"Queremos apoyar a la Argentina"

El presidente mexicano, que visitará oficialmente Buenos Aires el jueves y el viernes próximos, dijo en una entrevista con LA NACION que hará todo lo que está a su alcance para que el país supere la crisis; el primer paso, afirma, será suscribir acuerdos comerciales
El presidente mexicano, que visitará oficialmente Buenos Aires el jueves y el viernes próximos, dijo en una entrevista con LA NACION que hará todo lo que está a su alcance para que el país supere la crisis; el primer paso, afirma, será suscribir acuerdos comerciales
Jorge Elías
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30 de junio de 2002  

MEXICO DF.- Vicente Fox tuvo un gesto invalorable con Eduardo Duhalde: en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Financiamiento para el Desarrollo, realizada a mediados de marzo en Monterrey, comió con él. A solas casi, acompañados por los ministros de Economía y de Relaciones Exteriores de ambos países, en el hotel en el que se hospedaban.

Era el primer viaje al exterior de Duhalde, identificado, puertas afuera, como el quinto presidente consecutivo después de dos semanas frenéticas en las cuales la Argentina, en imágenes, era un caos de saqueos y de protestas. Pura cacerola batiente frente al default, la devaluación, el corralito, la pesificación, el descrédito, la impotencia... La oveja negra de la región después de haber sido el ejemplo. "Queremos ver si podemos hacer algo", dijo entonces a LA NACION el canciller mexicano, Jorge Castañeda.

Ya habían hecho algo: tanto Fox como sus pares de Chile, Ricardo Lagos, y de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, enviaron cartas por separado a Bush con tal de que contemplara una ayuda extraordinaria para la Argentina, o una mediación ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), durante la gestión de Fernando de la Rúa. Pedido corroborado, en la Cumbre del Grupo de Río, realizada el año último en Santiago, por los otros mandatarios latinoamericanos.

La respuesta, en boca del secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Paul O´Neill, ha sido siempre parecida: la Argentina, antes de pedir ayuda, debe ayudarse a sí misma. ¿Cómo? Con un plan de desarrollo sustentable, al margen de las cuestiones políticas domésticas, que permita vislumbrar a los organismos de crédito una administración equitativa del debe y del haber.

En esa línea de pensamiento, convalidada tanto por Bush como por el Grupo de los Siete (países más industrializados del mundo), milita Fox: "La experiencia argentina nos enseña lo que debemos cuidar", dice durante una entrevista exclusiva con LA NACION en su despacho de la residencia presidencial de Los Pinos, remozado, más luminoso que en otros tiempos.

Fox luce traje azul, camisa blanca y corbata celeste. Es un conservador, digamos. Pero, en realidad, con un estilo personal, ha tomado cierta distancia del Partido Acción Nacional (PAN), del cual proviene, desde el momento en que emprendió su campaña electoral con una estructura paralela llamada los Amigos de Fox. Una suerte de pirámide en la cual ha ido sumando voluntades.

Con la venia del Congreso, Fox estará entre el jueves y el viernes en Buenos Aires. En visita oficial, el primer día, y en la cumbre del Mercosur, en la cual la Argentina transferirá la presidencia pro témpore a Brasil, el segundo día. Después de dos días en Brasilia, en donde suscribirá acuerdos comerciales, y antes de pasar brevemente por Montevideo.

Con un mensaje concreto: "Queremos ver de qué manera podemos apoyar", dice, serio, desde la sombra de sus bigotes, a casi dos metros sobre el nivel de sus botas negras y puntiagudas, hechas en Guanajuato, Estado en el cual está su rancho y del cual ha sido gobernador en dos ocasiones.

El viaje en sí coincide con tres ítem clave en la vida de Fox redondeados en una sola fecha: el 2 de julio. Ese día, el martes, cumplirá 60 años; su primer aniversario de bodas con Marta Sahagún (vocera en la campaña y directora de Comunicación Social en la presidencia), y el segundo aniversario de la victoria en las elecciones con las cuales quebró el unicato de 71 años en el poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Todo en uno.

Tras 18 meses de gestión, Fox dice en un desayuno con corresponsales extranjeros que está cumpliendo con los compromisos contraídos durante la campaña. "Ninguno se ha quedado en la gaveta", agrega. Dice, también, que sus retos fundamentales son la economía, la seguridad y el desarrollo humano. Y habla de una nueva posición de México en los asuntos internacionales, con mayor participación en los polos de decisión, y una virtual reducción del gobierno, de modo de hacer más con menos.

"En cuestión de economía, luces y sombras -dice a los corresponsales-. Todos conocemos una recesión global, mundial, que ha detenido la marcha de todos los países, prácticamente de todos en el mundo. Comparativamente con casi cualquiera de esos países, México ha salido muy bien librado de esta recesión o de esta desaceleración, como se la quiera llamar. Entonces, en esa materia está bien. ¿Qué es lo que no está bien ahí? Que no hay crecimiento. Y queremos crecimiento, igual que quieren crecimiento los Estados Unidos, y quiere crecimiento Chile, y quiere crecimiento la Argentina, y quiere crecimiento Taiwan, y quiere crecimiento Japón, y quiere crecimiento Alemania, y no lo tienen tampoco. Queremos crecimiento porque eso es lo que nos dará más recursos para el desarrollo y eso es lo que nos permitirá generar más empleos."

En Buenos Aires, Fox firmará, entre otros, un convenio automotor, ya pactado, por el cual la Argentina pasará a exportar a México de 18.000 a 50.000 unidades. Los empresarios de ambos países, asimismo, sentarán las bases de un consejo binacional por el cual mantendrán reuniones periódicas.

La agenda está demorada. En especial, desde la visita que hizo a De la Rúa cuando aún era presidente electo: "Efectivamente, cambió el escenario -dice Fox a LA NACION-. En aquel momento, las partes habíamos acordado ya iniciar las negociaciones para un acuerdo México-Mercosur. Sin embargo, los acontecimientos que se presentaron apenas nos han permitido avanzar en algunos acuerdos bilaterales que son importantes antes de llegar a un acuerdo con el Mercosur. Entonces, parte del propósito del viaje es avanzar en estos acuerdos parciales bilaterales de comercio que estamos teniendo con la Argentina y con Brasil".

-Más con Brasil que con la Argentina.

-Pues, sí. En el caso argentino se ha complicado más por la situación que ha prevalecido en los últimos meses. No ha habido oportunidad de avanzar en esa materia.

-¿Qué interés tienen los empresarios que irán con usted?

-Son empresarios que ya tienen inversiones allá o que están planeando hacerlo. Son empresarios mexicanos globales e internacionales que se reunirán con sus contrapartes. Y, de hecho, vamos a tener reuniones con empresarios argentinos porque debemos seguir adelante en la búsqueda de alianzas de inversión o de inversiones con empresarios de un país y del otro.

-¿Qué tan parecida es la situación mexicana a la argentina, teniendo en cuenta la advertencia de argentinización que hizo el secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, en el Congreso?

-Son dos conceptos totalmente diferentes. La realidad muestra una gran diferencia entre la situación de una economía y de la otra. Podemos tomar muchos indicadores. Primero, México tiene un régimen de flotación de su moneda; no tuvo paridad fija en tiempos recientes. Número dos, México tiene reservas cercanas a los 45.000 millones de dólares. Número tres, México tiene certificación de las tres principales certificadoras mundiales, lo cual le da un aval muy sólido en una economía estable. La balanza comercial de México es la séptima en tamaño en el mundo, más de 350.000 millones de dólares. México tiene petróleo en grandes cantidades; es un exportador importante. México tiene un déficit de sólo 0,65 por ciento del producto bruto interno.

-Pero el secretario Gil Díaz habló de la posibilidad de que se queden sin reservas mientras el Estado se desprende de sus bienes, como sucedió en la Argentina.

-Tenemos una inflación bajo control en términos muy bajos, las tasas de interés más bajas de la historia y, bueno, hay una gran estabilidad macroeconómica en este momento. Lo que México necesita, igual que los países latinoamericanos, es más ahorro propio, más ahorro de su sociedad, de sus ciudadanos. Necesitamos, en el caso de México, un sistema fiscal que genere más ingresos en el gobierno y lo estamos haciendo. Ya hubo una reforma fiscal en diciembre último. Así que aquí nos sentimos cómodos, tranquilos y, por eso, vamos a la Argentina, vamos a Brasil y vamos a Uruguay a mostrar la solidaridad del pueblo de México, a mostrar nuestra voluntad de apoyar en lo que esté a nuestro alcance para que la economía argentina supere su situación actual.

-En la Argentina sucedía algo parecido antes de diciembre. No daban los números, pero nadie imaginaba el desenlace. ¿Por qué sube el dólar en México, por ejemplo?

-Precisamente, el peso encuentra su valor real dentro del sistema de flotación. Lo que evita que vengan presiones extraordinarias. Tenemos el sistema de flotación y lo queremos conservar. No hay nada extraordinario en lo que está pasando en México. Le está pasando al dólar norteamericano frente al euro. Ha tenido una devaluación del siete por ciento. Las monedas van operando de esta manera cuando operan en libre flotación, que es el caso de México. Bajo esta perspectiva hay que aceptar que en el mundo, ahorita, hay volatilidad, cierta incertidumbre. No queda claro si las economías líderes están en franca y plena recuperación. Esto hace que los mercados y los inversionistas actúen con cautela en estos momentos. Pero no hay absolutamente nada particular que le esté sucediendo a México que no esté pasando en otro lugar.

-¿Siente confianza, entonces?

-Sentimos confianza y tranquilidad. Mientras las variables fundamentales estén en orden, no tiene por qué haber mercados especulativos o no tiene por qué haber cambios drásticos en los valores de la moneda. Y en México las variables fundamentales están totalmente en orden: las reservas, la inversión extranjera directa, la inversión nacional, la inflación, el tipo de cambio, las tasas de interés... Mientras estén en orden y conducidas con disciplina, la estabilidad seguirá existiendo.

-La Argentina es, al parecer, el mal ejemplo. ¿Cuál es el bueno?

-Bueno, yo rechazo tomarla como el mal ejemplo. La experiencia argentina nos enseña lo que debemos cuidar para no llegar a las circunstancias a las que se ha llegado. ¿Cuál es el buen ejemplo? ¿Qué es lo que los países debemos de hacer? A mí me parece que debemos conservar la disciplina fiscal. Debemos tener transparencia, gobiernos honestos que rindan cuentas. Invertir nuestros recursos en capital humano, en educación, en salud. Debemos trabajar en los mercados internacionales para obtener un sólido comercio internacional. Debemos trabajar en la competitividad de nuestro aparato productivo, de nuestro país. Ese es el tipo de cosas que debemos hacer.

-Hay una suerte de hipersensibilidad en los mercados, sin embargo. ¿Cómo ve el fenómeno de Lula, en Brasil, capaz de hacer subir el riesgo país a las nubes?

-Hay quienes lo atribuyen a eso, pero podría haber otras razones. En esa materia todo cuenta. Los actos políticos, los hechos económicos, las situaciones globales y mundiales que están dando este efecto que no conviene a nadie, pero está sucediendo en Brasil. Ya sucedió en la Argentina. Yo creo que es más importante que nunca que los observadores, los evaluadores, los inversionistas vean las situaciones de estructura y de fondo para que también se aporte a esta estabilidad. Una campaña política siempre trae este tipo de comentarios y es parte de los factores que toman en cuenta los mercados para hacer sus decisiones.

-Desde que comenzó la crisis argentina hubo un intento de aproximación de su gobierno y de otros a Bush, de modo que le prestara mayor atención. ¿Fue poco el reclamo o nula la recepción?

-No fue un reclamo de nuestra parte. Fue una recomendación. Al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial, al Grupo de los Siete y al gobierno de los Estados Unidos. Con todos hicimos la gestión para que se pusiera atención al asunto de la Argentina y que se buscaran soluciones prácticas para el problema. Lo hicimos todos los países latinoamericanos en conjunto. Tomamos una resolución entre todos y la llevamos a la práctica. Sí hubo un avance desde que salió una primera cantidad de apoyo del Fondo Monetario. Sin embargo, para la solución de fondo, por los recursos suficientes que se requieren, todavía no han acordado la fecha.

-¿Falta mucho?

-Yo creo que aquí se requiere, primero, que el gobierno argentino tenga una propuesta sólida, creíble para sus propios ciudadanos, para su propio país y que, junto con eso, haya una gran voluntad de parte de las instituciones financieras de buscar la salida. Sólo con esa fórmula de búsqueda de entendimiento y de gran voluntad de hacer las cosas vendrá la solución. Me parece que se va acercando más y más la llegada de esta solución, que es por demás urgente para la Argentina. Seguiremos apoyando de nuestra parte el caso argentino. Seguiremos haciendo las gestiones que sean necesarias para que se le apoye y se busque una fórmula de salida. Ese es el propósito de este viaje en particular. Queremos ver, en la relación bilateral México-Argentina, de qué manera podemos apoyar también por esta vía. Nosotros creemos en los mercados, en el acceso a los mercados y, ahorita, para la Argentina, tener acceso a los mercados internacionales le es valioso, le es vital, y nosotros vamos a ver que tenga acceso al mercado mexicano.

-¿Existe para la Argentina otra alternativa que no sea el apoyo del FMI?

-Hay otras alternativas, pero quizá sean más difíciles. Sería el acceso a los mercados de dinero, a los financiamientos globales para países. Eso es más difícil en la circunstancia actual. El Fondo Monetario para eso existe. Para buscar estabilidad, para ver soluciones para países que son miembros y que tienen problemas en un momento dado. Creo que sí, que el primer paso tiene que darse con el Fondo Monetario y, una vez que exista un acuerdo, seguramente vendrán accesos a otros fondos de financiamiento.

-Todo esto provoca decepción entre la gente. En casi todos los países se percibe un gran desencanto con los políticos. ¿Volvería usted a hacer campaña como en 2000?

-Creo que sí. Los políticos somos ciudadanos públicos. Estamos sujetos al escrutinio, a la evaluación concreta que haga cada ciudadano, cada medio de comunicación. Es la vida de la política; es la vida del político. A mí esas cosas no me preocupan ni me llaman la atención. Yo concentro mi esfuerzo en la verdadera tarea de gobernar, en administrar bien el presupuesto, en mantener la economía estable, en impulsar la política de gobernabilidad democrática, en atacar a fondo la pobreza, en invertir con eficiencia los mayores recursos posibles en capital humano, en educación. Entonces, yo creo que los políticos vivimos con esta situación de estar en el escenario, con los reflectores encima, y debemos actuar con gran transparencia, concentrar nuestro esfuerzo en nuestra tarea y no desviarnos por lo que suceda en nuestros juicios.

-¿Lleva dinero en los bolsillos?

-Pues, ciertamente dinero no -ríe, y comienza a hurgar en el bolsillo izquierdo del pantalón-. Sólo llevo esta grabadora -la muestra- con la que, al final del día, veo si he cumplido con todos mis compromisos.

Perfil

  • Vicente Fox se casó en segundas nupcias con Marta Sahagún el 2 de julio de 2001, día en que cumplía 59 años y en que alcanzaba, asimismo, el primer aniversario de su triunfo en las elecciones. Tiene cuatro hijos de su primer matrimonio, todos ellos adoptados: Ana Cristina, Vicente, Paulina y Rodrigo.
  • Es el segundo de los nueve hijos de José Luis Fox, agricultor, y Mercedes Quesada. Nació en 1942 en la Ciudad de México, pero desde chico vivió en el rancho San Cristóbal, de San Francisco del Rincón, Estado de Guanajuato.
  • Estudió Administración de Empresas en la Universidad Iberoamericana, de la Ciudad de México, y obtuvo el diploma de alta gerencia en la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard.
  • En 1964 ingresó en Coca-Cola, de México, como supervisor de ruta. Desde el camión de reparto, recorriendo el país, llegó a la presidencia de la compañía para México y América latina. Fue el gerente más joven en la historia.
  • En Guanajuato fue presidente y fundador del Patronato Casa Cuna Amigo Daniel; presidente del Patronato Loyola, y promotor de la Universidad Iberoamericana, de León, y del Instituto Lux. También ha actuado como consejero de la Cámara México-Americana de Comercio y como director del Grupo Fox, empresas dedicadas a los ramos agrícola, ganadero y agroindustrial, así como a la producción de calzado y de botas vaqueras de exportac ión como las que luce siempre.
  • En 1988, ya afiliado al Partido Acción Nacional (PAN), fue elegido diputado federal por el Tercer Distrito de León, Guanajuato. En esa época también escribía en periódicos nacionales y estatales.
  • Tres años después resultó elegido gobernador de Guanajuato, cargo para el cual fue reelegido en 1995.
  • Después de ganar las elecciones presidenciales, el 2 de julio de 2000, quebrando siete décadas de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI), asumió el cargo el 1º de diciembre de ese año.
  • Es autor del libro autobiográfico Vicente Fox a Los Pinos.
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