Problemas fiscales en Nueva York

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16 de diciembre de 2001  

NUEVA YORK.- La ventaja de elegir para alcalde a un multimillonario -según un chiste que corría en Nueva York durante la reciente elección- era que podría rescatar personalmente a la ciudad. Michael Bloomberg, el millonario de los medios que sucederá a Rudy Giuliani como el primer ciudadano de Ciudad Gótica en enero, sabiamente no hizo ninguna promesa por el estilo durante su campaña electoral. Entre otras cosas, puede ser que no tenga suficiente dinero. La brecha presupuestaria del año que viene entre los gastos planificados y los ingresos esperados bien puede exceder incluso los US$ 4000 millones que posee el nuevo alcalde.

Un nuevo estudio de la Comisión Ciudadana del Presupuesto (CCP), una institución independiente, calcula que el déficit será de US$ 4000-5000 millones, un 13-16% de los ingresos previstos. Este es el mayor déficit del que tenga que hacerse cargo un intendente desde que Ed Koch heredó el lío que dejó Abraham Beame en los setenta. En aquel tiempo la ciudad, terriblemente endeudada, se encontró con que no tenía crédito en el mercado. Parte del paquete de rescate que se implementó requirió desde entonces que la ciudad equilibrara su presupuesto operativo. Un déficit de US$ 100 millones o más produciría el traspaso del control de las finanzas de la ciudad al Estado de Nueva York, a través de una comisión de control financiera.

La CCP calcula que entre la mitad y dos tercios del déficit proyectado no tienen nada que ver con los costos producidos por los atentados del 11 de septiembre. Dice que esto es producto de la caída económica y sueldos más generosos de lo esperado para los trabajadores uniformados de la ciudad. La administración saliente de Giuliani complicó las cosas al destinar US$ 2500 millones de un superávit acumulado de US$ 2800 millones a cubrir gastos operativos adicionales en este año fiscal.

En el pasado, este tipo de pronósticos se han basado en supuestos demasiado conservadores respecto de los ingresos, en particular los impuestos que se cobran a las firmas de Wall Street. Por el otro lado, este año se podría demostrar lo sabio de tal prudencia. Y el cuadro puede volverse mucho peor si se demoran unos US$ 20.000 millones de ayuda del gobierno federal para la reconstrucción de la zona devastada de Manhattan. Robert Rubin, ex secretario del Tesoro, que ahora preside el Citigroup en Nueva York, señala con pesadumbre que la mayor parte de la ayuda actualmente está bloqueada por los debates en torno del presupuesto federal.

Opciones deprimentes

Bloomberg tiene varias opciones deprimentes. Primero, podría aumentar los impuestos. Se puede decir que Nueva York es la ciudad con los impuestos más altos del país. No hay nada que vaya a ahuyentar más rápido a las empresas de la ciudad que un aumento de los impuestos corporativos. Pero quizá podría revivirse un viejo impuesto a los viajeros que lleguen a la ciudad, siempre que lo acepte la Legislatura del Estado.

Mejor sería recortar el gasto, a través de una mezcla de reducciones de servicios y mejoras de la productividad. Steve Malanga, del Manhattan Institute, un centro de estudios, señala que Giuliani logró grandes avances en materia de eficiencia en sus primeros dos años, pero luego perdió el interés. La economía en alza que producía fuertes ingresos impositivos permitió a Giuliani gastar a mano suelta en su segundo período y no preocuparse demasiado por la productividad. La gente de Giuliani ahora le señala algunos de los blancos más fáciles al nuevo intendente, también republicano.

También hay una variedad de alternativas de única vez, como la venta de activos y la refinanciación de deudas. Giuliani tampoco tuvo que recurrir a tales cosas. De todos modos, se dice que integrantes de su plantel han preparado una lista de tales recursos para Bloomberg. Y el nuevo alcalde también podría usar el 11 de septiembre como excusa para suspender la prohibición de que la ciudad se endeude para financiar el gasto corriente.

Son todos asuntos complicados. La solución de la crisis presupuestaría causará problemas a mucha gente, en particular los trabajadores municipales. La batalla con los sindicatos será la primera prueba verdadera de la capacidad política del alcalde Mike.

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