Tigre: la nueva tierra prometida

Emprendimientos inmobiliarios, seguridad, vida cultural y comercial con paisajes privilegiados: Sergio Massa construyó sus pretensiones electorales sobre la gestión de un territorio que algunos intendentes quieren imitar, y en el que otros ven deudas sociales y de infraestructura. Cómo se diseña "un lugar en el mundo" político
Adriana Balaguer
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24 de noviembre de 2013  

Carlos Menem logró generar peregrinaciones de políticos y empresarios a su Anillaco. Los Kirchner le dieron proyección internacional a El Calafate. Pero para Sergio Massa , Tigre se transformó en mucho más que su lugar en el mundo: hoy es una marca personal que lo define como político y la plataforma sobre la que construyó su visibilidad y sus pretensiones presidenciales, hecha de emprendimientos inmobiliarios, seguridad y vida cultural y comercial, en un territorio de paisajes privilegiados y cercanía a la Capital.

Su paso como intendente le ha permitido mostrarse como administrador e imprimirle su sello a la gestión y, a juzgar por los resultados de las últimas elecciones legislativas, la experiencia le resultó provechosa en votos. ¿Pero alcanza para llegar a la presidencia de la Argentina? ¿Qué contraluces hay en la nueva tierra prometida de la política argentina?

Para Massa, por el momento, Tigre es su única carta de presentación, también la incubadora de todas sus ideas y proyectos, a tal punto de haberse convertido casi en la "franquicia política" de moda para los que quieren emular el ascenso de este dirigente de 41 años. Aquellos que ya están pensando negocios para el país que viene se acercan al distrito como a un territorio de futuro. Pero también es posible que estén caminando dentro de un espejismo.

Con un territorio continental de 147 kilómetros cuadrados y 220 de islas, sólo el 10% de sus 380.000 habitantes vive con la comodidad y los servicios que les brindan los countries y barrios cerrados, que ocupan el 60% de las tierras habitables de Tigre. Según un informe que publicó Unicef en 2010, apenas el 17,3% de los tigrenses tiene cloacas y el 35,7%, agua corriente. Si se comparan sus indicadores de condiciones de vida con los 24 municipios del Gran Buenos Aires, Tigre se ubica en los últimos lugares del ranking o por debajo de la mitad de la tabla.

"En Tigre se ven convivencias curiosas: urbanizaciones cerradas con asentamientos en las cercanías… Por ser parte del corredor norte del conurbano, tiene una clase media alta con un ideario de progreso social asociado al suburbio norteamericano, a Miami. Pero también, por estar en la segunda corona metropolitana, posee un gran déficit de urbanización: hay mucho por hacer en materia de cloacas y agua potable. Proyectar la marca del territorio le dio poder a Massa. Pero la vulnerabilidad sigue ahí adentro", resume Andrés Barsky, investigador del Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento, quien muestra la delgada línea roja por la que tendrá que transitar Massa en esta transición que se ha abierto hasta el final del mandato de Cristina Kirchner.

¿De qué y cómo está hecho el Tigre que le gusta mostrar a Massa? Propios y extraños coinciden en que si el intendente logró ser conocido más allá de los límites de la Panamericana es por el trabajo comunicacional realizado en torno a su figura. "Logramos que fuera identificado con el tigre del logo. No fue necesario comunicar desde el político. Logramos «ser Tigre». Y eso nos dio muchos resultados", explica uno de los constructores de la marca, que integra actualmente el equipo de comunicación del jefe comunal.

Si bien la gestión Massa se asentó sobre la base de lo hecho por su antecesor, Ricardo Ubieto (el 80% de los barrios cerrados se construyeron durante su intendencia), en términos comunicacionales, la administración de este intendente vecinalista había estado alejada de los estándares modernos del marketing político. Trabajar sobre la identidad de Tigre fue entonces el primer gran objetivo de la gestión massista, iniciada en 2007.

"En esos tiempos, los vecinos de Benavídez o Don Torcuato, por citar dos de las ciudades más representativas del distrito, no se identificaban con la cabecera de su municipio. Jamás se los escuchaba decir que vivían en Tigre. Y eso hoy ha cambiado. Sienten orgullo de ser de Tigre", explica Malena Galmarini, esposa de Massa y secretaria de Política Sanitaria y Desarrollo Humano de Tigre.

La definición de la marca Tigre fue un trabajo encomendado al publicista Ernesto Savaglio, quien pudo resolver el desafío exitosamente. Ya lo había hecho para Mauricio Macri (fue el creador de la marca Pro) y años más tarde lo haría para el gobernador bonaerense Daniel Scioli (cuya gestión pintó de naranja). Mucha agua corrió bajo el puente de esa relación: a principios de este mes, Massa presentó una denuncia en su contra por haber utilizado en Internet y televisión imágenes viejas en una "campaña sucia" contra su partido. Pero Savaglio ya había dicho del dirigente cuya imagen ayudó a construir: "Con él funcionó el imaginario colectivo. Cuando profundizás en las encuestas, te das cuenta de que a la gente le gusta, pero no lo conoce. Y esto se debe a que hay un gran trabajo de la explotación de la imagen de Tigre. También a que tiene vocación de presidente, y eso no lo tiene cualquiera".

Los pilares del milagro

Si el continente de la imagen Tigre-Massa fue una construcción exitosa en términos de comunicación, al Massa dirigente le tocó llenarla de contenido. En una primera etapa, todos los esfuerzos estuvieron abocados a continuar el desarrollo inmobiliario/urbanístico de Tigre iniciado por Ubieto, quien gobernó Tigre desde 1987 durante 19 años. Se estima que el 60% de las tierras habitables de Tigre hoy están ocupadas por barrios privados.

Dos empresarios fueron claves en este sentido: Eduardo Costantini, el padre de Nordelta, y Jorge O’Reilly, el fundador de otro barrio emblemático de Tigre, Santa María. De hecho, llegaron a decir que Massa era "el candidato de las constructoras". Incluso a O’Reilly, hombre con estrechos contactos con la Iglesia, lo sumó a su equipo de la Jefatura de Gabinete para que lo ayudara a superar las desavenencias entre el gobierno argentino y el Vaticano. Su trabajo estuvo finalizado tras el desembarco de Juan Pablo Cafiero como embajador.

Pero ya habían trabajado codo a codo en el ámbito municipal, donde el empresario le había facilitado recursos humanos para que evaluaran qué obras públicas era indispensable hacer en Tigre. Y Massa le había dado una mano "en cuestiones de habilitaciones y demás cuando algo se trababa con el gobierno de la provincia", comentan en el entorno del responsable de Eidico, quien ya no estaría tan cerca de su ex jefe y tendría algunos conflictos abiertos a partir de sus desarrollos inmobiliarios.

Hay un dato clave que habla de la cercanía que Massa y O’Reilly mantuvieron en otros tiempos: fue en el living de la casa del empresario, según informó a su gobierno el encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos, donde Massa se habría despachado el 11 de noviembre de 2009 contra Néstor Kirchner, críticas que habrían acelerado su salida del gabinete nacional.

Más allá de las suspicacias que siempre genera un boom económico como el que significó para Tigre el crecimiento inmobiliario, Massa logró imponer lo que denominan como "gestión asociada", que implica que por cada inversión que realice un privado, debe aportar 1% para obras comunitarias. Así, por ejemplo, la guardia pediátrica del Hospital Municipal fue financiada por el municipio y por McDonald’s; y el programa Tigre Educa, que entrega becas a jóvenes universitarios o alumnos de carreras terciarias en situación de vulnerabilidad, para que puedan acceder y continuar sus estudios de grado, es solventado por el municipio, Conciencia y otras 70 empresas.

Pero más allá de los negocios y de las relaciones políticas, si hay algo que redituó en la imagen de Massa a partir de la expansión de los countries fue la decisión de instalar la sensación de seguridad en la calle. Para ello, tendió un anillo de fibra óptica que le permitió instalar más de 1000 cámaras en las calles de todo Tigre, gracias a las cuales no sólo puede controlar el delito (el robo de autos se redujo en un 70% en los últimos cinco años), sino también las inundaciones y las emergencias sanitarias y viales.

Al sistema de Protección Ciudadana, que cuenta con un centro de monitoreo los 365 días del año, han abonado también otros proyectos municipales como la instalación de botones de pánico en espacios públicos y en las casas, los GPS en patrulleros y la creación de fiscalías descentralizadas para acercar la justicia a los vecinos. Y la puesta en marcha del programa de lucha contra la violencia de género, que también cuenta con un dispositivo de alerta y con fiscalía propia.

Salir de Tigre fue otra etapa en la gestión Massa, evidencia de que se buscaba un premio aún mayor. Con ese fin se impulsaron eventos como el torneo de tenis que cerró el año 2012, con un desafío entre Roger Federer y Juan Martín del Potro, que fue producido por el empresario Fernando Marín, y ferias de renombre mundial como la Feria Internacional de Turismo (FIT) o TEDx, el ciclo de conferencias que difunden ideas y experiencias innovadoras, que eligieron hacer pie en la zona.

Además, hoy puede desplegar una agenda cultural tentadora: el Museo de Arte de Tigre (MAT) fue elegido el año pasado por Costantini para sacar por primera vez del Malba parte de su acervo artístico; la Noche de las Artes, que emula la Noche de los Museos porteña y va por su segunda edición, y fines de semana repletos de alternativas artísticas en espacios públicos (recitales, desfiles de modas como el que originó la foto entre Massa y Martín Insaurralde) y en alguno de los tres teatros que construyó la comuna en la gestión Massa.

Más aún, muchos de los actores que disfrutan de los escenarios tigrenses han instalado sus hogares en las inmediaciones del Delta del Paraná. Así, sin proponérselo, los Massa casi han conseguido una troupe de artistas que los conocen de cerca: Adrián Suar; Luisana Lopilato y su célebre marido, Michael Bublé; Marley; Juan Darthés; Osvaldo Laport; toda la familia Estevanez, por citar algunos.

Un buen puente con el mundo del espectáculo fue el empresario artístico Javier Faroni, quien suele llenar con sus obras los teatros de Mar del Plata, también de Tigre, y que este año aceptó ser armador político de Massa en la quinta sección electoral; logró que el Frente Renovador (FR) subiera allí 15 puntos respecto de las PASO.

¿Modelo para copiar?

El estilo de gestión puesto en marcha en Tigre le abrió a Massa las puertas de otros municipios bonaerenses que se acercaron pidiendo asesoramiento para instalar su sistema de videovigilancia en sus localidades. El vínculo que logró gestar con muchos de esos intendentes fue clave para el apoyo bonaerense en las últimas elecciones de octubre. El Grupo de los Ocho nació justamente de esta puesta en común de los jefes comunales sobre sus problemas y experiencias. Si logra fortalecer esta red política con los intendentes de todo el país, posiblemente su estrella brille con otra intensidad.

"Todo es replicable, que no es lo mismo que decir que todo es escalable, porque llevar adelante un programa social en un municipio no es lo mismo que ejecutarlo en toda una provincia. Por eso creemos que la aplicación de la mayoría de las políticas públicas debe estar descentralizada, en manos de los gobiernos locales, y que en todo caso le tocará a la Nación o la provincia controlar", afirma Malena Galmarini, dando muestras de la importancia que le da el Frente Renovador al rol de los municipios y también de la potencialidad que tiene este esquema para un eventual estilo de gestión nacional si llegan a ser gobierno en 2015.

Los intendentes aliados aseguran que esta política es el resultado del "fracaso de la Nación y la provincia en temas como seguridad y medio ambiente" y que lo que queda en claro es que "a diferencia de los barones del conurbano, a los que sólo les importaba conducir el poder dentro de su territorio, Massa tiene vocación de ir afuera". Sus rivales locales del Frente para la Victoria advierten: "La realidad de Tigre no escapa a la del resto del conurbano, pero Massa quiere vender otra cosa", puntualiza Federico Ugo, concejal electo. Y el senador cordobés Luis Juez simplifica con humor: "Massa sigue siendo el administrador de un country".

"Hay que ver cuánto contribuyó a su triunfo la imagen que supo conseguir desde Tigre y cuánto fue expresión de la insatisfacción creciente contra el Gobierno", apunta Sergio Berensztein, director de Poliarquía, sumando un interrogante más al análisis. Y dejando abierta la posibilidad de que otros dirigentes con gestiones exitosas y visibles puedan apuntarse para la competencia y, llegado el momento, hasta hacerle sombra: "Quizás aparezcan otros candidatos exitosos avalados por gestiones aún más visibles", subraya.

La experiencia Tigre es una realidad que muchos aspiran a replicar en el territorio bonaerense. Hasta el gobernador Scioli es uno de sus beneficiarios. ¿No vive acaso en Villa La Ñata, localidad tigrense ubicada al margen del canal Villanueva y a escasos metros del río Luján?

La travesía recién comienza. Habrá que ver si Massa logra sostener su modelo de gestión en el tiempo, respondiendo incluso las demandas aún pendientes de muchos que lo votaron. Y si eso es suficiente para dar el gran salto nacional sin escalas intermedias. Sobran rivales que querrán mostrar sus éxitos y que seguramente estarán dispuestos a hacer todo con tal de convertir a Tigre, como lo fue Anillaco y tal vez lo termine siendo El Calafate, en el último refugio del guerrero.

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