Sydney, con el orgullo por las nubes

Por primera vez, el máximo encuentro deportivo mundial privilegia el medio ambiente.
Por primera vez, el máximo encuentro deportivo mundial privilegia el medio ambiente.
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27 de agosto de 2000  

SYDNEY.- Para algunos australianos, gran parte de Sydney no será la misma después de los próximos Juegos Olímpicos, que se realizarán del 15 de septiembre al 1º de noviembre próximo. Para muchos extranjeros, sigue desarrollándose como una de las urbes más modernas del mundo. Pero tanto para unos como para otros, siempre es diferente.

Y lo es desde hace años, cuando mucho antes de haber sido elegida sede de los tradicionales juegos amateurs logró transformarse y crecer para, en la actualidad, tener la capacidad de recibir a 250.000 turistas en un mes, más de 1100 aviones por día, trasladar en tren a 50.000 pasajeros por hora y disponer de 44.000 habitaciones de hotel.

Aunque no es la primera vez que Australia es anfitriona, ya que lo fue en Melbourne durante 1956, Sydney exhibe con orgullo las primeras instalaciones olímpicas que condicionan su funcionamiento a la protección del medio ambiente.

El uso de agua de lluvia para el riego de los jardines que rodean las casas que habitarán los atletas y el Stadium Australia; la iluminación de instalaciones deportivas y hoteleras con energía verde, es decir, generada por recursos renovables como luz solar, viento y agua; la minimización del uso de materiales que contienen PVC, y el tratamiento de residuos industriales son las primeras banderas que se izaron en Homebush Bay, zona al noroeste de Sydney, a 20,5 kilómetros del centro, con conexiones en tren, ruta y ferry que no superan los 25 minutos.

El plan verde implicó el relleno de un basural en las inmediaciones del río Parramatta, la transformación de las instalaciones de un matadero de principios del siglo pasado en el Homebush Bay Visitor´s Centre y -entre otros- la incorporación de un predio donde funcionó una ladrillera a un parque llamado Millennium (440 hectáreas especialmente creadas) donde, además, se logró proteger y mejorar el hábitat de un batracio en vías de extinción.

Se trata de una rana verde y dorada que se instaló entre los residuos industriales de Homebush y, tras el reclamo de ecologistas y el desvelo de constructores, croa tranquila en un complejo deportivo que en breve será centro de atracción mundial.

Es que este año el único acontecimiento internacional que movilizará a cientos de miles de turistas es el que ofrecerán los Juegos Olímpicos de Sydney.

Será la primera vez en la historia de los juegos modernos en que la mayoría de los atletas, asistentes y personal -que ascienden a 15.300 de 28 disciplinas- se alojarán en una villa olímpica. Esta incluye un sector residencial, Newington Village, con 470 casas cuya electricidad y agua caliente se obtienen mediante energía solar.

La villa olímpica es una comunidad -perteneciente al distrito de Parramatta- autocontenida, con cines, juegos electrónicos, locales de música, video y souvenirs , correo, bancos, florería, peluquería y un centro médico totalmente equipado.

Todos los deportes -salvo el fútbol- se practicarán a 40 minutos del parque olímpico. Además de las disciplinas que competirán en Homebush Bay, las arenas de Bondi -después de muchas controversias- serán la sede del voley de playa; Darling Harbour, de boxeo, esgrima, lucha, pesas, yudo y voley; Bankstown, ciclismo en pista; Fairfield, mountain bike; Moore Park, ciclismo de carretera y fútbol femenino; Horsley Park, hipismo; Rushcutters Bay, yachting, y Cecil Park, tiro.

Fuera de Sydney, en las ciudades de Adelaide, Brisbane, Canberra y Melbourne, se jugará fútbol.

Un poco menos alejado, en Penrith Lakes, se competirá en canoa, kayak y remo, y en Blacktown, softbol. Entre la Sydney Opera House y el Fort Denison se realizará el triatlón.

Esta última disciplina, así como las maratones, parte de las actividades ciclísticas y la navegación de vela por el puerto de Sydney podrán verse en forma gratuita. Los poseedores de entradas viajarán gratis, ida y vuelta, hasta el lugar de la competencia correspondiente a través del sistema de transporte olímpico.

Las entradas para la apertura y clausura están agotadas. Aproximadamente el 70 por ciento de las entradas cuesta 35 dólares o menos. Los precios varían entre 10 dólares (preliminares de fútbol y beisbol) y 1482 dólares (categoría A para la apertura y clausura). No obstante, los argentinos pueden conseguir entradas o paquetes turísticos a través de la agencia oficial designada por el Comité Olímpico Argentino.

No se recomienda viajar sin reservas a Sydney durante las competencias olímpicas, porque es difícil conseguir alojamiento por cuenta propia. Los paquetes que se ofrecen en nuestro país incluyen pasaje aéreo en clase económica, traslado del aeropuerto al hotel, alojamiento en un tres estrellas sobre George St., seguro de viaje y cinco entradas a elección, más otras adicionales. Los precios varían, según la etapa de las Olimpíadas en que se viaje, entre 5033 y 9186 dólares.

Proyección competitiva

Para los juegos, se extendió la principal línea ferroviaria hacia el Oeste con un ramal hasta Homebush Bay. La moderna estación Olympic Park recibe un tren silencioso y no contaminante, tiene cuatro andenes subterráneos y 5,3 kilómetros de rampas.

También se construyó una autopista, el Eastern Distributor, un túnel de 1,7 kilómetro que conecta en forma más rápida los suburbios del norte y sur de la ciudad, aliviando considerablemente el tránsito.

Para llegar a la villa olímpica desde el centro puede hacerse por las calles Parramatta y Victoria. Pero no se acepta el ingreso de autos particulares durante los juegos, sí de ómnibus que podrán llegar a los extremos del Olympic Bulevar.

Un pequeño circuito de monorrail une la ciudad con Darling Harbour, de donde parten ferries que cubren los alrededores del puerto Jackson. Justamente, los ferries constituyen otro medio para ir a la villa olímpica, pero están reservados para autoridades, invitados y personal. De todos modos, circularán veleros y cruceros turísticos.

Dentro del parque olímpico, un sistema de ascensores, rampas, señalización internacional, auriculares, indicadores táctiles en pisos, baños, etcétera, aseguran un fácil acceso a todas las instalaciones y espacios públicos, especialmente para los discapacitados.

También se remodeló y amplió el aeropuerto ubicado al sur de la ciudad. Se estima que entre la fecha de comienzo de los juegos y el primer fin de semana de noviembre próximo pasarán 680.000 pasajeros locales e internacionales, y hay un plan para atender hasta 720.000. No obstante lo esperado, se cree que en concreto habrá entre 25 y 40 movimientos más por día. Además, esperan 260 caballos, un millón de piezas de equipaje, 1000 sillas de ruedas y garrochas, entre otros objetos poco habituales.

La red metropolitana de Sydney cubre casi todas las sedes olímpicas. Un nuevo ramal conectará la red con el aeropuerto.

Disponibilidad en juego

Hasta hace semanas se calculaba un récord absoluto en la demanda con el arribo de más de 250.000 visitantes. Ala fecha, las reservas confirmadas sólo ascienden a la mitad de lo esperado. A esta altura, no se cree que se concrete el boom pronosticado. Sin embargo, todo está previsto a lo grande. Se dispone de 44.000 habitaciones en un radio de una hora y media de viaje.

En ese plan, Sydney reformó totalmente el Regent y se inauguraron, entre otros, los siguientes hoteles 5 estrellas: Westin (418 habitaciones), en el antiguo Correo Central de Martin Place; Quay Grand (suites), próximo a la Opera; Le Méridien (415 habitaciones), y Merchant Court (362 habitaciones).

Debido a que la demanda no es la esperada, los hoteles de los alrededores de la ciudad, excepto los de 4 y 5 estrellas, comenzaron a rebajar sus tarifas entre un 20 y un 50 por ciento.

En Homebush Bay, además de los hoteles Ibis y Novotel (Olympic Park), se construyó otro complejo hotelero de 318 habitaciones sobre las aguas de esta bahía.

Como se preveían vacantes limitadas en hoteles de 3 a 5 estrellas que hubo en otras sedes olímpicas, el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Sydney (Socog, las siglas en inglés) encomendó al grupo inmobiliario Ray White la administración del Programa de Alojamiento Residencial en casas de familia. Comprende dos categorías: homestay , en viviendas desocupadas totalmente amobladas, y homehost , como huésped familiar. Sus cinco niveles de precios estarán determinados por el alquiler normal de la propiedad, su distancia del parque olímpico y la duración de la estada. Rotary Australia opera el plan homehost , sin fines de lucro, para los familiares de los atletas.

El programa Pubstay ofrece más de 4000 habitaciones en pubs tradicionales, que se sumarán a las previstas en moteles, centros recreativos, albergues, campings y casas alquiladas. También hay alojamiento disponible en otras áreas del Estado de Nueva Gales del Sur.

Otro de los ambiciosos proyectos del comité organizador es la disponibilidad del buque Nieuw Amsterdam, con 600 cabinas de lujo en alquiler.

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