Succession: la fórmula de la moral sin moraleja

Ernesto Martelli
Ernesto Martelli LA NACION
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13 de octubre de 2019  

"Es el show obligatorio de estos meses", titulaba el viernes The Guardian ante el final de la segunda temporada de la serie Succession, programado para hoy (HBO). Dinastía con iPhones, respondían en Twitter. Game of Thrones pero sin realeza y con sangre real o House of Cards en el universo de James Murdoch, creador de la corporación Fox.

Como sea, las desventuras del dueño de un imperio mediático en crisis, y su familia poco entrañable, despiertan altas tensiones, pasiones y humor (sus escenas y diálogos premiados se convierten además en memes) aunque el espectador se sorprenda deseando que las miserias, trapisondas, torpezas y deslealtades de Logan, Kendall, Shiv y Roman Roy alguna vez les salgan bien.

El acceso a fisgonear la intimidad de unos millonarios de ética desconcertante parece otro secreto de esta "dra-comedia". Antes del episodio final, Brian Cox, el actor que encarna al padre, protagonista y dueño de los dilemas, resume: "No es solo una serie sobre grandes personajes. Es una gran fábula moral".

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