Prueba de fuego para la diplomacia parlamentaria

Martín Dinatale
Martín Dinatale LA NACION
Con el nuevo gobierno, algunos acuerdos internacionales estarán bajo revisión, habrá predominio argentino en el Parlasur y se redefinirá buena parte de la política exterior
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2 de septiembre de 2015  • 22:52

La diplomacia parlamentaria se desplegará a sus anchas con el próximo gobierno. Hay varios indicios que predicen este nuevo escenario en la política argentina: los acuerdos internacionales que estarán bajo revisión, el predomino argentino en el Parlasur, la ratificación de un eventual acuerdo con los holdouts y la probable redefinición de buena parte de la política exterior.

A diferencia de lo que ocurrió con el kirchnerismo que impuso mano dura desde el Poder Ejecutivo a la hora de encarar decisiones diplomáticas, el próximo gobierno podría quedar condicionado por los humores del nuevo Parlamento en materia de relaciones exteriores.

Más allá del candidato presidencial que llegue a la Casa Rosada, lo cierto es que el Congreso en su conjunto tendrá en sus manos definiciones diplomáticas que hasta ahora no tuvo. Por ejemplo, desde la oposición adelantaron que un eventual gobierno de Macri o de Massa revisará los acuerdos secretos con China y Rusia que selló Cristina Kirchner. En el caso de impulsar cambios o nulidades se requerirá de la intervención del Congreso que ya avaló los polémicos acuerdos internacionales en materia de obra pública, energía nuclear, defensa o comercio con Moscú y Pekín.

Desde la oposición adelantaron que un eventual gobierno de Macri o de Massa revisará los acuerdos secretos con China y Rusia que selló Cristina Kirchner.

No son pocos los legisladores que creen, por ejemplo, que en el vínculo de la Argentina con China se debe incluir el tema de los derechos humanos que hasta ahora ignoró la Presidenta. Un reciente relevamiento que hizo la fundación CADAL en el Congreso revela que en el caso de los representantes del oficialismo en el Congreso, un 36% expresó que no se debe incluir en las relaciones con China un diálogo sobre su situación en derechos humanos y dos tercios de los legisladores opositores (66%) respondieron que si se debe incluir ese espinoso tema. No se trata de un dato menor si es que el Parlamento se dispone revisar acuerdos con China.

Pero no será sencillo modificar o rechazar un acuerdo internacional aprobado por dos Estados. "Hay que saber que los convenios firmados entre dos Estados deben respetarse y cuidarse mucho", expresó a LA NACION un destacado diplomático en coincidencia con varios analistas internacionales que creen que una decisión errónea del Parlamento en este tema podría generar cierta inseguridad jurídica para el país.

Es muy probable que el Congreso tenga un papel muy relevante si se dispone a redefinir el acuerdo que selló Cristina Kirchner con Irán por la causa AMIA y que tanta polémica desató en los tribunales.

En el Parlamento esperan también varios acuerdos internacionales de peso político y económico que podrían resolverse con el nuevo gobierno si continúa el receso legislativo por la campaña electoral. Entre los temas más relevantes que esperan ratificación parlamentaria se encuentra un acuerdo firmado con Chile para eliminar la doble imposición tributaria y facilitar el comercio entre ambos países.

Entre los temas más relevantes que esperan ratificación parlamentaria se encuentra un acuerdo firmado con Chile para eliminar la doble imposición tributaria y facilitar el comercio entre ambos países.

Claro que nada será sencillo para ninguno de los candidatos que llegue a la Casa Rosada porque según se desprende del resultado de las PASO el kirchnerismo verá reducido su poder de mayorías en el Congreso. En la Cámara de Diputados el Frente para la Victoria perdería su mayoría y quedaría con un bloque de no más de 100 bancas, lejos de alcanzar el quórum de 129 escaños. En el Senado, en cambio, la situación es inversa y allí el kirchnerismo ganaría en varios distritos por lo que estaría cerca de alcanzar los dos tercios en la Cámara alta. Así, el bloque del Frente para la Victoria llegaría a los 41 senadores y supera el quórum necesario de 36 escaños.

Juan Pablo Laporte, un profesor e investigador de la UBA que hizo varios trabajos sobre diplomacia parlamentaria, dijo a LA NACION que "el próximo gobierno nos encontrará con un Presidente débil en lo que la academia denomina el dominio legislativo presidencial, dado que las cuatro funciones principales del Congreso (representación, legitimación, legislación y control) se fortalecerán en la naturaleza compartida entre el Ejecutivo y el Legislativo en la política exterior".

El Parlasur no tendrá hasta 2020 un peso político propio porque sus decisiones no serán vinculantes. Pero hasta ese año los mercodiputados argentinos serán más que los de Brasil porque serán elegidos en forma directa. Así, no se descarta que una resolución política en ese ámbito pueda a generar ruido en las delicadas relaciones de los presidentes del Mercosur más allá de que lo aprobado no sea vinculante.

El Parlasur no tendrá hasta 2020 un peso político propio porque sus decisiones no serán vinculantes; pero hasta ese año los mercodiputados argentinos serán más que los de Brasil

Buena parte de la diplomacia y de la dirigencia política argentina coinciden en que un eventual acuerdo del próximo presidente con los fondos buitre deberá ser refrendado por el Congreso. ¿Se transformará el Parlamento en un escollo para la realpolitik? ¿Acompañarán los legisladores de la mayoría de turno cualquier tipo acuerdo que defina el nuevo presidente para pagar la deuda con los holdouts?

Nadie lo sabe. Falta mucho para ello. Pero vale la pena leer de antemano lo que escribió hace unos días en el diario El País el presidente de la Cámara de Diputados de España, Federico Trillo-Figueroa: "La diplomacia parlamentaria no debe contemplarse con recelos o reticencias, sino que ha de ser comprendida y estimulada, porque no es sino un medio novedoso e idóneo puesto al servicio de los Parlamentos y de los Estados para facilitar el diálogo y la búsqueda de soluciones a los eventuales conflictos de intereses".

Claro que cualquiera podrá excusarse: la Argentina no es España y la diplomacia parlamentaria no funciona igual allí. Cierto. Pero igual habrá prueba de fuego para la diplomacia parlamentaria argentina aunque no guste a algunos.

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