Un discurso correcto en el momento errado

Por Jim Hoagland
(0)
30 de junio de 2002  

WASHINGTON.- Una vez dichas o escritas, las palabras ya no nos pertenecen. Pueden adquirir una existencia propia e impulsarnos hacia senderos apenas vislumbrados en el momento de su creación. Ese podría ser el destino de las dos oraciones proferidas por George W. Bush el lunes, cuando pronunció un discurso correcto en las circunstancias equivocadas.

"Es insostenible que los palestinos vivan en la miseria y bajo una ocupación", dijo el presidente. Y: "Una ocupación permanente amenaza la identidad de Israel y su democracia".

Son opiniones poderosas y trascendentes de las que no es fácil echarse atrás. Colocan el prestigio de la presidencia norteamericana detrás del objetivo de terminar la ocupación israelí del territorio palestino y lo hacen con una fuerza moral no expresada por los antecesores de Bush. Para Bush, la ocupación de Cisjordania y Gaza por parte de Israel es insostenible, ahora y para siempre. Los titulares se refirieron al destino de Yasser Arafat, pero la noticia fue la palabra "insostenible".

Sucede que se trata de una noción con la que estoy de acuerdo. Este discurso de política sobre el Medio Oriente, para pronunciar el cual se manipuló a Bush, acertó en otros dos puntos: hizo un llamamiento para que se permita a la población árabe vivir en democracia y rechazar a los déspotas. Y probó nuevamente el doble juego en la guerra contra el terrorismo global.

Pero las circunstancias y la conveniencia a corto plazo -no los principios y la razón- dictaron el momento oportuno y las líneas principales del discurso, pronunciado en la retórica apocalíptica cada vez menos convincente de Bush. El presidente se refirió a tajantes compromisos de Estados Unidos para traer la democracia y la prosperidad a la región más explosiva del mundo. Pero Bush puso en cuestión su propia sinceridad y comprensión al no ofrecer ni siquiera la más modesta indicación de cómo podrían lograrse sus objetivos.

Ni el sentido histórico de Bush ni la existencia de una estrategia diplomática lista para ser implementada provocaron el discurso del lunes último. Bush necesitaba sacarse el discurso del medio antes de viajar a Canadá para la reunión cumbre del Grupo de los Siete y Rusia. En lugar de hablar sobre los espinosos detalles allí, Bush puede referirse simplemente al discurso y cortar el debate. La táctica se está convirtiendo en un sello de esta presidencia.

También estuvo de por medio la campaña de algunos miembros de su propia administración junto con ciertos gobiernos árabes para imponer su calendario común a un presidente que no tiene seguridad sobre su propio enfoque del Medio Oriente.

Bush ha permitido que escalaran las rencillas públicamente conocidas entre el Departamento de Estado de Colin Powell y el Departamento de Defensa de Donald Rumsfeld, y pusieran en evidencia su indecisión. Los asistentes de Bush lo debilitaron al montar una campaña en los medios, orquestada (e incorrecta), explicando lo que Bush diría antes de que hubieran podido saberlo.

Al final, Bush escogió algunas partes de la Columna A de Powell y otras de la Columna B de Rumsfeld. El objetivo era promover el enérgico discurso del presidente del 4 de abril sobre el Medio Oriente, pero no demasiado lejos, como comentó un participante en el debate. Los compromisos redujeron el impacto de la declaración anterior, más coherente.

Bush abandonó toda referencia a la conferencia ministerial de paz propuesta por Powell y no se ofreció a enviar a su principal diplomático a la región para explicar un discurso que estaba pidiendo a gritos un seguimiento inmediato. Bush ofreció una visión de un Estado palestino "provisional" tan condicional y vago que ni los israelíes ni los palestinos pudieron descifrar lo que quiso decir. Quizá se trataba de eso.

La democracia en el mundo árabe y la seguridad para Israel no llegarán apartando simplemente al cambiante Arafat ni prodigando dinero a los oprimidos palestinos como una recompensa por aceptar un nuevo liderazgo. ¿Por qué debería limitarse la democracia y la generosidad norteamericana a un pequeño grupo de árabes? ¿Porque se han especializado en volar a judíos? Esa será una inferencia que algunos extraerán en la región.

En marzo, los diplomáticos palestinos y europeos insertaron conscientemente en la Resolución del Consejo de Seguridad 1397 palabras que Bush había pronunciado en el discurso del 10 de noviembre de 2001 a las Naciones Unidas. Querían protección contra toda posible retirada de Estados Unidos de ofrecer apoyo a la resolución de "la visión de una región en la que dos Estados, Israel y Palestina, vivan lado a lado" en paz, y las palabras de Bush proporcionaron esa protección.

El discurso que Bush debería haber pronunciado el lunes hubiera abordado mucho más plenamente las formas en que el mundo árabe en su conjunto debe adaptarse a la democracia moderna política y económica, y lo que hará Estados Unidos para ayudar en esa tarea. Eso hubiera requerido el examen de los planes de Bush para enfrentar al iraquí Saddam Hussein y a otros tiranos regionales que gobiernan mediante el terror y apoyan la utilización del mismo contra Israel y los norteamericanos. Dichos planes deben ser el punto de partida del próximo discurso presidencial sobre el futuro de Medio Oriente.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?