Reseña: Pellegrini, de Miguel Ángel De Marco

Biografía de un piloto de tormentas
Biografía de un piloto de tormentas
César A. García Belsunce
(0)
22 de octubre de 2017  

Desde que Fernand Braudel, en su célebre obra sobre el mundo mediterráneo en tiempos de Felipe II (1949), afirmó que en la historia predominaban las tendencias en el largo plazo, los historiadores comenzaron a apartarse del género biográfico, al que miraron como una forma de historia menor. Este prejuicio condujo a un error intrínseco, porque la historia de las tendencias tiene a los hombres como protagonistas, tanto a aquellos que apoyan la tendencia como a los que la resisten; pero además condujo a un error coyuntural: ampliar la brecha entre el conocimiento histórico de los profesionales de la historia y el público en general, incluido el público culto. Cuando se produce esta situación, ha llegado el tiempo de la reacción, como dijo el historiador y biógrafo británico Derek Beales, porque en rigor, ambas historias se complementan.

Esta reacción se produjo también entre nosotros. Miguel Ángel De Marco es uno de sus mejores exponentes: tras largos años de estudios, ha brindado una sucesión de biografías, primero sobre la década épica de la Independencia y luego sobre el medio siglo que va de 1860 a 1910. Mitre, Sarmiento, Alem y ahora Pellegrini entrelazan sus vidas en su pluma como entrelazaron sus vivencias en el pasado. De Marco nos brinda no sólo una serie de biografías sino además un retrato fidedigno de ese tiempo, en el que dirigentes y dirigidos se alimentaban en la esperanza de una Argentina grande y próspera.

Pellegrini fue un jefe nato; su poderoso físico estaba acompañado por una fuerza moral irrenunciable. Desde joven se preocupó por sanear el sistema electoral, propuso el voto femenino, aspiró a que se mejoraran las condiciones sanitarias y educacionales de la gente de menores recursos y auspició una economía proteccionista que permitiera el desarrollo industrial. Pero su sensibilidad política lo llevó a procurar estos objetivos en forma progresiva, sin violencia ni grandilocuencia. Ese gradualismo fue lo que lo alejó de Alsina primero y lo enfrentó más tarde con Alem. También fue uno de los motivos de su fidelidad a Roca, en quien veía al conductor seguro del Autonomismo Nacional. Por este motivo no acompañó a sus amigos en la creación del Partido Republicano en 1877 ni del Partido Modernista en 1891, pero fue dentro del Autonomismo el germen renovador y en torno de él se fueron agrupando otros de igual talante como Roque Sáenz Peña, Miguel Cané y Enrique García Merou. Ese espíritu fue, en los últimos tiempos, distanciándolo de Roca.

En Pellegrini. Piloto de tormentas, impulsor del desarrollo nacional, De Marco describe su trayectoria como diputado, senador y candidato a vicepresidente de Miguel Juárez Celman, pese a que no compartía sus criterios políticos ni financieros. Muestra también cómo el despilfarro económico y la corrupción, más la ruptura política en el partido gobernante, impulsaron la revolución de 1890 que, aunque aplastada, provocó la renuncia de Juárez Celman. Pellegrini ascendió a la presidencia para expresar: “Me he recibido de un montón de escombros”. Pero el tenaz luchador no se arredró y afirmó: “Sólo arriesgándolo todo podemos salvarlo todo”. Así lo hizo y se ganó el apodo de “piloto de tormentas”.

El autor muestra al político sereno, buscador de acuerdos, amigo de la paz interior y exterior, y también al hombre educado, polígloto, bon viveur, amigo de las artes y la cultura, creador del Jockey Club y del Museo Histórico Nacional, promotor del puerto proyectado por Madero. El “Gringo”, como se lo llamaba afectuosamente, era reservado y contenido; mantenía el culto de la amistad, pero no dejó mucha correspondencia íntima. Su carácter surge neto, sin embargo, de sus actos, sus declaraciones públicas, de los debates parlamentarios y de las cartas con sus amigos.

Con esta nueva obra De Marco ratifica tanto su prestigio de historiador como de biógrafo.

PELLEGRINI

Por Miguel Ángel De Marco

Emecé. 370 págs., $ 399

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.