Pros y contras de la posible estrategia de Mauricio Macri ante el dólar

Fernando Laborda
Fernando Laborda LA NACION
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15 de diciembre de 2015  • 00:45

El equipo económico de Mauricio Macri espera poder anunciar en forma inminente medidas en el mercado cambiario, que en líneas generales implicarían una devaluación que llevaría al dólar a alrededor de 14 pesos y que esperaría sostener con un colchón de dólares provenientes de las liquidaciones de exportaciones agrícolas y de préstamos de bancos internacionales, capaces de aliviar las alicaídas reservas del Banco Central. La estrategia del Gobierno apuntaría a restaurar la confianza de empresas e inversores, persuadiéndolos de la conveniencia de que se desprendan de los billetes estadounidenses y aprovechen las altas tasas de interés que se ofrecerán.

Macri dio ayer un paso importante al anunciar la eliminación de las retenciones a las exportaciones cerealeras e industriales y la baja en cinco puntos para las ventas de la soja al exterior. Merced a este incentivo y al aumento que experimentaría la cotización oficial del dólar en poco tiempo más, habría obtenido de las empresas cerealeras y de los productores el compromiso de liquidar unos 3000 millones de dólares hasta fin de año, a los que espera sumar préstamos al Banco Central de entidades financieras internacionales por no menos de 5000 millones de dólares, sin descartar un auxilio adicional de la Reserva Federal de los Estados Unidos y, más adelante, un crédito del Fondo Monetario Internacional. En conjunto, toda esa ayuda redondearía unos 30 mil millones de dólares, pero nadie puede asegurar a ciencia cierta cuánto demorará en completarse y si buena parte de esos préstamos no estarán atados a un arreglo previo con los holdouts beneficiados por la sentencia contra la Argentina del juez neoyorquino Thomas Griesa.

Frente a esa estrategia, la primera pregunta que se formulan algunos economistas es si, pese a los dólares que vendrán en lo inmediato, se podrá levantar el cepo cambiario con un Banco Central que está en una situación mucho más delicada que la que exhiben los 24.465 millones de dólares de reservas nominales que la entidad monetaria declara.

"Como las reservas que encontrarán en el Banco Central serán cercanas a cero, no queda otra opción que dejar flotar libremente el tipo de cambio sin ninguna intervención. Salir en búsqueda de préstamos para engrosar las reservas y tener algo de poder de fuego para poder hacer una flotación sucia no tiene sentido", sostuvo Roberto Cachanosky.

En el gobierno de Macri, sin embargo, se habla de un sistema que contemplará intervenciones del Banco Central por franjas de flotación, donde la entidad podría comprar dólares cuando se acerque a un piso y venderlos cuando se llegue a un techo, que podría estar en torno de los 14,50 pesos, según trascendidos que pueden ir variando con el correr de las horas.

Para ciertos analistas económicos, como José Luis Espert, una banda cambiaria oficial en torno de los 14 pesos "ya se habría quedado corta por el nivel de remarcación de precios que hubo en las últimas semanas". Según sus cálculos, si el Gobierno pensase en liberar el cepo cambiario en torno de aquel valor del dólar, debería subir las tasas de interés a un mínimo del 40 por ciento. "Debería haber una política muy agresiva, tanto en materia de suba de tasas como de colocación de deuda", añadió.

Otro economista, Agustín Monteverde, consideró que para liberar el dólar hay que resolver el problema de los holdouts y tener mucho aire en las reservas, y nada de eso se logrará sin tiempo. A su juicio, el tipo de cambio de equilibrio está hoy incluso por arriba del dólar blue, que se ubica levemente por debajo de los 15 pesos. Para justificar esa apreciación, ilustró que 100 dólares hoy compran en la Argentina menos que 100 dólares en el año 2003, cuando en el mundo el dólar se ha apreciado. Al mismo tiempo, aseguró que si tomamos la relación entre la base monetaria, que ronda los 612.000 millones de pesos, y las reservas brutas del BCRA, de unos 24.500 millones de dólares, el tipo de cambio de equilibrio equivaldría a 25 pesos por dólar.

Ninguna ley económica indica, no obstante, que el precio del dólar en el mercado deba surgir necesariamente de la relación entre base monetaria y reservas. Sin embargo, este parámetro afecta negativa o positivamente la confianza de los inversores y puede incidir en el precio al cual el público puede considerar que el dólar está barato o caro.

En definitiva, será clave la confianza que tanto el primer mandatario como los integrantes del equipo económico puedan sembrar en el mercado, porque ni la gente pensará por mucho tiempo que el dólar estará caro si persisten niveles de inflación como los actuales, superiores al 30 por ciento anual, ni las tasas de interés podrán mantenerse eternamente en torno de los guarismos que se están proyectando, cercanas al 40 por ciento.

De lo que no se salvará el gobierno de Macri, en palabras de Espert, es de anunciar un plan fiscal creíble, que permita dar una solución al creciente déficit de las cuentas públicas. O, como postula Cachanosky, de anunciar una política económica consistente que genere confianza.

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