Obama deja fuera de agenda a América del Sur

Andrés Oppenheimer
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24 de marzo de 2015  

El anuncio de la Casa Blanca sobre la agenda del presidente Barack Obama para la Cumbre de las Américas el próximo 10 y 11 de abril en Panamá, en el que se indica que se reunirá con líderes del Caribe y América Central, plantea una gran pregunta: ¿Estados Unidos ha renunciado a América del Sur?

Según un comunicado oficial, Obama viajará a Jamaica el 8 de abril para reunirse con líderes de los 15 países de la Comunidad del Caribe (Cacricom) y tener una reunión bilateral con la primera ministra de Jamaica, Portia Simpson-Miller. De allí irá a Panamá para asistir a la Cumbre de las Américas, a la que por primera vez asistirá Cuba. En la cumbre, Obama se reunirá con los líderes de los ocho países del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) y con el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela.

Pero ¿qué pasa con Brasil y otros países sudamericanos?, les pregunté a funcionarios de Estados Unidos en los últimos días. Hasta el momento, no está prevista ninguna reunión grupal ni bilateral con países de América del Sur, dicen los funcionarios de Washington. Agregan que lo más probable es que Obama se reúna informalmente con varios presidentes sudamericanos durante las sesiones cerradas de todos los jefes de Estado que participen en la cumbre.

En 2009, el presidente estadounidense se había reunido con los líderes de los 12 países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago. En la de Cartagena, en 2012, tuvo una reunión bilateral con el presidente colombiano, Juan Manuel Santos.

Las relaciones de América del Sur con Estados Unidos se deterioraron seriamente en la última década. Brasil, Venezuela y otros países -envalentonados por sus exportaciones de materias primas a China- crearon sus propias organizaciones subregionales, como la Unasur, para excluir a Estados Unidos de las decisiones regionales.

La sede de la Unasur fue instalada en Ecuador y la entidad está presidida por el ex presidente de Colombia Ernesto Samper, cuya visa de entrada a Estados Unidos fue revocada en 1996 -y nunca restituida- tras acusaciones de que su campaña presidencial de 1994 había sido financiada por el cartel de Cali.

Pocos días atrás, las relaciones de Washington con América del Sur registraron un nuevo bajón después de que Obama emitió una orden ejecutiva para negar visas de entrada a Estados Unidos y aplicar sanciones financieras a siete funcionarios venezolanos acusados de violaciones de los derechos humanos. La Unasur inmediatamente denunció la medida como una "amenaza injerencista" de Washington.

Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, un centro de análisis político con sede en Washington, dice que el hecho de que no haya una reunión entre Obama y la Unasur en Panamá es "reconocimiento de la realidad". Y añade: "La realidad es que la influencia de Estados Unidos en América del Sur se ha convertido en marginal, y que si Estados Unidos tiene alguna influencia en la región es en América Central y el Caribe."

Al centrar su atención en América Central y el Caribe, Obama también podría estar tratando de llenar el vacío dejado por Venezuela en la cuenca del Caribe. Venezuela ya no puede mantener su apoyo a Petrocaribe, la institución que canaliza sus subsidios petroleros a esa región, agregó Shifter.

Los funcionarios estadounidenses rechazan la idea de que el gobierno de Obama haya renunciado a América del Sur y agregan que los países centroamericanos y caribeños enfrentan los peores problemas: energéticos y de violencia y drogas.

Mi opinión: Obama debería tender puentes con Brasil y otros países sudamericanos en la cumbre. Es cierto que las recientes sanciones contra los siete funcionarios venezolanos serán un problema, ya que el régimen venezolano les pedirá a sus vecinos sudamericanos que conjuntamente denuncien "la agresión de Washington contra Venezuela". Pero los tiempos han cambiado. Por primera vez en los últimos 15 años, está en el interés de la mayoría de los países de América del Sur acercarse a Washington.

El boom de las exportaciones de materias primas sudamericanas llegó a su fin, Brasil tendrá su peor desempeño económico de los últimos 25 años en 2015, la Argentina está en recesión y Venezuela está en caída libre.

Mientras tanto, China se está desacelerando, Rusia está en bancarrota y Europa no ve la luz al final del túnel. Estados Unidos es la economía más sólida entre las grandes economías del mundo.

Estamos ante un nuevo escenario regional. Obama debería tener esto en cuenta y tratar de restablecer los lazos con América del Sur -empezando por el alicaído Brasil- en la cumbre de Panamá.

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