Novedades desde la Patagonia

Por Pedro J. Frías Para LA NACION
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27 de junio de 2002  

La novedad no viene ahora desde la Capital, el Litoral o las provincias centrales: anotició al país desde la Patagonia. La hipótesis de una fusión entre Neuquén y Río Negro, aun si no se concretara pronto, instala un laboratorio de proyectos e ideas muy necesario para el territorio argentino, sus instituciones y también para las impaciencias de cambio.

La fusión es posible porque no hay excesiva identidad local en ese Sur profundo, unido sólo por el viento. Río Negro mejoraría su equilibrio fiscal con las regalías petroleras del Neuquén y esta provincia obtendría la costa atlántica; entre las dos, concentrarían lagos y nieve para una atractiva oferta turística. Además, los que hemos recorrido el Alto Valle del Río Negro presentimos que Neuquén es casi como su "capital".

Hace más de diez años, en Trelew, hablé de "la Patagonia en un mundo federal". Dije que prefería imaginar esas queridas seis provincias como una región: la Patagonia. No sólo porque hay ventajas de escala, sino porque el nombre mismo penetra profundamente en el imaginario occidental.

Fusión de provincias

¿Qué es el imaginario? Es ese depósito de imaginaciones del hombre, del mundo, de la sociedad. Y en la representación del mundo, la Patagonia es una voz profunda, que dice más por lo que sugiere que por lo que revela, más por su misterio que por su realidad. Este interés nace de la historia de los descubrimientos, de la cartografía antigua que he recorrido, de novelas como la de Jean Raspail Moi, Antoine de Tounenc, roi de la Patagonie . Nace también de las imágenes satelitales que muestran ese Sur entrañable como una península en un mar azul, y de piezas de teatro como Ushuaia , estrenada en Avignon en 1991. Es un efecto casi novelesco, semejante al de las misiones jesuíticas, que tienen una proyección superior en el imaginario occidental.

El tratado firmado por ambos gobernadores, con alguna reticencia del de Río Negro, prevé bien un referéndum en ocasión de las elecciones presidenciales, porque, aunque no es exigencia constitucional, registrará la voluntad de sus habitantes. El tratado debe ser aprobado por las legislaturas, y la fusión, por las legislaturas y el Congreso Nacional.

Una cuestión difícil es la elección de capital, porque Viedma es una ciudad administrativa y surgirían dificultades si la opción fuera por Neuquén. Es cierto que el Poder Ejecutivo puede instalarse en una ciudad, y la Legislatura, en otra, como en chile, pero en Chile el Congreso ya quiere abandonar Valparaíso, porque el poder tiende a la concentración.

¿Cómo se pone el poder al servicio de los habitantes? Será indispensable una profunda descentralización administrativa, que asegure servicios con inmediatez, sin que por eso deba crecer la burocracia. Los concejales pueden ser ad honórem, como lo son los dirigentes de tantas asociaciones intermedias, profesionales, religiosas, etcétera.

Habrá también que dictar una legislación interna uniforme, y en esto me adelanté hace ya tiempo sugiriendo al Parlamento Patagónico que instara a las seis provincias de la región a hacerlo.

Identidades locales

Los gobernadores protagonistas buscan adhesiones y seguramente instalan un debate por ahora silencioso en el resto de la región. Se pueden visualizar tres provincias: La Pampa, como está; Patagonia Norte con Neuquén, Río Negro y Chubut, y Patagonia Sur, con Santa Cruz y Tierra del Fuego. Las inercias burocráticas y los aparatos partidarios pueden obstaculizar esta integración y es probable que Santa Cruz no quiera compartir su superávit con "el fin del mundo". En agosto, en Villa La Angostura, debatiremos estos temas en las jornadas convocadas por el Colegio de abogados del Neuquén.

En el momento en que escribo, el gobernador de Jujuy, provincia por ahora insolvente, rescata la autonomía, porque siente difícil unirse con Salta por las identidades locales. Lo reconozco. Pero en todo caso hay que promover la cooperación entre provincias y municipios cercanos o fronterizos. De esa cooperación, creciente en la sociedad civil, nacerán soluciones. Y las necesitamos con urgencia.

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