Todo sonará distinto

Cambios brutales en la industria de la música
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23 de diciembre de 2001  

LONDRES

Para no pecar de exagerado, es razonablemente seguro decir que en los próximos diez años el modo en que se compone, promueve, distribuye, vende e incluso el modo en que se escucha música cambiarán drásticamente. Es casi tan seguro como decir que dentro de 25 años la gente verá los soportes de música sólo de lectura, es decir, un compact disc o cassette, como una antigüedad del siglo XX. El catalizador que precipita este cambio monumental en la creación y la distribución de música es, por supuesto, la “revolución digital”. La música puede traducirse fácilmente al simple código binario y distribuirse virtualmente y en razón de ello CD y cassettes se vuelven obsoletos.

Gran parte de la forma en que concebimos la música está determinada por los métodos con los que ha sido distribuida convencionalmente. Concebimos las canciones pop como de tres o cuatro segundos de duración porque hace 40 años eso era todo lo que cabía en uno de los lados de un single de vinilo. Y que pensemos que los álbumes duran alrededor de 70 minutos se debe a que ésa es la capacidad de un CD.

En cambio, si se usan el disco rígido y la memoria RAM como medios de almacenamiento, no existe límite para la extensión de una pieza musical o de una serie de canciones. Cualquiera puede tener todos los álbumes de Led Zeppelin en el disco rígido de una laptop y ni siquiera notarlo en términos de memoria disponible. Y con un módem de alta velocidad se puede bajar la discografía completa de Led Zeppelin en una tarde y sin pagar por ello.

Eso es lo que permite la tecnología en la actualidad. Imagínese cómo serán la venta y distribución de música cuando la gente tenga conexiones vía módem a la velocidad de la luz. Dentro de pocos años uno podrá entrar en el living de su casa diciendo: “Quiero escuchar los grandes éxitos de Led Zeppelin, menos los temas lentos que van de 1975 a 1977” y el sistema de música obedecerá al instante.

El hecho de que la música llegue al disco rígido vía downloads, o mediante un servidor de Internet al que se accede a través de un módem de alta velocidad, o vía satélite, o mediante otra tecnología todavía en etapa de desarrollo, no se ha determinado aún. Pero con todas las piezas musicales grabadas a su disposición, seguramente ya no habrá una gran demanda de discos compactos a 25 dólares cada uno.

Lo que nos conduce a la pregunta de cómo justificarán su existencia las compañías grabadoras. En la actualidad, las discográficas existen porque gravitan en el desarrollo de los artistas y porque fabrican y distribuyen los CD. Pero cuando ya no se fabriquen ni se distribuyan, cabe preguntarse qué papel les concernirá a las grabadoras.

Tradicionalmente existió una gran cuota de antipatía entre los artistas y las grabadoras; por lo tanto, si en el futuro un artista puede distribuir su música directamente por Internet, es de suponer que no se sentirá obligado hacia las discográficas por meras razones de altruismo.

Intérpretes en laptop

Asimismo, la manera de componer música está cambiando ahora dramáticamente gracias a la revolución digital. Antes, para componer una canción de éxito, el músico tenía que perder mucho tiempo en un costoso estudio del sello atiborrado de equipos de audio high-tech. Hoy, la mayor parte de las grabaciones se realiza en computadora.

La tecnología progresa de tal modo que en la actualidad puede lograrse una pieza musical de muy buena calidad de sonido, comercial y artísticamente aceptable, en una laptop. No hablo de una laptop de lujo, de las que vienen con todos los adelantos. Un músico puede sencillamente componer un tema musical de éxito en una laptop barata, y ello gastando $ 500 en los programas (si es que decide pagar por el software). Las consecuencias de eso son sorprendentes. ¿Por qué querría alguien adquirir un nuevo álbum de música dance si puede hacer uno mejor él mismo durante el recreo del almuerzo? ¿Y por qué un músico incipiente habría de comprometerse a tratar con una compañía discográfica si puede componer en una laptop, y minutos más tarde disponer del material en su website para que lo escuche el que quiera?

La grabación, manufactura, marketing y distribución ha sido siempre un proceso largo y costoso. Con la tecnología de hoy, todo puede hacerse virtualmente sin costo. Y, de principio a fin, en una tarde. Lo único que hace falta es talento.

El autor es un músico y compositor norteamericano.

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