Un acierto urbanístico

(0)
26 de abril de 2004  

El rico y variado patrimonio urbanístico de nuestra ciudad ha sido sometido a muchísimos maltratos, provocados por factores tan dispares como la indiferencia de las autoridades o la intervención de soterrados intereses inmobiliarios. Esa tendencia negativa justifica elogiar sin retaceos cuanta intervención acertada tenga por objeto esencial la preservación y la puesta en valor de ese acervo, cuya importancia se ha venido incrementando en medida proporcional a la gradual conversión de Buenos Aires en concurrido centro de interés turístico.

Por ese motivo, la solución que elaboraron los arquitectos José Ignacio Miguens y Eduardo Lacroze para devolverle su esplendor original al inmueble ubicado en una de las esquinas de las calles Manuel Obarrio y Mariscal Castilla, en Palermo Chico, implicó utilizar ingenio y buen gusto para dar una salida útil y salvar de la piqueta a una casa que contribuye en medida apreciable a la configuración de un paisaje homogéneo de edificaciones de buena arquitectura.

La propiedad en cuestión, típica casa de estilo edificada en los años treinta, tras haber sido alquilada a un geriátrico durante un largo período, cayó en el abandono por otro lapso similar e iba camino de la demolición. Los arquitectos la remodelaron íntegramente en su interior, la dividieron en propiedad horizontal, pero preservaron intacto el aspecto exterior.

Ahora el inmueble ha recobrado renovada existencia al verse iluminado, siguiendo el ejemplo del proyecto por el cual se convirtieron las viejas dependencias de la Dirección de Arsenales del Ejército y, mucho antes, asiento de las oficinas y pista de pruebas de la empresa Chrysler, en el actual Palacio Alcorta.

Ambos proyectos, entre otros, representan para la arquitectura y el entorno urbano cuanto significa para la economía y el medio ambiente el desarrollo sustentable, que hace compatible el progreso y la producción con la preservación del equilibrio ecológico.

No está de más reiterar que en este momento en que el turismo se ha constituido en una fuente importantísima de recursos genuinos, la preservación del estilo urbanístico de Buenos Aires debe ser materia de especial cuidado. Se trata de una advertencia válida tanto para autoridades locales como para los porteños en general, quienes deben tomar absoluta conciencia de los valores patrimoniales que posee su ciudad y de que son responsables de obrar en su defensa.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.