Sorpresas por partida doble

Adrián Ventura
Adrián Ventura LA NACION
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21 de mayo de 2003  

La elección de Gustavo Beliz para ocupar el Ministerio de Justicia y Seguridad fue recibida con sorpresa por amplios sectores del Poder Judicial, según una consulta de LA NACION. Beliz conoce bien el tema de seguridad. Y, en rigor, ése es el eje de la cartera, pues luego de la reforma constitucional casi no le quedan atribuciones vinculadas con la Justicia: apenas interviene en el nombramiento de jueces y ya no designa fiscales.

Pero de todas formas, al margen de los proyectos para la Justicia -Beliz, por ejemplo, piensa adoptar las recomendaciones de la Mesa del Diálogo y, también, promover la creación de una agencia federal electoral-, siempre se espera que sea ungido ministro alguien con fluido diálogo con los principales sectores judiciales. Beliz, en este terreno, es un desconocido.

Algunos magistrados interpretan que su nombramiento responde a la estrategia de Néstor Kirchner de despejarle a Aníbal Ibarra el escenario electoral porteño para que éste sera reelegido jefe de gobierno.

Pero el temor de que Kirchner decida embestir contra la Corte -sin que se entienda bien qué función cumpliría allí Beliz, un hombre mesurado- salió nuevamente a luz, ayer, durante la visita protocolar que hizo a la Corte el saliente ministro del área, Juan José Alvarez, un funcionario que sí supo cultivar el diálogo en un momento de confrontación entre el Gobierno y el tribunal. Hoy, Alvarez le dará a Beliz un informe sobre el Ministerio, que seguirá funcionando con competencia en Justicia y Seguridad.

De todas formas, lo que más irrita a algunos jueces fue la elección para la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) de Sergio Acevedo, titular de la Comisión de Juicio Político que impulsó con tanto ímpetu la remoción de aquellos magistrados, el año último. "Fue recibido como una provocación", dijo una alta fuente del Gobierno.

* * *

En tanto, la decisión del presidente Eduardo Duhalde de indultar al ex líder del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) Enrique Gorriarán Merlo y al ex militar carapintada Mohamed Alí Seineldín sólo tiene sentido en el marco de una definitiva política de pacificación nacional.

Si el país está dispuesto a mirar el siglo XXI, debe cicatrizar los rencores de la décadas más oscuras.

Ahora bien, si este espíritu permite aceptar que se perdone el cumplimiento de las condenas a quienes cometieron tan graves delitos contra el orden constitucional, no queda en claro por qué se arma un gran revuelo cada vez que la Corte se apresta a convalidar las leyes de obediencia debida y de punto final.

Uno de los jueces supremos, que admite que el tribunal ya tiene una definición sobre ese asunto, confesó a LA NACION: "Los jueces tienen miedo de que el fallo que dicten sea usado por el Poder Ejecutivo para promoverles un nuevo juicio político. Y ésta es una posibilidad que, ahora, no es nada descartable".

Así, todo lleva al punto de partida: no está clara cuál es la posición de Kirchner respecto del alto tribunal. ¿Estamos, una vez más, frente a un presidente que quiere tener "su" Corte? Habrá que ver cómo se valora la independencia judicial.

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