Un bulldog de Israel

Por Charles W. Holmes De Cox News Service
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29 de octubre de 2000  

JERUSALEN.- Entre los problemas actuales de esta región, un hombre que es alternativamente atacado y aclamado por millones de habitantes y calificado el más prominente defensor de la línea dura, o "halcón"´ israelí, es quien finalmente puede decidir la suerte de la paz en el Medio Oriente. Ariel "Arik" Sharon, icono de la política de derecha de Israel y quien definitivamente no es partidario del proceso de paz, se encuentra al frente y al centro de las maniobras políticas, como líder del partido Likud, que decidirán quién gobernará a Israel en el futuro cercano.

A los 72 años, Sharon es un veterano de las guerras de Israel, tanto políticas como militares. En el ocaso de una larga y controvertida carrera, actualmente se encuentra a punto de conquistar más poder del que quizás haya tenido en toda su vida. Hombre alto y ventrudo, de actitud beligerante y voz incongruentemente aguda y estridente, Sharon ha proporcionado material para generaciones de humoristas israelíes. Pocos israelíes o árabes, sin embargo, encuentran algo divertido en Sharon.

Para los que están en el extremo del ala derecha, es un noble héroe, un veterano de las primeras guerras israelíes, un campeón de la expansión de los asentamientos judíos en los territorios palestinos y un tenaz oponente de medidas de paz que signifiquen ceder tierras a los árabes. Para otros -liberales tanto árabes como israelíes-, Sharon es considerado un hombre peligroso con una larga historia de actos militares implacables y provocaciones políticas. Se les culpa de fomentar la actual oleada de violencia al decidir darse un paseo el 28 de septiembre último, escoltado por cientos de tropas israelíes de seguridad, por el Monte del Templo de Jerusalén, como lo llaman los judíos.

Este santuario sagrado de la Vieja Ciudad, conocido por los árabes como el Santuario Noble, opera actualmente casi exclusivamente como una sede musulmana. La presencia de Sharon, aborrecido en todo el mundo árabe que lo considera su enemigo irreconciliable, fue vista como una provocación por los palestinos.

Nacido en 1928 cerca de Tel Aviv, 20 años antes de que fuera fundado el moderno Estado de Israel, Sharon se distinguió durante la guerra israelí por la independencia en 1948, actuando como un oficial audaz y lleno de decisión. Posteriormente conquistó la reputación de ser un patrón israelí, un soldado de soldados, siempre dispuesto a correr riesgos y a desobedecer órdenes y, desde el punto de vista de algunos, a lanzarse a la batalla sin prestar suficiente atención a las consecuencias.

En la década del cincuenta encabezó una unidad comando que tomó represalias por ataques terroristas árabes a través de la frontera. Se vio involucrado en un controvertido ataque contra una aldea jordana en la que se destruyó una escuela y murieron 69 árabes. Durante los combates en el Sinaí en 1956, las tropas de Sharon se vieron rodeadas por fuerzas egipcias. Ignoró órdenes de que huyera, se lanzó al combate y triunfó, pero con bajas considerables. Algunos soldados exigieron su renuncia.

Como general, ganó aclamaciones populares en las guerras árabe-israelíes de 1967 y 1973, y después pidió la baja del sector militar para buscar una carrera en la política. Fue elegido al Knesset, el Parlamento israelí, en diciembre de 1973, y posteriormente integró el partido que se convertiría en el Likud. Su punto más bajo llegó en 1982 cuando, como ministro de Defensa, llevó a Israel a una brutal y eventualmente desastrosa invasión del Líbano. Israel logró desplazar a la Organización para la Liberación de Palestina de su base en Beirut, pero con un alto costo en vidas y la reprobación mundial para sus actos.

Se lo culpó indirectamente por la matanza de 2000 refugiados palestinos en Beirut en 1982, a manos de milicianos cristianos aliados con Israel.

Una comisión israelí que investigó la matanza involucró en ella a Sharon, diciendo que debió haber anticipado que la matanza ocurriría. Fue obligado a renunciar al gobierno. Sharon, sin embargo, permaneció en política como líder del Likud y ocupó varias posiciones en el gabinete. Como ministro de Vivienda en 1990, ordenó un masivo programa de construcción en los asentamientos judíos de la margen occidental y la franja de Gaza, tierras árabes conquistadas por Israel durante la guerra de 1967. A finales de la década de 1980 subrayó su decisión de que Israel mantuviera su control sobre la disputada ciudad de Jerusalén al mudarse a una casa en un barrio árabe de la Vieja Ciudad, donde hizo ondear desafiantemente la bandera de la Estrella de David.

En años recientes, Sharon dio señales de una moderada diplomacia que asombró a sus seguidores de línea dura. En 1997, sostuvo pláticas secretas con el principal lugarteniente de Arafat, Mahmoud Abbas.

Ahora, Sharon apoya lo que hubiera sido inconcebible para él hace un decenio. Propone una "separación unilateral" de los palestinos, permitiéndoles un Estado independiente en las tierras limitadas que están bajo su control. Es una solución rechazada por los palestinos como mucho menos de lo que ellos desean, pero cada día tiene mayor apoyo entre los israelíes.

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