Salvar los bosques chaqueños

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23 de septiembre de 2005  

Justificada preocupación provocan las noticias referentes a la pérdida de bosques nativos que ocurre en el país, tratándose de un capital natural que debería ser uno de los bienes más valiosos para conservar y usar en forma sustentable.

Los datos reunidos por el Primer Inventario Forestal de Bosques Nativos hace poco tiempo mostraron que en nuestro territorio apenas queda un tercio de los bosques autóctonos originales. Y hay nueva información sobre la región comprendida entre el este de Santiago del Estero, el área central del Chaco y el noroeste de Santa Fe, donde se ha comprobado recientemente la pérdida del 85 por ciento de sus bosques de quebracho.

Investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA han comparado esta región mediante fotografías aéreas que datan de 1957 hasta imágenes satelitales de 2002. Del análisis surge la rápida desaparición del "quebrachal de tres quebrachos", un tipo de bosque en el que predominan el quebracho colorado santiagueño, el colorado chaqueño y el blanco. Ahora sabemos que este ambiente, que cubría algo más de 70.000 hectáreas, sólo se mantiene en un 15% de esa superficie original y está al borde de su desaparición.

Simultáneamente, la Fundación Vida Silvestre Argentina presentó los resultados de la Evaluación Ecorregional del Gran Chaco Americano -un proyecto financiado por la ONG estadounidense TNC- en el que participaron unas 60 organizaciones gubernamentales y ONG de nuestro país y otra cantidad similar de Paraguay y Bolivia. Entre sus resultados se ha identificado y alcanzado un consenso sobre la urgencia de asegurar una red de 21 áreas prioritarias para la conservación y el desarrollo sustentable de los recursos naturales chaqueños argentinos. Entre ellos, obviamente, hay varios ambientes de bosques. El mapa obtenido es un insumo ideal para las discusiones que deberían desencadenarse entre diversos sectores sobre el uso, en el corto y largo plazo, del vasto territorio del Gran Chaco, que abarca 12 provincias en nuestro país.

El consenso logrado por tantas instituciones muestra, en el fondo, que los bosques y las causas de su deterioro requieren de una verdadera política de Estado. Para ello, plantean propuestas donde el ordenamiento territorial, los corredores biológicos, las áreas protegidas, la certificación forestal y la inversión en otras alternativas productivas sustentables son herramientas que deben apuntar a revertir la dramática tendencia. Un dato no menor en este contexto -y que debe ser reconocido- ha sido la anunciada decisión del gobierno de la provincia del Chaco de crear un área protegida de aproximadamente un millón de hectáreas en la zona del Impenetrable. Sin lugar a dudas se trata de un enorme desafío, por el cual la provincia debería recibir una ayuda federal acorde.

Es que, ya sea para salvar las últimas 10.000 hectáreas del bosque de tres quebrachos o el corazón del enigmático Impenetrable chaqueño, las acciones para lograrlo deben surgir del trabajo mancomunado de los gobiernos, el sector productivo, las comunidades locales, las organizaciones no gubernamentales y los científicos, y para ello se requieren más que apoyos virtuales. Si el Gran Chaco no empieza a recibir ayuda para poner en marcha la estrategia que ha logrado desarrollar, sus bosques y los servicios que brindan a la sociedad, y sobre todo a las futuras generaciones, estarán destinados a desaparecer.

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