un descenso del PBI de 1,6%, el peor de la región. Ya lo dijo la señora: se nos cayó el mundo encima. Qué picardía. Habiendo tanto espacio vino a caer justo acá.

Mi informe concluyó con una afirmación llena de optimismo. Cristina, este país se parece cada vez más a usted.

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