Un servicio básico que está en el limbo

Fernando Blanco Muiño
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24 de abril de 2012  

El 3 de enero pasado, el gobierno nacional y el gobierno de la ciudad firmaron el acuerdo de traspaso del servicio de subterráneos a la órbita porteña. Allí establecieron un plazo de 90 días de transición para instrumentar ese traspaso en forma completa. Días más tarde, en uso de facultades reconocidas en el acuerdo, el gobierno porteño aumentó el pasaje en un 127%, llevándolo de $ 1,10 a $ 2,50 por viaje.

Aquel aumento no contó con el cumplimiento de la convocatoria a audiencia pública tal como lo prescriben las leyes Nº 6 y N° 210 de la Ciudad, por lo cual, para enmendar el error, la administración porteña dictó el decreto Nº 27/2012, que fijó esa audiencia a partir de los veinte días siguientes al vencimiento del plazo de transición.

Si el acuerdo entre ambas jurisdicciones se hubiera concretado en tiempo y forma, hecho que no se ha verificado por las múltiples imputaciones cruzadas, nos encontraríamos en fecha para discutir en una audiencia pública el valor del pasaje y las condiciones de traspaso del subte.

Como eso no ha sucedido, la red de subterráneos de Buenos Aires se mantiene en un limbo legal que genera incertidumbre a trabajadores y usuarios, y éstos, en total indefensión ante los aumentos, las huelgas y las peleas entre los gobiernos.

Desde enero de este año han venido creciendo los de por sí ya numerosos reclamos de los usuarios de la red, que incluye el premetro, a saber: servicio sin la ventilación adecuada que hace insoportable viajar, falta total de limpieza tanto en andenes como en vagones, inseguridad absoluta ante los robos, múltiples matafuegos vencidos que no sirven para cubrir posibles riesgos y escaleras mecánicas y ascensores que se convierten en piezas de museo por el largo tiempo que no funcionan son, entre otros, algunos de los motivos de las quejas.

Además, en las boleterías no se cumple con la señalización de servicios y lugares de reclamos, las colas son interminables y, la mayoría de las veces, se hace imposible recargar tanto la tarjeta Monedero como la SUBE.

Buenos Aires fue pionera en contar con el servicio de subte en toda América, con la línea A, que el año próximo cumplirá su centenario. Sin embargo, los usuarios reciben peor trato que hace un siglo. En definitiva, exigimos que alguien se haga cargo y que el subte y el premetro dejen de ser un infierno para quienes los usan.

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