Semana 04 de 2002

Por Esteban Peicovich
Por Esteban Peicovich
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27 de enero de 2002  

Presidente tic tac. Gobierno al tanteo. Habitantes cuerpo a tierra. Duhalde ha elegido ser artificiero (Y ya se sabe cómo puede acabar un artificiero). La placa tectónica del país se mueve, busca asentarse, no la dejan. Tiene forma de cruz. Y está debajo de la Cruz del Sur. Encima, en el laboratorio social más disparatado del planeta, estallan las probetas de una en una. Alguien va, la repone y vuelta a improvisar. Engrillado a su currículum, Duhalde intenta buena letra y gobierna con bomba de tiempo portátil. La acaricia como si se fuera un chihuahua. No disimula. La menea ante la prensa extranjera. Asusta con la guerra civil.(¿Quién con quién?) Habla de "tic tac" y "baño de sangre" como quien dice "vainilla y pistacho". Su desparpajo termina dándole cuerda a un desesperado que acude a un banco con una granada dispuesto a hacerse oír "si no me dan mi plata". Y casi la hace oír.

Seguimos sin ideas ni hombres: no los hay en república falseada. Y con épica de opereta. No es la Bastilla ni el Palacio de Invierno: es la plata. No es "Allons enfants.." ni "Proletarios del mundo..."; es "Queremos nuestra plata". La banca rompió contratos que la mafia cumple: 1/ mi dinero es mi dinero y 2/ Corleone padre paga por Corleone hijo. Eligen la sordera y el abordaje bucanero. Morgan y Kavendish saqueando a la república al grito de "bananera". Desde Bruselas (guante blanco) presiona el sutil lobby europeo. Con munición gruesa, tío Kšhler y tía Krueger, desde el Fondo. Al "dolor de ya no ser" nos prometen ( y exigen) más dolor. Remes (cuánta soledad en éste, su baile de iniciación con la más fea) rema y rema para alcanzar la orilla de un plan que se sustente. ¿También él lo armará al gusto de los tíos del virrey Sobremonte de La Rioja? Olímpico en su autismo, Menem finge no ver cómo el pasado regresa convertido en aerolito Irán, aerolito Suiza y otros. Fiel a sus genes, tartamudea réplicas, larvas de ideas, y tira bombas molotov sobre el cuerpo llagado del país.

Duhalde deberá hacer yoga. No hablar de guerra civil sino activar la paz civil. Hay un pueblo apacible que despertó súbitamente a la verdad. Eso es todo. A la verdad. De la vida y de la plata. No basta con sólo un Rohm frente al patíbulo. Son cientos los Rohm. La cacerola pide justicia; no venganza. "Suprema a la cacerola" no es cocinar a un juez sino fumigar un tribunal. El batiente metal del viernes noche volvió a pedir se restaure lo humano: asistir al hambriento, liberar al acorralado, repartir el trabajo. Y justicia a baldes.

Y que se haga ya. El daño cometido es tal que hasta los cimientos del Cabildo empiezan a flaquear (sic). Los andamios de fuera son sólo escenográficos. Al Cabildo le pasa lo que a más de un maestro o un jubilado: el gobierno no le paga a la constructora. Vive abandonado, el agua ya socava su estructura y puede haber desmoronamientos. En el Cabildo, sí. Esto es, en cada uno (y, sobre todo, en el nosotros de cada uno).

Si se nos cae, a maquillarse para vivir la alternativa Spielberg: saltar de palmera en palmera a banana per cápita y un coco cada tanto. Versión 3 (esta vez argentina) de "El planeta de los simios". Porque un Cabildo no es edificio sino símbolo. Y cuando un símbolo matriz se cae, la placa tectónica se raja, la sociedad se derrumba y sólo queda en pie el paisaje natural. Los monos.Urge por ello que Duhalde haga lo que tiene que hacer. Pero primero que apague la mecha de esa maldita bomba. El Cabildo está a sólo 200 metros y la onda expansiva podría matarnos a todos de una vez.

E-mail: peicovich@palabristas.com.ar

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