Nepotismo en Tierra del Fuego

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29 de agosto de 2001  

El funcionamiento de las instituciones democráticas en la provincia de Tierra del Fuego dista de ser satisfactorio, no tanto por deficiencias de una de nuestras más jóvenes constituciones, sino porque su ejecución y cumplimiento no se ajusta, ni en la forma ni en el fondo, a las reglas del Estado de Derecho.

Con anterioridad nos hemos explayado sobre los defectos de funcionamiento en el Poder Judicial de esa provincia, con un Consejo de la Magistratura que sesiona en secreto y sin reglamento para la selección y remoción de magistrados. Hoy consideramos necesario ocuparnos del desenvolvimiento del Poder Ejecutivo, que presenta ostensibles puntos débiles, sobre todo por las manifestaciones de nepotismo en que suele incurrir, difíciles de conciliar con el espíritu republicano que rige nuestro ordenamiento constitucional.

Por nepotismo se entiende, según enseña la Real Academia, la "desmedida preferencia que algunos gobernantes dan a sus parientes para las gracias o empleos públicos". En Tierra del Fuego, al menos catorce familiares directos del gobernador, Carlos Manfredotti, ocupan cargos en el Estado provincial. No se trata de una exageración periodística: la hermana del gobernador es su secretaria privada -lo cual responde a una tradición que, por cierto, no es objetable-, pero ocurre que, además, su esposa es legisladora provincial, mientras su cuñada ocupa la vicepresidencia primera de la Legislatura y ha quedado más de una vez a cargo de la gobernación, cuando el gobernador y el vicegobernador se ausentaron conjuntamente de la provincia, no obstante la prohibición constitucional que se opone a ello.

Un sobrino político del gobernador se desempeña como subsecretario de Relaciones Institucionales y maneja el presupuesto de publicidad del Estado fueguino. La hija mayor del gobernador integra el equipo de funcionarios que intervino la obra social de los trabajadores del Estado, mientras que otra de sus hijas se encuentra al frente de la Subsecretaría de Deportes y Juventud.

A su vez, un hijo del primer mandatario provincial cobra un sueldo mensual del Senado, donde se desempeñó su padre entre 1995 y 1999. Otros parientes del gobernador desempeñan cargos públicos: su yerno ejerce la dirección del Canal 11 de Ushuaia, su consuegro ocupa la presidencia de la Dirección Provincial de Energía y sus sobrinos han obtenido puestos en la Legislatura y en el Hospital Regional Ushuaia.

Por si esto fuese poco, un hermano del primer magistrado había sido nombrado presidente de la Dirección Provincial de Puertos al inicio de la gestión justicialista. Ante la observación del fiscal de Estado, quien advirtió la ilegalidad de esa designación, pues por la Constitución provincial el cargo no puede ser ejercido por un cónyuge ni pariente del gobernador o vicegobernador "hasta el cuarto grado de afinidad o consanguinidad", debió quedarse con la vicepresidencia del ente. Actualmente, un grupo de empleados de la Dirección Provincial de Puertos acaba de firmar una nota pidiendo a la Legislatura que modifique la ley que regula ese organismo para permitir el acceso a la presidencia del hermano desplazado.

El reinante nepotismo no sólo es reprochable éticamente: también es manifiestamente opuesto a los principios de separación de poderes y de igualdad en el acceso a los cargos públicos con el único requisito de la idoneidad. Los fueguinos conviven hoy con una modalidad de ejercicio del gobierno que en esto sigue los pasos de otras provincias en las que se entronizaron verdaderas dinastías familiares, como Santiago del Estero, La Rioja, San Luis, Corrientes, Catamarca o Neuquén.

No menos reprobable resulta la actitud de una parte de la oposición que se comporta del mismo modo, ya que sus dirigentes nombran a parientes en la administración pública y comparten el reparto del poder, en connivencia con el oficialismo.

Es de esperar que el esfuerzo de la sociedad civil fueguina conduzca un proceso de reconversión constitucional que dirija a la joven provincia hacia un futuro promisorio en el cual las prácticas descriptas queden totalmente desterradas.

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