Todo está como era entonces

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2 de mayo de 2003  

Los griegos de hace veinticinco siglos no hubieran necesitado del auxilio de las pitonisas para adivinar quiénes irían al ballottage tras las elecciones del pasado domingo. Un contemporáneo de Sócrates, Platón y otros grandes ya había descubierto que, de darse a los pueblos la opción de elegir una forma de gobierno, terminarían optando por la que ya tenían.

Carlos Menem se ofrecía como una actualización de su gestión anterior; Néstor Kirchner proponía el modelo que estaba en ejecución y daba como garantía de ello a un exitoso ministro de Eduardo Duhalde. Y Adolfo Rodríguez Saá, también peronista, pugnaba por su chance mediante una rara mezcla de caña y gin fizz en la que, literalmente, los árboles no dejaban ver el bosque.

Frente a ellos, Ricardo López Murphy se esforzaba por dotar de racionalidad y certezas a la política que prometía inaugurar y Lilita Carrió proponía un giro, nada extremoso, hacia una izquierda virtuosa. ¿Cuál fue el resultado? Los justicialistas resultaron primero, segundo y quinto, redondeando el 60 por ciento de los votos válidos. A pesar de los Luisito Barrionuevo, de los gordos, de los escándalos y también de los cacerolazos, del "que se vayan todos" y demás efímeros raptos de entusiasmo generados y acumulados a partir del destronamiento de Fernando de la Rúa, hace apenas diecisiete meses.

¿Un as en la manga?

La etapa que se viene promete encerrar menos emoción que la que acaba de pasar, ya que la partida será entre dos del mismo palo, lo que implica, aunque tengan sus diferencias, los mismos iconos, las mismas marchitas y, en alguna medida, hasta los mismos asistentes a los que serán sus descomunales cierres de campaña, a razón de diez pesos y el sándwich per cápita. Lo que permite presumir que lo más interesante va a estar menos en el resultado final que en el juego de promesas, denuncias y picardías que desarrollarán, durante estas tres semanas, el caudillo viejo y el caudillo joven para captar el 30 por ciento del electorado que les faltó para ganar en primera vuelta.

Si se ha de hacer caso a los encuestólogos, Kirchner es el que tiene las mayores posibilidades de alcanzar la Rosada el próximo 25 de mayo, dado el alto nivel de rechazo que castigaba a su rival en la vuelta previa. Además -y por más que, tratándose de Menem, nunca está dicha la última palabra-, hay quienes se preguntan qué as de la manga puede sacar ahora como para imponerse al santacruceño. Por ejemplo, ya dijo, para captar las simpatías populares y mostrarse como un varón en plena posesión de sus facultades, que la Chechu espera un bebé para diciembre. ¿Qué puede agregar a eso ahora? ¿Que serán mellizos?

"Mire, maestro -dijo el reo de la cortada de San Ignacio-, la que está aterrada ante la posibilidad de que su marido no salga elegido es, precisamente, Cecilia Bolocco. Porque si no llega a ser presidente ahora, insistirá en 2007, en 2011, en 2015, en 2019 y hasta en 2023, si es que el Señor le da una larga y próspera vida. Y la pobrecita ya se imagina cargada de menemitos y sin tiempo siquiera de ir a la peluquería."

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