Un año después, el encierro acecha todavía a los mineros

La epopeya de su milagroso rescate los colocó en el centro de la atención mediática mundial, colmados de invitaciones y gestos solidarios. Pero ahora, apagados los flashes, muchos de aquellos 33 hombres que permanecieron 70 días bajo tierra no tienen trabajo y se sienten olvidados
La epopeya de su milagroso rescate los colocó en el centro de la atención mediática mundial, colmados de invitaciones y gestos solidarios. Pero ahora, apagados los flashes, muchos de aquellos 33 hombres que permanecieron 70 días bajo tierra no tienen trabajo y se sienten olvidados
Alexei Barrionuevo
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16 de octubre de 2011  

COPIAPO, Chile

Luego de su dramático rescate de una mina el año pasado, Jimmy Sánchez viajó por el mundo, hizo un crucero por las islas griegas, visitó Gran Bretaña, Israel, Los Angeles, Disney World, todo pagado por gente que se sintió conmovida por la historia de coraje y perseverancia de los mineros chilenos.

Pero hoy Sánchez, al igual que muchos de los 33 mineros que sobrevivieron 69 días casi un kilómetro bajo tierra, está sin empleo y no sabe qué hacer. Dos veces al mes toma un ómnibus a Santiago, la capital chilena, viajando 11 horas de ida y otro tanto de vuelta, para una corta visita a un psiquiatra. Es uno de los nueve mineros que tiene licencia paga por estrés postraumático prolongado; un puñado de mineros más dicen que están viendo terapeutas privados. "La mayoría estamos con problemas emocionales y psicológicos", dijo Sánchez, de 20 años. "Sentíamos temor de no volver a ver a nuestras familias, de morir. No podemos quitarnos esos recuerdos".

Pasado un año de su rescate televisado a todo el mundo, cuando se apagaron los reflectores y los viajes y ofertas son cosa del pasado, los mineros dicen que la mayoría está sin trabajo y, muchos, más pobres que antes. Dicen que sólo unos pocos de ellos tienen puestos estables. Sólo cuatro de ellos han vuelto a la minería. Otros dos, Víctor Zamora y Darío Segovia, tratan de ganarse la vida vendiendo fruta y verdura, uno desde un puesto, el otro desde su pick-up.

"Nos hicieron sentir héroes", dijo Edison Peña, otro minero, que ahora está en una clínica psiquiátrica. "Al final, terminamos vendiendo maní. Irónico, ¿verdad?"

Algunos mineros recibieron paga para dar entrevistas o charlas motivacionales. Pero estas oportunidades se demostraron pasajeras para la mayoría. Ahora muchos cuentan con que se haga una película en Hollywood sobre ellos -que aún no tiene guión- para "salvarse" económicamente.

Peña, el minero que se hizo famoso por su amor por Elvis Presley y por correr, está tratando de superar el trauma causado no sólo por el tiempo que pasó bajo tierra sino también por lo que pasó después del rescate, cuando las exigencias de la celebridad instantánea resultaron abrumadoras, según dijo su médico, lo que lo llevó a abusar de las drogas y el alcohol.

Tres mineros, incluidos Sánchez y Segovia, retomaron hace poco el tratamiento psiquiátrico, luego de que volvieran las pesadillas y el insomnio. Los médicos dijeron que prevén que también otros tendrán recaídas, y que muchos de ellos ahora se mantienen con un régimen permanente de sedantes y antidepresivos. "Esto es muy similar a lo que sufren los veteranos de guerra", dijo Rodrigo Gillibrand, el psiquiatra que atiende a los nueve hombres con licencia cubierta por el seguro médico, aunque la mina ha sido cerrada. "Tienen síntomas postraumáticos que podrían ser crónicos".

Luego del rescate, los mineros se beneficiaron por la inmensa simpatía y apoyo. Un magnate minero chileno, Leonardo Farkas, le dio a cada minero 15.000 dólares para que pudieran descansar y recuperarse. También les dio casas gratis a los dos que se casaron, y dijo que ayudó a un minero a conseguir cuidados psiquiátricos luego de que encontrara a su novia con otro hombre.

Sánchez, como varios otros, dijo que quería volver a las minas. Pero Gillibrand ha recomendado que ninguno de ellos vuelva a trabajar bajo tierra.

José Ojeda trató de volver en febrero. Luego de descender más de 300 metros en una perforadora, se cortó el agua. Un asistente fue a reconectarla, dejando a Ojeda solo. Sufrió un ataque de pánico. "Empecé a sudar mucho, un sudor frío", relató. "Ni siquiera recuerdo cómo me sacaron, me desmayé".

Empleadores potenciales en Copiapó se han negado a contratar a los mineros por temor a las secuelas psicológicas de su experiencia, dijeron varios mineros.

Alguna gente, sin embargo, se pregunta si los mineros están tratando de recuperarse. Farkas aseguró que ningún minero aceptó su oferta de empleo. Pero continúan con sus pedidos de dinero. Dice también que sintió que Claudio Yáñez, un minero al que le compró una casa que vale 63.500 dólares, al menos el doble de lo que pagaría normalmente por la casa de un obrero, se aprovechó de él.

Farkas dijo que quería darle una casa menos costosa, como había hecho con sus propios empleados, pero Yáñez utilizó una cuadrilla de gente de la televisión para presionarlo para comprar la más costosa.

"Yo hice mucho por los mineros; ahora se las tienen que arreglar solos", dijo Farkas. Yáñez, de 35 años, negó que se haya aprovechado del millonario, de quien dijo que le dio la casa "de corazón". Dice además que usó un dinero que le regaló Farkas para "amoblar por completo" la casa de dos plantas. Pero no ha trabajado desde el rescate. "Estamos realmente mal; no tenemos trabajo y nadie nos quiere contratar", dijo.

Después del éxito

Mucho ha cambiado en Chile desde agosto de 2010, cuando los mineros quedaron atrapados al colapsar una mina de oro y cobre, y fueron descubiertos con vida recién 17 días más tarde. Su lucha por sobrevivir motivó al presidente de Chile, Sebastián Piñera, para mostrar al mundo que su país es al mismo tiempo capaz y compasivo.

Luego de un esfuerzo decidido que costó millones de dólares, los 33 mineros fueron rescatados el 13 de octubre del año pasado. El éxito elevó enormemente la popularidad de Piñera, quien aprovechó el momento al máximo, viajando por el mundo con la nota con que los mineros dieron señales de estar vivos. Pero este mes, luego de meses de protestas contra sus políticas educativa y ambiental, el respaldo popular del presidente cayó a su nivel más bajo desde que asumió.

Pese a críticas de políticos y algunos mineros de que Piñera no hizo lo suficiente por ellos, el gobierno recientemente dio pensiones de 500 dólares mensuales a 14 de los mineros (los mayores y los que tienen problemas físicos más serios). Pero eso es menos de la mitad de lo que la mayoría de ellos ganaba como minero.

El jueves, funcionarios locales de Copiapó conmemoraron el rescate con la inauguración de una estatua de 13 metros donada por una fundación china. Los mineros dicen que son más apreciados en el extranjero que en su país. "Nos sentimos un poco abandonados aquí", dijo Peña, de 35 años.

Peña se convirtió en una celebridad al salir de la mina. Pronto fue invitado a visitar la tumba de su héroe Elvis Presley en Graceland. Y apareció en el conocido programa televisivo del conductor David Letterman durante un viaje gratuito para correr en la maratón de la ciudad de Nueva York. Pero las candilejas lo desorientaron. Peña, normalmente tímido, se volcó a la bebida y las drogas. El mes pasado fue a una clínica privada que le ofreció tratamiento gratuito por simpatía. Dijo que ahora se pasa los días pintando y en sesiones de terapia.

Unos pocos nada más se siguen beneficiando de su fama. Mario Sepúlveda, bautizado "Súper Mario" después de su agitada muestra de emoción al ser rescatado de la mina, fundó una compañía dedicada a dar charlas motivacionales, lo que generó celos entre algunos de los sobrevivientes. "Si persisto y sigo trabajando, algún día podría hacerme rico", dijo la semana pasada antes de volar a Costa Rica para dar otra charla.

Sepúlveda, de 41 años, se cuenta entre los que están con licencia médica por estrés postraumático. "Este ha sido el peor año de mi vida, aunque usted no lo crea", dijo.

Recientemente bromeó en Twitter que debería actuar en la película sobre los mineros. Mike Medavoy, el productor de Hollywood que ha trabajado en películas como Cisne Negro y Extraña pareja, dijo en una visita aquí el mes pasado que esperaba poder filmar en el desierto de Atacama usando a parientes de los mineros como extras. "Hay mucha presión ahora para hacer esto bien", dijo Medavoy en un almuerzo con las familias de los mineros. "Piense en lo que pasaría si defraudo a esta gente, y ni hablemos del resto".

Mientras algunos mineros esperan que la película sea su salvación financiera, otros dan pasos más concretos. Pablo Rojas, de 47 años, es socio en una pequeña empresa minera con cuatro empleados. Otro minero, Pedro Cortez, de 26 años, inspirado por el hecho de que ayudó a establecer conexiones de video para que los mineros atrapados pudieran hablar con sus familias, está estudiando electrónica.

"Treinta y tres personas ingresaron en la mina", dijo Cortez. "No salimos 33 amigos". Tiene una hija de 8 años que mantener y vendió una moto que le dieron como regalo después del rescate. Un suizo-chileno de Zurich que leyó de las ambiciones educativas de Cortez visitó Copiapó el mes pasado y pagó el 70 por ciento de sus gastos para el segundo semestre, comprometiéndose a ayudarlo el año entrante también.

Como gesto de agradecimiento, Cortez dio al hombre, Christian Ferrari, su última bandera chilena firmada por todos los mineros. "Tengo que hacer que mi familia salga adelante; no podemos seguir como antes", dijo. "Ellos pelearon por mí durante 70 días. Ahora me toca a mí".

Traducción de Gabriel Zadunaisky

Aaron Nelsen contribuyó con informes desde Copiapó y Santiago, Chile.

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