¿Terminales recicladas o modificadas?

Por Norberto H. García Rozada
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28 de marzo de 2000  

Fue imponente edificio bancario y todavía era testimonio del espíritu emprendedor de hace un siglo. No obstante, la sede del ex Banco Español exhaló el último suspiro. Si de algo sirvió esa demolición, ha sido para sacudir indiferentes conciencias porteñas que, hasta ahora, no se conmovían por un edificio menos, sea cual fuere el valor patrimonial.

Es positivo ese nuevo sentimiento porque, en realidad, la defensa activa de las fisonomías y los inmuebles urbanos merecedores de protección todavía sólo suele ser asumida por líricos defensores -especialistas o profanos, funcionarios o particulares- capaces de arremeter contra los molinos de viento aun a sabiendas de que tienen el combate perdido de antemano.

* * *

Algunos de ellos, precisamente, son quienes han vuelto a manifestar honda preocupación por el destino de las terminales ferroviarias en trance de ser remodeladas. Informan que las intervenciones comenzadas en las venerables estaciones Once y Constitución amenazarían la identidad histórica y el carácter con que fueron concebidas por los autores de sus respectivos diseños originales. Las remodelaciones fueron aprobadas por la Comisión Nacional de Museos y Monumentos Históricos. Sin embargo, las conclusiones de un equipo del Consejo Asesor para el Patrimonio Arquitectónico, dependiente de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad, coincidirían con los reparos: "Las intervenciones planteadas (en las terminales de marras) no respetan la autenticidad del patrimonio de ninguna de las estaciones..."

Según ese criterio -recopilación sucinta, dicho sea de paso-, "la falta de conocimiento y valoración de cada edificio y de las terminales en su conjunto llevaron a propuestas que destruyen o desfiguran los principales componentes (...), la gran nave de la estación Constitución es invadida por una gran abertura en el piso y alrededor de los pilares que descargan la bóveda, alterando completamente el espacio original, y los accesos de 1866 y 1910 son completamente alterados por distorsiones y agregados..."

Hablando la gente se puede llegar a entender. ¿Eso serviría, tal vez, para corregir la propuesta que, según alguna opinión autorizada, adolecería de defectos de los órdenes patrimonial y funcional?

"Serán mejoradas (las terminales) rescatando la imagen de cada edificio en su concepción original, como forma de preservar en la memoria urbana la vigencia del sistema ferroviario..." Promesa del Ente Nacional de Bienes Ferroviarios (Enabief), responsable de las terminales de Once y Constitución, y también de las de Retiro y de Federico Lacroze.

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