Sífilis: educar para prevenir

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29 de mayo de 2018  

"La sífilis nunca fue una rareza, pero ahora es una epidemia", afirmó con clara preocupación Alcira Bermejo, coordinadora del área de enfermedades de transmisión sexual en el Hospital Muñiz, centro de alta especialización en la atención de infecciones.

Comparten ese desasosiego numerosos especialistas que diariamente atienden más y más casos de sífilis en nuestro país y, en especial, en recién nacidos, como consecuencia del aumento de lo que se denomina "sífilis congénita".

Muchas veces, esa suba estadística está vinculada con una creciente detección o denuncia de casos. Sin embargo, la mayor preocupación se centra en la actualidad en la "cifra negra" de la enfermedad, en los índices que no ingresan en los registros por falta de información de quienes la padecen y, también, por reticencia a la oportuna consulta médica.

Se trata de una patología que no reconoce ni un segmento de edad ni clase predominantes. Se da en todas las capas socioeconómicas por igual. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, entre 2011 y 2017, los casos registrados de sífilis pasaron de 3875 a 11.709. Un crecimiento apabullante.

Asociada con el VIH o con prácticas sexuales de riesgo, como el no uso de preservativo, se nota una mayor ocurrencia de la enfermedad en mujeres jóvenes embarazadas, con el peligro que implica que se la transmitan a los hijos que están gestando.

Es una enfermedad traicionera, dicen quienes la estudian, ya que, de aparecer y desaparecer sin mayores síntomas, puede llegar a provocar enfermedades realmente importantes pasados muchos años, como, por ejemplo, cuadros de demencia o postración, pues la bacteria sigue actuando en el sistema nervioso central.

Como siempre, la prevención es la clave. Resulta absolutamente necesario y urgente que, así como hay campañas destinadas a alertar sobre otras infecciones, y hábitos o costumbres perniciosos para la salud, también las haya para el caso de la sífilis, una enfermedad que a lo largo de su historia fue considerada vergonzante, como muchos otros padecimientos vinculados con la sexualidad.

Es vital que la población esté al tanto de cómo se contagia, de que el tratamiento resulta imperioso, que no es costoso y que requiere un debido seguimiento.

La sobreestimación del riesgo de alergia a la penicilina, principal herramienta para atacar la sífilis, también funciona como un freno, situación que debe ser revertida. Según los especialistas, esa reacción alérgica se da en uno de cada 3000 casos.

Es de destacar la importancia que adquiere la detección de la enfermedad en las embarazadas. La sífilis puede causar abortos espontáneos, pero también la muerte de los bebés. Hoy, por ley, ninguna parturienta puede abandonar un hospital si no se les realiza a ella y a su hijo la prueba correspondiente para detectar la enfermedad, que deberá ser tratada antes de recibir el alta médica.

En el país contamos con las herramientas y con personal altamente capacitado para hacer frente a este padecimiento. Cuanto más se difundan sus causas y las formas de prevenirlo, más cerca estaremos de revertir la epidemia y de evitar las tan temidas como comunes reincidencias.

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