Un compromiso con la unión de dos pueblos

Vilma S. Martínez
Vilma S. Martínez PARA LA NACION
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4 de julio de 2012  

Hoy, 4 de julio, el pueblo de los Estados Unidos celebra una vez más el aniversario de su independencia y recuerda una serie de hechos decisivos que comenzaron en 1776 y culminaron en 1789, que no sólo modificaron el curso de nuestra historia, sino que también contribuyeron de forma significativa al movimiento emancipador en toda la región, la Argentina incluida.

A 236 años de aquella fundacional declaración en Filadelfia, vemos a diario ejemplos de cómo esos vínculos entre nuestros dos pueblos no se reducen a meros acontecimientos históricos, sino que siguen plenamente vigentes. De las artes a los deportes, del comercio a la educación, de la ciencia al turismo, prácticamente no hay actividad en la que no encontremos muestras de exitosos intercambios.

Actualmente, la Argentina es uno de los 12 principales destinos para los estudiantes estadounidenses que buscan estudiar en el extranjero. Cerca de 5000 estudiantes de mi país cursan hoy en universidades e instituciones argentinas, una cifra que quintuplica los registros de hace sólo una década. Y estos intercambios tienen también su contrapartida: más de 2000 argentinos estudian en instituciones de los Estados Unidos. Aspiramos a elevar ese número gracias a esfuerzos como el reciente acuerdo que la Comisión Fulbright ha firmado con el gobierno de la Argentina para brindar hasta 450 becas durante cuatro años a profesionales de las áreas de ciencia y tecnología que quieran realizar un posgrado en nuestro país. Este programa forma parte de la iniciativa "La fuerza de los 100.000 en las Américas", lanzada el año pasado por el presidente Barack Obama.

Es un placer recibir también a los miles de argentinos que todos los meses nos visitan, tanto por turismo como por negocios. En 2011, más de medio millón de ciudadanos argentinos ingresaron a nuestro país y visitaron ciudades como Nueva York, Miami, Los Angeles, Washington y Chicago, pero también conocieron algún pequeño pueblo de Iowa, recorrieron algún paraíso perdido en medio de las montañas de Wyoming e hicieron negocios con alguna planta instalada en Ohio.

Aun cuando la economía mundial plantea múltiples desafíos a las relaciones comerciales en todo el mundo, hay hechos positivos que pueden -y merecen- ser destacados en el marco del comercio y las inversiones bilaterales entre la Argentina y los Estados Unidos. En el rubro de productos agrícolas, la Argentina hoy logra un superávit bilateral que representa diez veces el monto de nuestras exportaciones. En tanto, nuestras exportaciones se concentran principalmente en los rubros de bienes industriales y recursos energéticos, y permiten crear un superávit general en favor de los Estados Unidos. Ambas partes obtienen un claro beneficio.

Alrededor de 500 empresas norteamericanas instaladas en la Argentina generan aproximadamente 200.000 puestos de trabajo y contribuyen a fortalecer estos lazos. Con un monto aproximado de 19.000 millones de dólares, Estados Unidos es hoy el segundo inversor extranjero en la Argentina. Nuestras empresas operan en los sectores más diversos: petróleo, químicos, servicios, comunicaciones, finanzas, alimentación, autos, entre otros.

¿Y qué decir de las numerosas y siempre satisfactorias colaboraciones entre los científicos de ambas naciones? Hace pocas semanas celebramos el primer aniversario del exitoso lanzamiento del satélite SAC-D Aquarius, construido en Bariloche y lanzado desde Vandenberg, California. Gracias al trabajo conjunto de varios países, los científicos que participan del proyecto ya han recolectado datos hasta ahora desconocidos sobre la salinidad de los océanos. Pronto el público argentino podrá ver estas imágenes, junto con un traje espacial de la NASA, en el stand que nuestra embajada tendrá en la próxima edición de Tecnópolis.

Incluso en el deporte encontramos motivos para unir a nuestros pueblos en un mismo sentimiento. Debo reconocer que tal vez todavía no todos mis compatriotas saben apreciar la magia de Messi, como tampoco son muy populares aquí nuestros torneos de béisbol o de fútbol americano. Pero en mi ciudad natal, San Antonio, Texas, no debe existir hoy ni una persona que no sepa quién es Manu Ginóbili y muchos se interesan por saber en qué país queda esa Bahía Blanca de la que surgió este fantástico deportista.

El contacto entre los pueblos no puede ni debe quedar limitado a las instituciones formales y los ámbitos de gobierno en las ciudades capitales. Es por eso que una de las prioridades en nuestra embajada es acercarnos a todos los sectores de la sociedad argentina. Con este espíritu, por primera vez, celebraremos mañana nuestro Día de la Independencia también en una ciudad del interior, en este caso Córdoba.

La Argentina y Estados Unidos están unidos históricamente por rasgos comunes que han marcado nuestra identidad. Ambas son naciones que surgieron de grandes olas migratorias que poblaron las grandes extensiones de territorio, Estados nacidos bajo una conciencia federal, y constituciones modelo en la defensa de los derechos humanos. La independencia que conmemoramos hoy, así como los festejos que compartiremos la semana próxima en ocasión de la fecha patria argentina, representan una nueva oportunidad para celebrar estos puentes que han unido, unen y unirán a nuestros pueblos.

© La Nacion

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