Semana 17 de 2004

Por Esteban Peicovich
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25 de abril de 2004  

Parlotean grave. Se florean con palabras acabadas en "ción". Pero el pueblo no las quiere. Sabio, sospecha de acción, contribución, investigación, prestación. Vade retro. Abstractas, huecas, huelen a trampa. La sublime dirigencia las usa como túnel de escape. De coartada. Solo en campaña descienden al habla de los días. Ya ungidos, olvidan el Talmud. Se sienten Obelisco. Se encrespan. Se envaran. Se envasan. Olvidan que quien gana 6 pesos diarios no puede darse ínfulas y prepotear al Fondo si es que debe 4000 dólares per cápita (que eso se empeñan en decir que debe). Otro gallo cantaría de tener declarados 6.000.000 de pesos de capital. Además de jurar (y funcionar) los funcionarios deberían hacer voto de humildad. Finalmente un gobierno no son más de 100 personas al servicio de 37 millones. Por ley debe ser poroso, no cerrado. De atención gran angular, no de foco. De escuchar y aceptar que otro aclare el despelote sumo que lo envuelve. De quedarse en el molde. Y confiar. De pronto allí, de entre la gente, surge una flor azteca, un ciudadano que la lista sábana tapó y el dolor destapó. Como Blumberg. Novísimo primer ministro sin partido. Ciudadano de mejor imagen nacional (y tres millones de firmas). Líder que noche a noche rinde al hijo muerto los frutos de su dramática aventura social. Su segunda marcha plantó esta vez 65 mil personas frente al Palacio de Justicia. A los Supremos Insondables les pidió declarar estado de emergencia judicial, trabajar más y revisar privilegio ferial de enero. A la Policía, dar clases de gimnasia a sus agentes pues la obesidad es mucha y así no se alcanza a los ladrones. B. aguijoneó al Congreso, desperezó al Gobierno y abuenó a Castells (que guardó garrote y optó por ser chinchorro). Basta que B. asome en Diputados para que hagan buena letra. Ya trataron 4 puntos suyos (el último, darle DNI a cada celular). Es el ciudadano Aguijón. K. disimula y se come las uñas. Aprende. Ser primer mandatario no es ser rey. Apenas un ciudadano más a quien sus pares mandan cumplir la Constitución. Pero, ¿a cuántos años luz vivimos de ella? Magno timo. Aguja en un pajar. Trébol de cuatro hojas. Espejismo.

Los cabildos abiertos 2004 de Blumberg suceden en tiempo de arenas movedizas. Luna de miel cerrada, crisis energética, Fondo merodeando, caciques del PJ gruñendo y el tejido social sin reparar. Comienza la pulseada por la repartija federal y Solá se empaca: "Así como está planteada la ley, no firmo". Como en "A la hora señalada" Kirchner y Duhalde se aprestan a desenfundar. Por ahora se vistean y farfullan. "Su devaluación desprolija nos echó el fardo de la crisis de energía que provocó el retraso tarifario", acusa K. Duhalde recula hasta Montevideo y perpetra golpe bajo: sale en defensa del bailarín árabe Carlos Menem. Atento, López Murphy lo abaraja en el aire: "Este ex presidente, el único que no ganó por elección, tiene características muy ladinas. Con Menem eran archienemigos. Eran. Ya no lo son". Desde su tocador, la embellecida pitonisa Carrió adelanta primicia: "Entramos en tiempo de colisión. El problema que tiene el país es el peronismo". Y advierte sobre peligro tan temido: "Estamos ante un carácter autoritario. El de Kirchner, que controla hasta los puntos y comas que escribe un periodista" (Glup).

Periscopio Press: 1) "Son prescindibles los hombres" titula Nature al informar que por primera vez crearon un ratón "sin padre" (doble glup); 2) en India votan en urnas electrónicas y en ciertos sitios las llevan a lomo de elefante (sic); 3) lo dijo Filmus: 200 mil menores de 18 años no estudian y 900 mil (de 18 y 24) ni estudian ni trabajan; 4) según Universidad Di Tella la confianza en gobierno K. bajó 15% con respecto a marzo; 5) recién salido de la cama K. reapareció en acto público de Tinelli el Bufón; 6) según consulta (Catterberg) el petitorio Blumberg recoge 82% de adhesión; 7) testigo caso Alsogaray destapa otra sentina: sueldos extras de 50 mil pesos que ministros menemistas habrían recibido, bajo cuerda, cada mes (triple glup).

Ruedan dramáticas preguntas: ¿Lo que le pasa al país es culpa suya o del entorno? ¿Cuánto tiempo estará el país asistido por respirador mecánico? ¿Fue el Fondo el que le cortó las piernas? Si supera este trance ¿cómo tendrá que vivir el país?

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